“Estoy contentísimo de volver a casa”, confiesa Herman Cornejo apenas iniciada la charla, y refrenda la afirmación con una sonrisa mesurada, que no desentona con su imagen de hombre sobrio, circunspecto, casi solemne. “Regresar a esta ciudad es siempre una felicidad -retoma- porque desde mucho antes de salir a escena siento el cariño de la gente. Mi última vez acá fue para la gala por el centenario del Ballet del Colón, invitado por Julio (Bocca). Fue un viaje muy corto el que hice, para bailar ‘Tchaikovsky pas de deux’. Y antes de eso había estado, bajo la dirección de Paloma (Herrera), haciendo ‘Romeo y Julieta’”, evoca.
Verlo transitar por el espacio y posar para los fotógrafos genera una sensación placentera en quien lo observa. Parece levitar de tan grácil y atildado, pero sin resignar la pisada firme de una figura que ha escalado hasta lo más alto de la danza clásica mundial. Sentarse a conversar con él es perderse en un remanso donde no existen las declaraciones altisonantes sino la charla afable, el gesto cálido, la gratitud por lo construido hasta acá y la expectativa ante lo que está por venir.
Radicado hace casi tres décadas en Nueva York, Cornejo está de regreso en Buenos Aires para presentar ‘Anima animal’, su primer proyecto como director y productor, un espectáculo que comparte con el Grupo Cadabra, de Anabella Tuliano, y que viene a saldar una vieja cuenta pendiente de la danza argentina.
-Este regreso se da con una obra muy significativa para usted.
-Es cierto que es algo muy especial porque es como desenterrar de las cenizas una obra que pudo haber sido el primer ballet creado en la Argentina, aunque finalmente no lo fue. Cuando Vaslav Nijinsky vino a Buenos Aires a bailar en 1917 con Les Ballets Russes todavía no existía acá una compañía de ballet. Fue por eso que dos intelectuales locales, Ricardo Güiraldes y Alfredo González Garaño, le presentaron el libreto de una obra llamada ‘Caaporá’, que habían escrito basada en la leyenda guaraní del urutaú. Cuentan que Vaslav se emocionó mucho porque la obra giraba en torno a un ave, siendo que a él siempre le habían elogiado sus “tendones de pájaro”. Tan entusiasmado estaba que llamó a (Igor) Stravinski para que escribiera la música. Pero, lamentablemente, a Nijinsky lo diagnosticaron con esquizofrenia, dejó los escenarios y la obra nunca vio la luz a pesar de estar todo escrito, los sets y los vestuarios dibujados, todo el proyecto muy avanzado.

'Anima animal' tiene coreografía de Anabella Tuliano y dirección general de Herman Cornejo.
-¿Cómo nace en usted el deseo de poder montarla?
-Toda mi carrera sentí una especial fascinación por Nijinsky, sobre todo a partir de que me enteré que gracias a él se creó la escuela de ballet en la Argentina. Después me tocó hacer varios de sus roles en ‘El espectro de la rosa’, ‘Petrushka’ y otras obras, por lo cual la conexión con él siguió siendo muy fuerte. Pero además, siempre me apenó enormemente cómo desapareció de la escena de un día para el otro. En mi mente rondaba la idea de hacer una obra en su honor, una celebración de su figura. No tenía conocimiento de la existencia de ese proyecto suyo que había quedado trunco, hasta que un día alguien me mostró material de esa obra y fue el trampolín para que empezara a pensar en hacer esta obra como un homenaje a Nijinsky.
EL PROCESO
Por lo completa de su agenda, tal vez nunca hubiese llegado el momento indicado para dar el primer paso hacia la concreción de este sueño. Pero justo sobrevino la pandemia y el mundo entró en un paréntesis que le permitió a Herman sentarse a desarrollar el proyecto y presentarlo a la Universidad de Nueva York, que en 2022 lo bendijo con el financiamiento necesario para que iniciara la búsqueda de lo que pudo haber sido la obra de Güiraldes y González Garaño en manos de Nijinsky. El proceso fue, incluso, un paso más allá porque el espectáculo resultante excede la leyenda del urutaú (un ave nocturna de nuestra región caracterizada por su canto melancólico) e intenta poner en escena “la esencia de los guaraníes, sus creencias y sabiduría en el conocimiento de las estrellas”.
-¿Cómo es eso?
-Ellos creían que todos somos estrellas y que el fin último de nuestro pasaje por el planeta es purificar nuestra alma. Como parte de la leyenda, Nijinsky se transforma en un pájaro y en esa transformación reside el mensaje de que existen segundas oportunidades.
-¿Cómo fue bajar esas ideas al movimiento?
-El encuentro con Anabella Tuliano fue como pasar del día a la noche porque yo tenía la obra escrita en mi cabeza, me imaginaba el movimiento pero no sabía cómo hacerlo. Entonces me puse a buscar movimientos en Internet y fueron apareciendo compañías y estilos de coreografía. En un momento me crucé con unos chicos bailando sobre unos cubos y dije “ese es el movimiento que busco para esta obra”. Enterarme que era una creación de una maestra argentina a quien yo no conocía fue una sorpresa. Y el universo terminó marcándonos que todo el equipo debía ser argentino.
-También el compositor es compatriota.
-Así es. Yo buscaba contar con música original de un compositor que pudiera mezclar sonidos de la naturaleza para hacernos sentir el planeta sobre el escenario. Y apareció Uji (Luis Maurette), que es un dj al que descubrí en Facebook, donde su nombre estaba escrito en japonés. Le escribí en inglés dudando de si podría entenderme, y resultó ser un talento argentino, al que luego se sumó Noelia Escalzo, una cordobesa que es compositora de música clásica. En suma, terminamos siendo todos argentinos unidos de una forma que yo no me había propuesto. Se dio porque tenía que ser.

"Tenía el deseo de que apareciera en el espectáculo el sonido del rompimiento de un glaciar. Siento que ese rugido es como un pedido de ayuda que nos hace el planeta", comenta Cornejo. (Foto: Lucas Chilczuk)
‘Anima animal’ tuvo su debut en el Teatro del Bicentenario de San Juan en diciembre de 2022. Después, el proyecto entró en un impasse y recién el año pasado regresó a escena, primero en el Joyce Theater de Nueva York, con siete funciones sold out, y luego en la New World Symphony de Miami. “Pero traerla ahora a Buenos Aires es como cerrar un círculo de lo que hubiese sido contar esta historia acá en 1917”, admite Cornejo.
-¿Cuánto quedó de la obra original?
-Quedó la leyenda, la historia de transformación del humano al pájaro. El resto de lo que llevamos al escenario es un poco más profundo, es un mensaje sobre el modo en que seguimos usando el planeta como parte de un sistema dañino del cual nos cuesta salir. Lo bueno del mensaje es la esperanza de que existe una segunda oportunidad.
En este punto, Cornejo confiesa que la cuestión medioambiental le preocupa “y lo quise reflejar en la obra de la mejor forma posible, que entiendo que es a través de la música. Yo tenía el deseo de que apareciera en el espectáculo el sonido del rompimiento de un glaciar, y se lo pedí a Uji. Siento que ese rugido es como un pedido de ayuda que nos hace el planeta. De modo que en la obra está presente ese quiebre que se da cuando empieza el deshielo de los glaciares, que funciona además como una alerta sobre el cambio climático”.
-El lenguaje coreográfico de Anabella Tuliano y Cadabra es sumamente personal. ¿Cómo se adaptó usted a esa clase de movimientos?
-Fue una comunión muy bonita porque para mí esta obra es, en esencia, tender puentes. Lo logramos en la música a través de la electrónica y lo clásico, y también en lo coreográfico, porque me dispuse a que Anabella pudiera coreografiarme con su estilo pero sin perder yo mi esencia clásica. La compañía baila respetando su impronta contemporánea, mientras yo permanezco en el centro como un eje, manteniendo el equilibrio a través de mi danza clásica.
TRILOGIA
‘Anima animal’ se presentará este martes el teatro Coliseo (localidades a través de Ticketek). “Tengo el sueño de poder expandir esta obra a una trilogía hablando de lo que sucede después de la transformación del personaje protagónico en ave, y cómo ese ser puede finalmente purificar su alma animal y llegar a ser estrella”, anticipa el artista oriundo de Villa Mercedes, San Luis.
La primera parte del programa será una celebración por los quince años del Grupo Cadabra. A pedido de Cornejo, la compañía bailará la obra con la que él la descubrió en Instagram, ‘Lo que tenía que ser’. “Un título que sin duda resume estos cinco años que llevamos trabajando juntos”, asegura.

Para el bailarín, "el encuentro con Anabella Tuliano fue como pasar del día a la noche, porque yo tenía la obra escrita en mi cabeza pero no sabía cómo hacerla".
-¿Qué le espera después de esta visita a la Argentina?
-Regreso a Nueva York, al American Ballet Theatre, a mis 45 años, lo cual me resulta algo francamente impensado. Por alguna razón dentro de mi mente, los 40 años habían sido siempre un límite. De hecho, cuando llegó la pandemia me dispuse a crear ‘Anima…’ pensado: “Bueno, si vuelvo a bailar, esta va a ser mi última obra, el último salto”. Pero, a Dios gracias, la vida me ha regalado muchos saltos más.
-El cuerpo lo acompaña de un modo fenomenal.
-El cuerpo sigue, y las ganas de llegar al próximo ‘Lago de los cisnes’ también. En esto debo agradecerles mucho a mis partenaires, que son las que me empujan a seguir encontrando nuevas capas en los personajes. La inspiración está y el cuerpo se mantiene dispuesto. Los últimos cinco años los he vivido de una forma mucho más intensa al no saber cuándo puede llegar el instante final. Es por eso que cada día cuenta. Hoy mi meta está puesta en el mes próximo, más allá de eso no sé.