“La copa quedó en familia”. Bien cierto. Y con un final de leyenda para nuestro capitán. Bien merecido. Por todos y especialmente por aquellos del discurso woke que hablaban de un mundial “arreglado”: hubo operaciones mediáticas para quitarle a nuestro equipo y a Messi las simpatías que naturalmente despertaron en todo el mundo (lean el excelente artículo de Karina Mariani aquí en La Prensa). Pero no lo lograron, porque la melancólica visión del viejo “héroe” mirando el telón que se cerraba, quedó en todos los corazones. Tanto como la última victoria con su bandera malvinera.
- Tío, ¿vos festejaste más la derrota de Inglaterra o la victoria de Argentina?
- Ja, no te voy a negar que las dos cosas…
- …con lo que los odiás…
- No, pará… no. La gente será buena y mala como en todas partes, lo que sí detesto profundamente es a la corona británica, la política inglesa, la cantidad de ideologías venenosas que nacieron por esos lados. Y te aclaro que, como Martín Fierro, a esa isla la llamo “Incalaperra”. Le debemos gran parte de nuestros males.
- Y algunos de tus escritores preferidos también –me retrucó.
- Cierto, y todos ellos aún amando a su tierra, supieron ver los males que nacían a su alrededor. Y por eso te distingo: no odio a los ingleses, sí aborrezco el mundo que su “corona” ayudó como ningún otro a construir, y no puedo dejar de desconfiar de todos los cómplices que han tenido y tienen en nuestra Argentina.
- ¿Como el presidente criticando la bandera de Malvinas en el Mundial de Fútbol como “gesto patriotero, barato y berreta”?
- ¡Te gusta tirarme de la lengua! Y, sí. ¿Te das cuenta que descalifica con el mismo fino y elegante estilo que Alberto Fernández? En el fondo se parecen… ¡todos se parecen! —me quedé pensando: “comparten amos”
- Esto no es más que un eco...
- Explicate…
- Mirá, Marcelo Gullo publicó en YouTube un video que se llama: “Inglaterra dividió a Hispanoamérica”. Impecable resumen aggiornado en fuentes, Gullo es un gran expositor, como Pablo Yurman, el de “Mates con historia”. Excelentes.
Ahí explica que, para entenderlo, es necesario realizar lo que define inteligentemente como “ejercicio de insubordinación ideológica”. Incalaperra fue la primera potencia mundial en ejecutar una política sistemática de dominación ideológica y cultural. Los demás los copiaron.
- Parecés zurdo…
- Todo lo contrario, también el marxismo nació ahí. Volvamos a Gullo: la primera gran exportación británica hacia nuestras tierras no fue un producto manufacturado, sino un sentimiento: la hispanofobia. Incalaperra fomentó el odio a España a través de la difusión de la Leyenda Negra que es simplemente historia falsificada. La “anglofobia” natural que tenemos los argentinos es así no un ataque, sino un “acto de defensa” ante quien nos invadió, nos estafó, nos robó…
El objetivo era romper el cordón umbilical cultural. Al convencernos de que nuestro origen era una "madre asesina y asaltante", se nos indujo un trauma de nacimiento que nos dejó huérfanos de identidad. Como señala Gullo, quien nace renegando de su pasado "nace malparido" y queda indefenso ante la tutela cultural del nuevo amo. Fijate como zurdos y liberales se dan la mano.
Esta falsa "historia oficial" fue una construcción pedagógica destinada a que los argentinos y los hispanos en general desconozcamos nuestras raíces; fue el arma necesaria para que el pueblo no percibiera su propia servidumbre.
El Imperio pirata, tras industrializarse mediante un proteccionismo feroz, comenzó a predicar el libre comercio como una verdad científica universal. Con mala filosofía y peores resultados para los demás. Para ellos, el objetivo no era solo económico, sino de poder puro: inhibir la industrialización ajena.
Gullo señala que el razonamiento británico es estratégico: la industria es poder porque permite fabricar armamento propio. Si una nación fabrica sus propias armas, deja de ser subordinada. Por ello, exportaron la idea de que debíamos ser meros proveedores de materias primas. Mientras los economistas locales abrazaban el liberalismo, ellos se aseguraban de que nunca tuviéramos la base tecnológica para defender nuestra soberanía.
Los hermanos Irazusta, quienes fueron de los pioneros en estudiar ese imperialismo económico, destacarían que este proceso se consolidó especialmente mediante la deuda externa y privatización de servicios. El libre comercio fue la cadena financiera que sometió el destino argentino a la City londinense, convirtiendo al país en una "colonia informal".
DIVIDIENDO
Antes de la intervención británica, existía una unidad continental que iba desde California hasta la Patagonia, con una sola fe, una sola lengua y una moneda común. El temor que tenían era que esta masa humana se diera cuenta de su identidad y formara un "estado gigantesco" al que fuera imposible mandar. Tenían que dividirnos. Con mentiras por supuesto.
Para evitarlo, jugaron todas sus fichas. Obviamente que detrás de la corona estaba la masonería… y el poder del dinero en general. Siempre aliados, fabricando conflictos.
Para dar consistencia a estas divisiones fomentaron guerras fratricidas. El caso más triste es la Guerra de la Triple Alianza. Un verdadero crimen. Incalaperra, aliada con la política porteña y Brasil, impulsaron una guerra que masacró a casi toda la población masculina paraguaya mayor de 12 años.
No una fue guerra del pueblo argentino, sino de una élite subordinada que actuaba como "empleada a sueldo" (como Mitre) para servir a los intereses británicos. Y para quedarnos por acá cerquita nomás, podríamos sumar en sus culpas la Guerra del Pacífico y la del Chaco Paraguayo. Siempre sembrando cizaña, lucrando con el mal ajeno, vendiendo armas a todos los bandos, masacrando a nuestra gente…
EROSION
Una nación se asienta sobre cimientos invisibles: su fe fundante o escala de valores trascendentes. Incalaperra siempre supo que para dominar un pueblo debía desintegrar estos cimientos. Y nada habría sido posible sin una complicidad interna.
A través de sus ideologías, se buscó desterrar el catolicismo del corazón de las masas en Hispanoamérica. El objetivo no era la libertad intelectual, sino imponer un relativismo absoluto. Si no hay verdades trascendentes y todo da igual, el ciudadano deja de interesarse por el bien común o la patria y se enfoca solo en su propio egoísmo. Un pueblo sin fe es un pueblo fácil de dominar porque carece de la escala de valores necesaria para el sacrificio que exige la soberanía. Fijate que es la misma táctica con que se intenta denigrar el paso de nuestra Selección por el mundial.
CONCLUSION
Por eso Malvinas es tan importante, y lo que hicieron los muchachos el otro día en la cancha no fue algo menor ni “berreta”, fue “insubordinación” que ojalá llegue a ser fundante. La desconfianza hacia las políticas británicas es una necesidad de defensa nacional. Mientras que países como Estados Unidos rechazaron el libre comercio y el iluminismo británico para construir su propio poder, nosotros aceptamos las categorías mentales impuestas desde Liendres y así nos va.
- Londres, tío –me corrigió.
- Llamala como te parezca. La “anglofobia” natural en los argentinos bien nacidos es una reacción legítima al ver la Historia. Como en Bangladesh, como en casi todo el mundo. Han encarnado y ejecutado, lo peor de la historia moderna. Me podrás decir que los crímenes comunistas son más graves... Podríamos también sumar otros, pero todos tienen su origen en ese mismo “deseo de poder sin límites” que ellos encarnan y difundieron como ningún otro. Por eso nuestro vaya un aplauso ferviente a los muchachos que supieron “insubordinarse”. ¡Vamos por más, porque esa es la “bandera de Malvinas”!
- ¡No nos rendimos! —cerró contento.