‘Las mujeres de Lorca’. Autoría: Marisé Monteiro, sobre personajes, textos y poemas de Federico García Lorca. Dirección y música original: Nacho Medina. Escenografía y vestuario: Azul Borenstein. Iluminación: Agnese Lozupone. Dirección musical y arreglos corales: Giuliana Sosa. Dirección vocal: Lali Vidal. Coreografía: Eva Iglesias. Diseño de sonido: Hernán Altamirano. Proyecciones: Juan Selva. Intérpretes: Ana María Cores, Carmen Mesa, Giuliana Sosa, Paula Carrizo y Lucía Cuestas. Los viernes y sábados a las 20:30 en la sala Caras y Caretas (Sarmiento 2037).
La obra de Federico García Lorca siempre está presente y no pierde vigencia en los escenarios porteños. Se han realizado puestas tradicionales, disruptivas y unipersonales; sólo faltaba un musical, y ahora lo tenemos gracias a Marisé Monteiro, reconocida creadora teatral que aporta una nueva mirada al universo lorquiano. Un merecido tributo que la ciudad de Buenos Aires le ofrece a un viejo y querido amigo que la visitó por última vez en 1933 para el estreno de ‘Bodas de sangre’ , junto a la gran Lola Membrives, tres años antes de su trágica muerte acaecida hace noventa años.
Cinco artistas interpretan a las mujeres más representativas de las obras del autor de ‘El romancero gitano’, resaltando su importancia. Estos personajes femeninos, creados en una época de profundas restricciones sociales, representan la lucha y la resistencia, convirtiéndose en símbolos universales de libertad y dolor. En tiempos de debates sobre el feminismo, esta obra destaca el papel central que ocupó la mujer en toda su dimensión y el impacto que tuvo en la sociedad y en la literatura española. “¿Saben por qué no me morí de dolor? Para poder recordarlo” -le dice Rosario al público-. “Porque ahora que lo pienso, yo soy un poco como las mujeres de su teatro. Apasionada, como ‘Mariana Pineda’, desafiando las normas. Rebelde, como ‘La zapatera prodigiosa´, enfrentando la incomprensión. Vacía, como Yerma, sintiendo el vacío de una esperanza perdida. Con la esperanza muerta, como ‘Doña Rosita, la soltera’, atrapada por el tiempo. De luto como Bernarda Alba, cargando el peso que acompaña a tantas mujeres silenciadas, y sin consuelo como la madre de ‘Bodas de sangre’, compartiendo el dolor colectivo de la pérdida.”
Así, las mujeres de Lorca siguen inspirando debates sobre identidad, pasión y resistencia, mostrando que su voz permanece viva en el teatro contemporáneo.
ETERNA ENAMORADA
Rosario, el personaje que interpreta Ana María Cores con gran solvencia y ductilidad, es la encargada de relatar la fábula de manera retrospectiva desde la muerte del Generalísimo Francisco Franco en 1975. Soltera y enamorada eterna del poeta, Rosario, según ella, fue también la novia ideal que encantaba a la madre de Federico. Su mirada evocadora aporta una visión donde se entreteje su historia personal con el contexto social y político de la época, permitiendo que el público comprenda la profundidad de su vínculo espiritual con Lorca y la influencia de los acontecimientos históricos en su vida.
Aborrece por celos a Margarita Xirgu y detesta a Salvador Dalí, ya que, según ella, la gran actriz estaba enamorada del poeta, mientras que el poeta estaba enamorado del pintor.
El trabajo actoral de Ana María Cores es realmente impactante; encarna a las mujeres de Lorca con garra y pasión, mostrando una técnica admirable. Por ejemplo, en la escena donde interpreta a Bernarda, su cambio de tono y postura transmite perfectamente la autoridad y el dolor del personaje. Sale de los personajes e ingresa en el mundo de Rosario, el personaje central, marcando diferencias con cambios de voz que hacen hablar al cuerpo. Su interpretación logra conmover, genera empatía y tensión en cada momento de la obra.
Con este despliegue de recursos, Cores hubiese podido hacer un unipersonal prolijo y técnicamente impecable, pero carente de originalidad. La propuesta individual, aunque bien ejecutada, no logra sorprender al público debido a su estructura convencional; en cambio, la presencia de las otras actrices aporta frescura y dinamismo, enriqueciendo la experiencia escénica.
La escenografía de Azul Borenstein, con sus elementos abstractos y colores vibrantes, crea un ambiente onírico que potencia el aislamiento y la introspección de Rosario, contribuyendo de manera significativa a la atmósfera y el desarrollo de la obra. Rosario está sola con sus recuerdos, pero al mismo tiempo acompañada de cuatro actrices que además cantan, bailan e interpretan con gran vuelo artístico la guitarra y el piano.

Reconocido con los premios ACE y Hugo, el espectáculo que dirige Nacho Medina se presenta los viernes y sábados en Caras y Caretas.
PROPUESTA INNOVADORA
Los pasos de bulerías, sevillanas y fandangos se integran con la rigurosa labor de investigación realizada por Nacho Medina, orientada a la búsqueda de propuestas innovadoras en el ámbito musical y que se consolidan en esta obra.
Por ejemplo, en los poemas y las canciones, que acompañan de arreglos musicales que evocan el folklore tradicional, logró concretar su objetivo a través de una fusión entre danza y música. Junto a Giuliana Sosa, responsable de los arreglos musicales, incorporan matices cuidadosamente seleccionados conforme al análisis detallado de cada poema o parlamento y su coherencia narrativa, entendida como una unidad temática y emocional que logra una integración armónica en el desarrollo de la obra.
Asimismo, se otorga especial relevancia a las voces, el trabajo coral y la expresión de la feminidad vocal, alcanzando variados matices donde la delicadeza y fuerza expresiva que transmiten las voces en el repertorio, aportan profundidad y ternura a cada interpretación.
PASADO Y PRESENTE
Esta pieza constituye una destacada oportunidad para acercar la obra de Federico García Lorca a las nuevas generaciones. La música combina arreglos contemporáneos con instrumentos tradicionales, creando un puente entre el pasado y el presente. La selección de temas musicales abarca tanto clásicos que le cantaban sus abuelos a Medina, como composiciones propias dedicadas a su hija, reflejando la continuidad del legado familiar.
El proceso creativo se nutre de los vínculos familiares y la tradición, influyendo en la interpretación y el significado de cada canción, y transformando el proyecto en un homenaje profundo a la herencia cultural y afectiva que une generaciones.
Una puesta ágil y colorida que cautiva desde el primer momento con su energía y variedad de matices, ofreciendo al espectador una experiencia vibrante marcada por la interacción de elementos escenográficos, vestuario llamativo y una dinámica musical que acompaña cada escena. Los recursos visuales y la diversidad en el ritmo escénico logran captar la atención y sumergir al público en un universo teatral único.
Calificación: Excelente
FOTOS: GENTILEZA GUSTAVO GAVOTTI