Estados Unidos bombardeó Irán en la madrugada del miércoles después de culpar a Teherán por el choque de un helicóptero de combate estadounidense, e Irán respondió disparando contra países de la región, otra escalada que amenazó con descarrilar los esfuerzos para poner fin a la guerra.
Horas después de que Baréin, Kuwait y Jordania fueran blanco de fuego iraní, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó en su red social Truth Social que Irán está tardando “demasiado en negociar un acuerdo” y que “ahora tendrán que pagar el precio”.
No estaba claro qué significaría exactamente eso, pero los ataques cruzados del miércoles volvieron a plantear la pregunta de cuánta presión puede soportar el acuerdo antes de colapsar. El intercambio pondría a prueba el alto el fuego por segunda vez esta semana, después de que Irán e Israel se atacaran mutuamente el lunes.
Trump ha alternado repetidamente entre expresar optimismo sobre las conversaciones y anunciar que estaba listo para volver a una guerra total. Irán, por su parte, ha demostrado resiliencia pese a haber enfrentado semanas de intensos bombardeos, apostando a que su capacidad de cerrar de manera efectiva el estrecho de Ormuz —un paso crucial para el petróleo y el gas natural del mundo— le da una fuerte carta de negociación.
Ambos países parecen estar buscando una manera de poner fin al conflicto (si pueden lograr venderlo como una victoria en casa). Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, parece decidido a perseguir objetivos mucho más difíciles: el colapso del gobierno teocrático de Irán, la eliminación de su programa nuclear y la destrucción del grupo político y militar Hebolá, aliado de Irán, en el Líbano. Eso hará que el compromiso sea mucho más difícil.
Netanyahu publicó en X aproximadamente al mismo tiempo que Trump, insistiendo de nuevo en que Irán nunca podría tener un arma nuclear y defendiendo las decisiones de Israel de atacar a la República Islámica en el pasado.
Desde que Estados Unidos e Israel comenzaron la guerra con ataques contra Irán el 28 de febrero, el conflicto ha sacudido la economía global, ha impulsado los precios de la energía en todo el mundo y ha encarecido muchos productos básicos, incluidos los alimentos. El crudo Brent, el estándar internacional, estaba el miércoles por encima de los 91 dólares por barril, un alza de más del 25% desde el inicio de la guerra.
En los ataques más recientes, aviones de combate de Estados Unidos apuntaron a “defensa antiaérea, estaciones de control terrestre y sitios de radar de vigilancia”, informó el Comando Central del ejército estadounidense. Irán reconoció ataques en la región de Bandar Abbas y la isla de Qeshm, pero no dio detalles sobre los daños.
“La operación fue una respuesta proporcional a los recientes ataques contra fuerzas de Estados Unidos y buques comerciales internacionales que transitan por aguas regionales”, dijo el Comando Central.
El principal diplomático de Irán prometió que habría una respuesta, y Teherán más tarde se atribuyó ataques en Kuwait, Baréin y Jordania.
Jordania dijo el miércoles que derribó cinco misiles entrantes, que Irán dijo que tenían como objetivo la Base Aérea Muwaffaq Salti. Esa base aérea ha albergado aviones de combate F-35 estadounidenses y otras aeronaves.
La agencia estatal de noticias Petra de Jordania difundió el comunicado de su ejército, que añadió que no hubo heridos en el ataque y que expertos en explosivos habían examinado los escombros de las intercepciones.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, condenó los ataques estadounidenses como una violación de la soberanía iraní en llamadas con sus homólogos de Turquía y Arabia Saudita “y recalcó el derecho inherente de autodefensa, incluida la acción recíproca”, según una publicación en el canal de Telegram de su oficina.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, dijo el miércoles en comentarios televisados que, a la luz de los nuevos ataques, Irán revisaría su postura sobre las negociaciones para poner fin a la guerra.
Los intercambios de fuego se producen un día después de que un helicóptero de ataque AH-64 Apache del Ejército de Estados Unidos se estrellara cerca del estrecho de Ormuz después de chocar con un dron iraní, según un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato para comentar una investigación en curso. No estaba claro si la colisión fue intencional.
Una embarcación no tripulada rescató a ambos aviadores del helicóptero, y Trump dijo que no había heridos.
Guardias a bordo de un carguero frente a la costa de Yemen en el golfo de Adén cruzaron disparos con hombres armados en una pequeña embarcación y repelieron su ataque, informó el centro de Operaciones de Comercio Marítimo, una agencia militar británica.
Ningún grupo se atribuyó de inmediata la responsabilidad del tiroteo. Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, han dicho que reanudarán sus ataques contra buques afiliados a Israel que transitan por el mar Rojo. Los piratas somalíes también se han vuelto más activos en la región.
El centro británico de Operaciones de Comercio Marítimo informó más tarde de un incendio en la sala de máquinas de un petrolero en el golfo de Omán, cerca del estrecho de Ormuz, y dijo que una persona había resultado herida y otras dos a bordo estaban desaparecidas. No estaba claro de inmediato qué provocó el incendio.
Antes de acusar a Irán de derribar el helicóptero estadounidense, Trump expresó un renovado optimismo sobre las negociaciones con Irán, pero no dijo por qué había razones para el optimismo.
Si bien Trump, receloso de los altos precios de la gasolina y de las próximas elecciones al Congreso en noviembre, parece buscar una victoria rápida, también está haciendo exigencias que serán difíciles de aceptar para Irán.
Estados Unidos quiere que Irán renuncie a su reserva de uranio altamente enriquecido. Aunque Irán insiste en que su programa nuclear es pacífico, ese uranio está a un corto paso técnico de niveles aptos para armas.
Irán se niega a renunciar al uranio y exige alivio de las sanciones. También quiere la liberación de activos congelados incluso antes de que haya un acuerdo final, algo rechazado por Trump.
No está claro cómo pueden salvarse esas diferencias — y Trump ha amenazado repetidamente con abandonar las conversaciones. En su plataforma Truth Social durante la noche pareció anunciar de nuevo que estaba listo para volver a una guerra total, publicando un video de la serie de televisión estadounidense “The West Wing” en el que el actor Martin Sheen, en el papel de presidente, gritaba: “¡No volvemos con una respuesta proporcional, volvemos con un desastre total!”.
Mientras tanto, Irán ha seguido insistiendo en que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra también debe poner fin a los combates entre su aliado Hezbollah e Israel. En cambio, Israel ha intensificado su campaña militar contra el grupo político y militar.
El ejército de Israel dijo el miércoles que había lanzado múltiples ataques en el sur de Líbano durante el último día, apuntando a una infraestructura de Hezbolá.
Un ataque aéreo contra una aldea al este de Tiro mató al menos a seis personas, informó la agencia estatal de noticias de Líbano.