La primera audiencia pública sobre la reforma de la Ley de Glaciares, que se llevó a cabo hoy en la Cámara de Diputados y fue cuestionada por distintos bloques de la oposición que advirtieron que el oficialismo cercenó la participación “de manera arbitraria” y que no están dadas las condiciones para un debate democrático, contó con varios cruces y acusaciones, que incluyeron cortes en los micrófonos y el impedimento del ingreso de personas anotadas a la audiencia.
Uno de ellos lo protagonizó Enrique Viale, titular de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, quien anunció durante su exposición que este jueves denunciará penalmente a la senadora salteña Flavia Royón por incompatibilidad en la función pública, ya que votó a favor de la nueva ley de Glaciares y tiene una consultora sobre minería.
Otro de los momentos más tensos de la jornada lo encabezó la la ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, Daniela Vilar, a quien le cortaron el micrófono cuando en plena exposición contra el proyecto de ley aseguró que el oficialismo “necesita tener presa a Cristina (Kirchner) para que ustedes (diputados libertarios) puedan avanzar con esta pavada”.
El diputado de izquierda Nicolás Del Caño también cuestionó el proyecto oficialista. “Dejaron afuera al 99,9% (de expositores). No quieren escuchar a nadie, ¿De qué está hablando? No me quiere dar la palabra, no me la dé. Pero diga por lo menos que hay más de 100.000 inscriptos”, planteó a los gritos el diputado, en un cuestionamiento a Peluc, presidente de la Comisión de Recursos Naturales.
Por otra parte, el diputado Mario Roberto Manrique, casi se va a "las manos" con el diputado Sebastian Pareja y la diputada por LLA, Karen Reichardt provocó a una expositora ambientalista al pedirle que “se tome una pastillita”. “¿Corresponde que la diputada que está sentada acá adelante nos esté agrediendo a todos? Es una una irresponsabilidad de un grado superior. ¡Es asqueroso!”, protestó la activista ambiental.
Mientras el repudio a Reichardt se extendía, desde el fondo de la sala en el anexo se escuchó un grito de indignación. “¡¿Ustedes nos pidieron que viajaramos miles de kilómetros desde nuestras provincias y se burlan así de nosotros?!”, reprochó.