Urge una vuelta de tuerca en la política energética, pero para Héctor Valle, economista de FIDE, el eje no pasa tanto por la renacionalización de YPF como sí por acentuar el rol del Estado nacional y las provincias, y volver eficiente las acciones de Enarsa.
-¿Qué lectura hace de la polémica generada en torno de YPF?
-Este criterio de decidir las inversiones o el uso de la renta que obtiene la empresa únicamente por las señales del mercado, juega muy en contra del interés nacional. Una empresa trasnacional que tiene una renta en la Argentina, decide su aplicación a nivel mundial. Tal vez juzgan que es más conveniente invertirlo en Nigeria o en el norte de Africa, lo cual no tiene ni por casualidad coincidencia con el interés del país.
-¿Se justifica tener una petrolera de bandera?
-Argentina viene con una experiencia que es bastante mediocre con la empresa Enarsa. La combinación de la actividad privada más Enarsa no ha dado los frutos deseados y eso nos cuesta u$s 10.000 millones por año de importación de petróleo. Esto es algo que se debe superar rápidamente.
-¿Qué debería hacer el Gobierno?
-Como primera medida hay que revisar las concesiones. No puede ser que tengan yacimientos taponados o sin investigar, los tienen incorporados a su patrimonio y no los hacen rendir. Lo segundo es ver en qué medida las provincias junto con el Estado Nacional pueden hacerse cargo de esos yacimientos. Y lo tercero sería replantearse fuertemente el rol de Enarsa y meterla fuertemente en el mercado. Y eventualmente buscar alguna alianza estratégica dentro del Mercosur.
-¿Urge un cambio en la política petrolera?
-Así no podemos seguir porque es evidente que no hay una compatibilidad entre el criterio de la empresa privada, que invierte donde más le conviene a nivel mundial, que no tiene porqué ser la Argentina, pero que a nuestro país le está produciendo un enorme perjuicio. Por un lado están agregando a su patrimonio, para mejorar sus relaciones contables, los valores de los yacimientos que tienen en su poder, pero no los explotan plenamente. Además están postergando sistemáticamente la inversión y puesta en valor de nuevos recursos.
-¿Qué opina del reparto del 90% de las utilidades de YPF?
-A eso hay que sumarle que del total de la renta una parte la invierten en el exterior, y que los repartos de dividendos son record en un momento en los que hay una recesión global, entonces estamos en el peor de los mundos. Además, el costo que significa la importación de petróleo que paga la Argentina. Esas son consecuencias del modelo de los "90, que guiaba todo por el mercado, pero ya ha transcurrido suficiente tiempo como para corregirlo.
PROVINCIAS DESUNIDAS
-¿Cómo evalúa el rol de las provincias petroleras? Se han licitado muchas áreas y no todas fueron explotadas.
-Creo que la Nación y las provincias van a encontrar socios en el mercado petrolero mundial para explotar estos recursos. Ahora, afortunadamente, parece que las provincias están dispuestas a tratar en serio el tema. Ahí hubo una gran política de chantaje de la empresa hacia las provincias con el tema de las regalías y las concesiones. Algunas, como Chubut, ya están dando señales de revisar esta situación frente a las compañías. Cobra una gran importancia la organización de las empresas petroleras.
-¿Sería una manera también de oxigenar la balanza comercial?
-Es decisivo. Realmente la factura petrolera equivale al total del superávit comercial. Podríamos tener un superávit del doble, además de mayores reservas. También impacta en los subsidios.
-¿Fue un error desprenderse de YPF?
-Junto con las AFJP, fueron las peores privatizaciones que se hicieron durante el menemismo. Y encima de eso, cuando entró a cotizar en la Bolsa de Nueva York, se subvaluó el valor de las acciones. Y ni hablar del tema del gas, donde toda la ampliación de gasoductos fue orientada por el mercado hacia Chile. Eso fue una situación mala, un grave deterioro estructural.
-¿Sería viable renacionalizar la empresa?
-Requeriría un punto de inversión que en este momento no sé si a la Argentina le conviene hacer. Creo que hay que replantearse el rol de Enarsa, las concesiones de áreas no explotadas, y la exigencia de que inviertan en recursos y nuevos medios, y también las alianzas estratégicas con otras petroleras del mundo, estatales básicamente.
-¿Es partidario de crear algún nuevo organismo para oficiar como nexo con las empresas?
-Soy renuente a la creación de cada vez más organismos. Tenemos la organización de los petroleros provinciales, tenemos Enarsa, la Secretaría de Energía. No sé si hace falta, porque eso significa más sueldos, más escritorios, más secretarias.