Ciencia y Salud

IA, por favor, no me quites la magia

Estamos depositando una confianza peligrosamente excesiva en las IA para que interpreten nuestros síntomas.
Tal vez pretendemos que reemplacen al médico que aún no encontramos; ese con amplia experiencia, instinto clínico, contenedor, comprensivo. De “Dr. Google” a “Dr. IA” sin escalas, con disponibilidad inmediata, gratuita y con un alto riesgo de subirnos la hipocondría si consultamos de noche o en vísperas de fin de semana. 
Muchos tiemblan al reconocer la calidad de las interpretaciones de la IA. ¿Será posible que “Ella” diagnostique algo que los médicos no sepan o los ayude a no olvidar lo que ya saben y mientras más se perfeccione termine por reemplazarlos?
Muchos médicos son indiscutiblemente más flexibles que un algoritmo y corren con la ventaja de poder examinar la condición real del paciente. Un médico podría observar un problema relativamente leve, mientras que la IA, basada únicamente en las respuestas del paciente, podría referirlo, innecesariamente, a una Sala de Emergencias. 
¡Y sí! en el ámbito de la Salud, este debate no es nuevo…
Dicen que, para entender la vida sin ayuda de la  IA, deberíamos visitar tres lugares: un hospital, una prisión y un cementerio. Indudablemente, un hospital es un microcosmos de la existencia humana y conocer qué sucede allí puede ser clave para reducirnos esa ansiedad previa a una intervención médica.
“En nuestro Servicio -explica el Prof. Dr. Aldo Yanco, jefe del servicio de Otorrinolaringología y Fonoaudiología del Hospital Rivadavia-, ningún paciente entra a quirófano sin haber pasado previamente por  ‘el Ateneo Clínico Quirúrgico’, una reunión con todos los profesionales de nuestro Departamento donde analizamos los casos individualmente. Allí definimos si la persona será operada, qué técnica quirúrgica se utilizará y la vía de abordaje. Concluido este “ateneo”, hacemos la devolución al paciente y a su familia”.
“Desde hace años en el Hospital Rivadavia dedico las mañanas de los martes a las consultas de pacientes con Implante Coclear, los controles post quirúrgicos y reviso la ‘taumaturgia’ sucedida en el quirófano. En esa Sala, y cuando se tiene la bendición de trabajar junto a profesionales comprometidos con la salud del paciente, se crea una atmósfera mágica, en la que cada uno de nosotros entrega lo mejor de sí para que todo resulte bien”, relata el especialista.
Se requiere de un entrenado equipo de camilleros, asistente, instrumentadoras, anestesistas, cardiólogos, cirujanos otorrinolaringólogos, médicos de planta y residentes.
“Entre cirugías y mientras se prepara el quirófano para el ingreso del siguiente paciente, detallamos el parte quirúrgico con indicaciones para el cuidado del recién operado y en el tiempo restante debatimos sobre el procedimiento realizado y respondemos las preguntas de los residentes. Previo a la entrada de nuestro próximo paciente, repasamos el caso, sus estudios clínicos y la estrategia de abordaje ya acordada”, detalla Yanco. 
El experto comenta que durante el horario de atención en los Consultorios Externos suelen visitarlo los médicos residentes para examinar juntos casos complejos. “Recibimos también alumnos de nuestras siete cátedras de Otorrinolaringología y Fonoaudiología de la Universidad estatal (UBA) y de varias universidades privadas”, agrega. 
El tiempo también se emplea en optimizar la gestión del Servicio y las necesidades de los profesionales, residentes y de planta permanente y en reuniones con todos los otros jefes del área quirúrgica, dirección del Hospital y jefe de Enfermería del sector.
“Ya pasado el mediodía, nos reunimos con los médicos más jóvenes para analizar las actualizaciones de nuestra especialidad en la literatura internacional. Estas actividades se postergan las dos mañanas que solemos tener disponibilidad de quirófano, y en esos días, comparto con los residentes aproximadamente seis horas de cirugía”, relata el otorrinolaringólogo.
“Durante mis consultas privadas vespertinas -continúa-, llegan pacientes con casos clínicos o quirúrgicos infrecuentes o por el contrario muy típicos de ciertas afecciones . Con autorización de ellos, suelo tomar fotos para compartir en el ‘chat’ con los residentes. Llega la noche y seguimos debatiendo de manera virtual”.

HOSPITAL CON HISTORIA

El Hospital Rivadavia es el más antiguo de la ciudad de Buenos Aires: hace más de 120 años que desde el edificio situado sobre la av. Las Heras se viene brindando el mejor servicio de salud posible, “instancia que nos vanagloria y que nos significa una responsabilidad solemne”, confiesa Yanco, quien añade: “Continuar enriqueciendo esta trayectoria histórica es parte de nuestra misión hipocrática y trabajamos para lograr resolver los impedimentos y fallas existentes. Una de nuestras limitaciones es la fecha para cirugías por la alta demanda de pacientes que genera listas de espera y retrasos no deseados. En los últimos meses hemos incorporado la posibilidad de conseguir turnos vespertinos de quirófano”.
El especialista comenta que si bien cuentan con el acompañamiento de la Dirección y el Hospital recibe apoyo a nivel central, desearían tener más recursos y más turnos quirúrgicos.
Asimismo, apunta que en una demostración de colaboración intra - hospitalaria y a modo de suplir necesidades aún no resueltas tienen junto al Hospital Manuel Rocca un “vínculo de reciprocidad" en el que las Fonoaudiólogas de su Servicio  se ocupan de toda la evaluación previa a un implante coclear y de su encendido, calibración y rehabilitación; mientras que desde el Servicio que lidera el Dr. Yanco, se realizan las evaluaciones médicas, indicaciones, cirugía y cuidados post quirúrgicos de los pacientes.
“Nuestra residencia en Fonoaudiología y Otorrinolaringología está entre las primeras que se crearon en nuestra ciudad, gestando profesionales responsables, respetuosos y respetables”, relata con orgullo el experto.
El profesionalismo implica: desempeño clínico, relación médico-paciente y docencia, recordando que la fuerza más dinámica de la enseñanza se apoya en tres conceptos:  conocimiento, comprensión y sabiduría.
Y volviendo al inicio, respecto a la IA, Yanco asegura: “¡No! no siento miedo a medirme contra un algoritmo. La cuestión no es si los médicos utilizaremos la IA, sino cómo integraremos todas esas avanzadas herramientas, preservando siempre nuestro buen juicio clínico, nuestra intuición y empatía y la irremplazable conexión humana, esa que nos diferencia de cualquier máquina”.

Arqta. Graciela Colodner
Productora de Proyecto Oír
@proyectooir