Cultura
LA ARGENTINA ES UN EJEMPLO DE CONVIVENCIA PACIFICA

Hospitalidad y encuentro al caer el sol

La celebración musulmana del fin de Ramadán reunió a miembros de distintas comunidades religiosas y de entidades de la sociedad civil

Hospitalidad y encuentro al caer el sol La celebración musulmana del fin de Ramadán reunió a miembros de distintas comunidades religiosas y de entidades de la sociedad civil Por Jorge Rouillón “Tiempo para la hospitalidad y el encuentro” fue el lema de una reunión a la que convocó el Centro de Diálogo Intercultural Alba el martes 1 en el Club Español, Bernardo de Irigoyen 172, por el Iftar de Ramadán, y a la que invitó a representantes de distintas entidades civiles y de diversos credos religiosos.

El iftar es la comida en que al caer el sol los musulmanes cierran el ayuno cada día de ese mes que consideran sagrado y en que procuran intensificar la oración, la reflexión y la atención al prójimo.

La joven secretaria del Centro Alba, Sumeyra Korkut, dijo que ese mes introduce a los creyentes en una atmósfera espiritual particular. “Los corazones se vuelven más sensibles, las intenciones se renuevan y los días y las noches adquieren un sentido especial. Es un tiempo que nos invita a acercarnos a Dios y a redescubrir el valor de la generosidad, la hospitalidad y el encuentro entre las personas”, dijo.

En un mundo en el que factores religiosos se entremezclan, o son usados, con intereses políticos, económicos o ideológicos, y en que la fuerza muchas veces se impone sobre la conversación, hasta desatarse en guerras abiertas, que están a la vista, no deja de llamar la atención un acto como el realizado esa tarde en el salón Alhambra del tradicional club hispánico, donde departían amistosamente integrantes de distintas colectividades, en un ambiente respetuoso, a la vez sereno y animado.

HIZMET

Desde hace más de 20 años, el Centro Alba promueve este tipo de encuentros en Buenos Aires en el mes de Ramadán, que incluyen algunas reflexiones y concluyen en un bien servido refrigerio.

El Centro está relacionado con el movimiento espiritual y educativo Hizmet (Servicio), inspirado por el pensador turco Fetullah Gulen, poeta y docente musulmán, fallecido en 2024 en los Estados Unidos, promotor de escuelas en distintos países, no directamente confesionales.

Gulen abogaba en numerosos libros y artículos por el respeto mutuo en la sociedad entre grupos y credos diferentes y no ha hesitado en condenar explícitamente actos terroristas de quienes invocaban el Islam, sosteniendo que éste no tiene que ser excusa para ejercer el terrorismo.

UN EJEMPLO

En el acto en el Club Español, la directora de Cultos de la Ciudad, Pilar Bosca, agradeció a Alba por generar espacios de encuentro y señaló que eso empalma con lo que en esta ciudad vivimos todos los días. Observó que este año el Ramadán coincide con la Cuaresma para los cristianos y que en un par de semanas vendrá el tiempo de Pascua para los judíos. Al ponderar la búsqueda de Dios y de Dios en el otro, con actitud generosa, señaló que es “nuestro deber” acompañarla, protegerla, cuidarla. Subrayó el encuentro fraterno, y todo lo que tenemos en común.

Pilar Bosca coincidió casi literalmente con lo que antes había dicho Sumeyra Korkut: “En una ciudad como Buenos Aires, marcada por la diversidad de pueblos, culturas y tradiciones, cuidar y proteger estos espacios de encuentro es especialmente importante. La diversidad que caracteriza a esta sociedad es una riqueza que debemos valorar y preservar”. “En este sentido, Argentina es un ejemplo”, dijo Korkut.

“Este país ha sido históricamente una tierra de encuentro entre pueblos, culturas y tradiciones. Generaciones de personas provenientes de distintos lugares del mundo han construido aquí una sociedad plural, donde la diversidad no era una amenaza, sino una riqueza compartida.”

WHITE

A su vez, el responsable de Ecumenismo y Diálogo lnterreligioso del arzobispado de Buenos Aires, presbítero Carlos White, agradeció al movimiento Hizmet en la Argentina la invitación a compartir ese momento y a valorar las cosas que nos unen.

Al hablar de la Cuaresma cristiana, dijo que el ayuno nos despoja de cosas superfluas y nos ayuda a concentrarnos en Dios y en el otro. “Gracias y que Dios los bendiga”, concluyó.

Se proyectó un original video hecho por un estudiante secundario. Mostraba cómo vivían algunos fieles musulmanes el ayuno de Ramadán en su casa o en medio de su trabajo, con escenas de Buenos Aires y el Obelisco al fondo, dominando el hambre o la sed, algo especialmente exigente en días calurosos. Y concluía diciendo: “Ayunar no es dejar de comer, es entrenar el corazón. Lo importante es lo que pasa por dentro: ¿hoy fui un poco mejor que ayer?”.

Los presentes pudieron escuchar también un canto de oración y el sonido de un raro instrumento, una especie de flauta de caña. Isa Atekin, turco, que por varios años dirigió el Centro Alba y que pronto se trasladará a vivir a África, entonó el llamado a la oración, con la puesta del sol.

Y se entregó una distinción anual, que este año fue otorgada a las voluntarias del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Colaboró en la entrega Analía Chit Neil, católica, de origen libanés. Asistió el director del hospital, doctor Pablo Neira.

MORMONES Y JUCIOS

Entre otros asistentes, estaba el presidente del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALI), David Frol, dirigente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones).

Miraba con mucho interés el ambiente variado de convivencia porteña el abogado norteamericano Dean Lesler, que acaba de llegar como asesor legal de esa iglesia para países del Cono Sur, y que se maneja en un aceptable castellano, por haber sido misionero en Perú hará unos 40 años. También estaba Andrea Fernández Bevans, a cargo de la comunicación de los mormones.

No estuvo ausente la presencia judía. Participó el rabino Arieh Stockman (que tuvo mucha amistad con el cardenal Jorge Mario Bergoglio cuando el futuro papa era arzobispo de Buenos Aires) y la rabina Silvina Chemen. También asistió la secretaria de la Confederación Argentina Judeo Cristiana, Marita Grandoli de Hrubisko, católica.

No está de más recordar que hace ya bastantes años, el movimiento Hizmet hizo la celebración posterior a la ruptura del Ramadán en la Congregación Israelita de la República Argentina, la más vieja comunidad judía en la Argentina, iniciada en 1862, algo que extrañaría sobremanera -y difícilmente se daría- en otras dimensiones de este planeta cruzado por conflictos. Estaba también el clérigo anglicano David George.

PRESENCIA DE CATOLICOS

Asistió María Eugenia Acevedo, de la Comunidad San Egidio, organización de laicos católicos que habiendo nacido en un grupo de estudiantes en una parroquia de Roma, se ha expandido por el mundo, y fomenta acuerdos de paz en conflictos entre naciones y etnias, y el diálogo interreligioso.

La acompañaba el joven veinteañero Matías Gallo, hijo de Marco Gallo, italiano, y de la recientemente fallecida arquitecta Andrea Poretti, referentes en la Argentina de San Egidio.

Marco Gallo no pudo asistir porque a la misma hora tenía un acto de oración en la basílica de San José de Flores, donde luego dan de comer a amigos que viven en situación de calle.

Luciendo largas sotanas negras y bonetes, Ezequiel y otros dos jóvenes seminaristas indicaban la presencia de la Iglesia Católica Ucrania, una de las iglesias orientales de rito bizantino que integran la Iglesia Católica.

PUENTE

“En el contexto global en el que estamos viviendo, marcado por tensiones, conflictos e incertidumbres, estos gestos de encuentro adquieren más valor”, destacó la secretaria de Alba.

“En muchas partes del mundo vemos cómo las diferencias culturales, religiosas o políticas se transforman con facilidad en distancias, desconfianzas e incluso enfrentamientos. Vivimos en una época en la que el diálogo parece volverse cada vez más difícil y en la que las sociedades enfrentan el desafío de mantener la convivencia.

“Frente a esta realidad, los espacios donde las personas pueden encontrarse se vuelven necesarios. Porque el diálogo sincero y el respeto mutuo siguen siendo una de las respuestas más nobles frente a las divisiones que atraviesan nuestro tiempo”.

“Reunirnos esta noche alrededor de una misma mesa, es mucho más que compartir una comida. En un tiempo en el que el mundo parece levantar más muros que puentes, encuentros como este se convierten en un signo de esperanza y también en una forma de resistencia: una resistencia pacífica pero activa frente a la lógica de la división, del prejuicio y de la hostilidad.”