Visto con humor podría decirse sonriendo "son como niños", pero es que no son niños y además son los legítimos representantes de los ciudadanos de nuestro país. En los últimos días, y ante la inminente apertura de la sesión del 10 de diciembre cuando todo debe estar acordado en Diputados, se ha desatado una guerra por los despachos, a tal punto es la disputa que el diputado Emilio Monzó, presidente de la Cámara, se vio obligado a emitir una resolución para poner un poco de orden en los desobedientes legisladores. Los que se van se niegan a dejar sus despachos y los que llegan quieren los mejores, que en muchos casos no les corresponde por la importancia de su bloque. El detonante fue la oficina que quiso ocupar Máximo Kirchner, que a pesar de tener una faja de cierre (ver foto) los chicos de La Cámpora decidieron pasarse por el arco las reglas e irrumpieron en el despacho ocupándolo hasta que llegue su jefe. El tercer piso es el más codiciado y allí las peleas son mayores y las disputas parecen las de un consorcio de monoblocks. Lamentable el comportamiento de los niños rebeldes y caprichosos. ""La desocupación y restitución en tiempo y forma por parte de los señores Diputados Nacionales de los despachos oportunamente asignados, junto con el mobiliario provisto y los respectivos juegos de llaves, será un requisito previo de cumplimiento ineludible para la percepción de la liquidación final"", avisa Monzó que les retendrá el último salario a los ocupantes actuales que deben irse. Pero además les comunica que serán sancionados con multas de 80.000 a 90.000 pesos si se niegan a entregar las llaves. Como el maestro que aplica penitencias a los niños que portan mal en clase, así hay que tratar a estos señores y señoras que uno suponía dignos de otra actitud ante tamaña miseria. Pero hay más y peor. Además de las llaves para entregar al nuevo inquilino, Monzó aseguró que se controlará el estado de la oficina y el equipamiento, es decir el mobiliario provisto a la hora de haberse entregado. Aunque usted no lo crea, hay que chuequear el inventario porque muchos diputados cuando se van se llevan las computadoras y hasta muebles pensando que son de su propiedad o no, simplemente los hurtan. Da un poquitín de vergüenza ¿no? Con lo que ganan y se llevan una computadora que es nuestra y encima se postulan para otra elección y ahora pienso que no es para servir a la Patria sino para hurtarse otra computadora. Este es el jardín de infantes de niños con mala conducta que existe en el Congreso de la Nación.
V. CORDERO