Suplemento Económico

Hay que pasar el invierno

Hace un tiempo ya que los informes que elaboran los economistas en las diversas consultoras han comenzado a poner el foco no solamente en los vaivenes del proceso inflacionario o las variables que impulsarían el crecimiento, sino también en la sustentabilidad del superávit fiscal.

Convertido en estándar de la gestión Milei, el superávit de las cuentas públicas no está en discusión, pero su sostenibilidad está amenazada por un contexto rocoso. Con la recaudación en baja, producto de un consumo que no tracciona, la pregunta es cuánto margen existe para seguir adelante con la motosierra.

A eso apuntan los papers de los especialistas y el tema puesto en debate pasa a ser novedoso. Hay quienes consideran que la política de ajuste está acercándose a sus límites naturales, dados por lo que puede soportar una población que vive inmersa en una economía que apenas crece y no produce empleo.

Hay quienes hacen del fenómeno del superávit fiscal una lectura política atravesada por una buena dosis de ingenio. Piensan que La Libertad Avanza ha logrado con esto poner una piedra fundamental y recibir con asombro la promesa del peronismo -o lo que queda de él- que dice respetará las nuevas reglas. Son, tan sólo, mentirillas en los albores de un año electoral.

Lo cierto es que el Gobierno avanza con su política de reducción de lo público, a caballo de aquella frase que funge como una intocable enmienda: “Nada de lo que pueda hacer el sector privado debe ser realizado por el Estado”.

El tema del margen que tiene el oficialismo para continuar con el avance en los recortes salió a la superficie durante la semana cuando los medios dieron a conocer que el presidente Javier Milei envió a la Cámara de Diputados un proyecto para recortar los beneficios que el régimen de zona fría establece para la tarifa de gas. En el plan libertario el esquema sólo sería aplicado en la Patagonia, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe.

De hecho, estas eran las regiones alcanzadas por los descuentos del 50% hasta 2021, cuando Alberto Fernández, en un ataque de generosidad, expandió el sistema de beneficios a localidades de Mendoza, San Juan, San Luis, Salta, Santa Fe, Córdoba, La Rioja, Salta, Tucumán y Catamarca, además de cincuenta municipios de la provincia de Buenos Aires con clima frío o templado-frío.

Como siempre ocurre, dar es fácil, pero quitar es realmente arduo y se paga en términos políticos. El que recibe no hace cálculos fiscales sino que contempla el alivio de su billetera. Cuando le sacan, en cambio, canaliza su furia por el lado del apoyo primero, y del voto después.

EN BAJA

El horno no está para bollos en materia social porque la dinámica inflacionaria se encuentra lejos de ser la prometida por el Gobierno. En algún momento, impulsado vaya a saber uno porqué estrafalario optimismo, el equipo económico planteó que en 2026 la inflación anual apenas superaría el 10%. Transcurrido el primer trimestre, el indicador trepó al 9,4%.

El problema de la inflación es que mayormente pega por debajo de la línea de flotación en la capacidad de compra de las clases media y baja, cuyos salarios en las negociaciones paritarias tienen un techo cercano al 2%. El escenario actual ha obligado a revisar los acuerdos entre partes.

Como un efecto lógico del incremento de los precios, se acentuó la merma del consumo y, por ende, la baja de la recaudación por IVA, que se retrajo el 2% real. “El impuesto principal, el IVA Neto, habría tenido una baja de recaudación del 8,5% en términos reales respecto a igual período del año anterior” , recalca el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Los expertos aseguran que el mazazo del 3,4% de inflación en abril fue el emergente de un fenómeno pasajero donde tuvo alto impacto la suba del combustible en el contexto de la guerra en Medio Oriente. En los últimos días las consultoras coinciden en que el IPC podría bajar al 2,4%.

"Es una buena noticia que la inflación comienza a ceder y retome nuevamente el sendero de la desinflación. Probablemente los próximos meses continuemos con inflaciones mensuales más cercanas al 2% y ya en el segundo trimestre incluso por debajo de este número. De ocurrir esto, la inflación del 2026 podría cerrar en aproximadamente 26%, ubicándose por debajo del 32% del 2025", señaló Iván Cachanosky , economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.

La parábola descendente de la inflación argentina continuará en riesgo mientras dure el conflicto en Medio Oriente. El precio del barril de crudo seguirá siendo la variable de ajuste y su alza, invariablemente, se transmitirá a toda la cadena productiva.

¿ARRANCA O NO ARRANCA?

En el plano general, la economía está lejos de poner primera. De hecho, el último dato del Estimador Mensual de la Actividad Económica, difundido por el Indec, da cuenta de una caída del 2,6% en febrero con respecto al mes anterior.

Es en lo particular donde surgen las diferencias. Repetida hasta el hartazgo, casi como un mantra, campea la idea de que en la Argentina los únicos sectores que crecen y ganan dinero son el agro, los hidrocarburos y la minería.

En la vereda de enfrente se paran todos aquellos sectores vinculados a la industria local, que no logran hacer pie ante la sofocante ecuación de apertura de la economía y el estrecho corsé impositivo.

Uno de los más golpeados es el rubro textil. Tanto es así que durante la semana los principales referentes del sector mantuvieron una reunión en la Cámara de Diputados para solicitar la implementación de algún mecanismo que le ponga un freno a las importaciones.

Dado que la política del Gobierno es por completo aperturista y que el presidente sueña con que la economía argentina sea “la más libre del mundo” , es dable pensar que el pedido cayó en saco roto.

Los textiles denuncian que en el primer bimestre de 2026 la producción cayó -29,4% interanual y se ubicó -35,3% por debajo de 2023. Por su parte, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió -19,3% respecto de 2025 y -16,6% frente a 2023. “Se trata de caídas sostenidas durante más de dos años”, recalcan.

Además, la capacidad ociosa en las fábricas se encuentra en niveles alarmantes, tanto que en los primeros dos meses del año 7 de cada 10 máquinas estuvieron paradas. Y por si todo esto fuera poco, las importaciones crecieron sumando 79.000 toneladas yu$s 421 millones.

Como muestra de que la economía argentina es heterogénea y diversa, basta con revisar los números de la actividad minera. En marzo de 2026 el índice exhibió una suba del 10,4% interno y una mejora del 2,4% contra el mes de febrero. Otro tanto ocurre con el petróleo y también con el agro, que lidera las exportaciones. Ese es el nuevo ciclo de la economía.

VIENTO EN CONTRA

En esa diversidad, el empleo cruje. "El mercado de trabajo en Argentina atraviesa un complejo escenario de 'viento en contra', caracterizado por una marcada destrucción del empleo formal y una persistente pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación. Según los últimos datos oficiales, la fragmentación sectorial define la realidad de un sistema donde conviven industrias en expansión con sectores en crisis", destaca un documento de GhidiniRodil , consultora especializada en Recursos Humanos.

En el informe se destaca que el sector privado registrado cuenta con 6.166.000 puestos, reflejando una caída acumulada de 195.000 empleos en los últimos dos años. En tanto, el sector público registrado cuenta con 3.390.000 puestos, con una reducción de 84.000 cargos.

Y afirma: "La brecha entre el incremento salarial y la evolución de los precios continúa erosionando los ingresos de los trabajadores. A febrero de 2026, mientras que los salarios del sector privado registrados aumentaron un 3,7%, la inflación para el mismo período se posicionó en un 5,9% , consolidando la tendencia de caída del salario real".

* Sectores en crecimiento: las industrias vinculadas a la Minería, Petróleo, Energía, Gas y Servicios Financieros mantienen una tendencia de dotación al alza.

* Sectores en crisis: el consumo masivo, la venta minorista, la gastronomía y la industria textil muestran indicadores negativos y una fuerte contracción en sus niveles de empleo.

El clima de negocios para el resto del año se mantiene dividido. Según una encuesta de expectativas realizada en abril de 2026, el 32% de las empresas planea realizar despidos , superando al 28% de las firmas que proyectan incrementar su personal. Este balance negativo sugiere que la recuperación del mercado laboral formal seguirá siendo el principal desafío macroeconómico de los próximos meses.

Por última, sentencia: "En este contexto, la ley de modernización laboral sancionada por el Congreso permanece en un limbo testimonial debido a frenos judiciales y políticos. A pesar de ser una herramienta clave para transformar el mercado de trabajo, su implementación es incierta".