Opinión

Había una vez… cristianos perseguidos (2)

Comenzamos la semana pasada los tres artículos prometidos viendo los ataques a los cristianos en la misma tierra natal de Jesucristo, en donde su población se está extinguiendo rápidamente. Hoy Asia sigue dominando esas persecuciones con ataques mayoritariamente islámicos y comunistas. Pero en este artículo nos centramos en África. La semana que viene intentaremos cerrar el panorama y nos quedaremos cortos. Frente a tantos mártires, todo es bien poco.

En un mundo donde las crisis humanitarias suelen captar la atención global en cuestión de horas, hay una tragedia que lleva más de una década desarrollándose en África sin recibir la urgencia que merece: la persecución sistemática de los cristianos. Mientras Occidente se indigna con razón por otros conflictos, millones de cristianos africanos sufren en silencio, víctimas de violencia extrema, ante una cómplice indiferencia mundial.

 

UNA CRISIS SIN MEDIDA

Según el Informe Mundial de la Persecución 2026 de la organización Puertas Abiertas, 37 de los 54 países africanos (un 68.5%) registran niveles significativos de persecución contra los cristianos. Entre ellos, 14 están entre los 50 peores del mundo, con Nigeria, Somalia, Sudán, Eritrea y Libia a la cabeza. Allí en Nigeria, más de 52.000 cristianos han sido asesinados desde 2009, y entre 18.000 y 19.100 iglesias han sido quemadas o destruidas en el mismo período.

Pero las cifras, por impactantes que sean, no logran transmitir el dolor humano detrás de esta crisis. Cecelia, una viuda nigeriana, sabe bien lo que significa perderlo todo por la fe. Su esposo, Solomon, fue asesinado en 2011 en un ataque de grupos extremistas. "Mi esposo murió un domingo. Por la mañana, fue al mercado. Esa tarde, una persona llegó con una pala para enterrarlo y yo empecé a gritar y a llorar", relata. Desde entonces, Cecelia ha tenido que criar a sus hijos en la miseria, trabajando la tierra sin poder costear ni siquiera su educación. Una más entre miles de familias destrozadas.

Otra historia que conmueve es la de una familia cristiana en Nigeria que fue enterrada viva por negarse a renegar de su fe. Según testimonios, hombres armados los cubrieron con tierra, pero, contra todo pronóstico, sobrevivieron. Este caso, interpretado por muchos como un milagro, simboliza la resistencia y la fe inquebrantable de las comunidades cristianas en medio del horror.

 

¿QUIENES SON LOS RESPONSABLES?

Los grupos islamistas como Boko Haram, ISWAP (Estado Islámico en África Occidental), Al-Shabaab y milicias fulani han sido responsables de masacres, secuestros y la destrucción de iglesias en Nigeria, Somalia, Mali y Mozambique. Sin embargo, la violencia no se limita a estos grupos que por sí solos ni podrían comprar sus armas.

Aunque el extremismo islámico es la causa principal de la persecución en muchos países, no es la única. Los negociados turbios en África suelen ser motores ocultos que multiplican desorden y corrupción. ¿Negocio de quiénes? Por supuesto el Occidente hipócrita siempre encabezado por el Reino Unido y Francia, pero también China está tallando fuerte... Aunque lo cierto es que el poder del dinero no tiene nacionalidades. El “mundo” prioriza sus negocios. Países como Nigeria, Sudán o la República Democrática del Congo son clave para el suministro de petróleo, gas, cobalto y oro, esenciales para la economía global. Criticar abiertamente a estos gobiernos o imponer sanciones podría poner en riesgo contratos millonarios con sus empresas multinacionales.

 

EL SILENCIO DE OCCIDENTE

Occidente suele actuar con más fuerza cuando las víctimas encajan en su narrativa política. Mientras la persecución de los rohinyás en Myanmar (budistas contra musulmanes) recibió atención global, la masacre de cristianos en Nigeria por parte de Boko Haram o los Fulani rara vez es sale a la luz. Vivimos tiempos de cristianofobia. pero curiosamente eso convive especialmente en ciertos países europeos con un gran miedo a ser acusados de islamofobia. Muchos gobiernos y medios evitan criticar el extremismo islámico por temor a ser tachados de racistas o anti-musulmanes, lo que ha llevado a un silencio cómodo sobre la persecución de cristianos en países de mayoría musulmana. Sí, entendió bien: cristianofobia sí, islamofobia no, en países que fueron cristianos y hoy reniegan… O que el poder mundial quiere que renieguen… hay que ver.

La persecución de cristianos en África no vende. Según Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), menos del 1% de las noticias internacionales cubren la persecución religiosa en África, a pesar de ser una de las peores crisis de derechos humanos del mundo.

Los medios suelen enfocarse en conflictos étnicos o económicos (ej.: "guerras por recursos en el Congo") en lugar de reconocer el fuerte componente religioso, lo que es al menos, un panorama incompleto.

 

HISTORIAS QUE DEBERIAN CONMOVER

Más allá de las cifras sin caras, son las historias personales las que deberían sacudir la conciencia global:

* El secuestro de niños en un internado católico: En 2025, hombres armados secuestraron a 303 estudiantes y 12 trabajadores de un internado católico en Nigeria. Los padres, impotentes, vieron cómo se llevaban a sus hijos a punta de pistola. Solo 50 menores lograron escapar. El resto sigue en paradero desconocido, probablemente esclavizadas o asesinadas

* El testimonio del P. Peter Emmanuel Odogo, sacerdote nigeriano de Jos es iluminador. Su comunidad vive en un clima de miedo permanente, con constantes ataques que han provocado la muerte de familiares y la necesidad de vivir bajo vigilancia constante. "Realmente es una paradoja, estamos tristes y a la vez alegres; perseguidos, pero testificando nuestro amor; muriendo, pero viviendo. La gracia de Dios lo hace posible".

* Aldeas enteras incendiadas: En el estado de Benue, en junio de 2025, 218 personas fueron asesinadas a tiros y machetazos mientras se refugiaban en un local de la Iglesia católica. Testigos describieron cómo los atacantes no distinguían entre hombres, mujeres o niños. "Vi cómo mataban a mis hijos frente a mí", relató una madre que perdió a tres de sus hijos en el ataque.

 

EL LLAMADO A LA ACCION: ROMPER EL SILENCIO

El silencio de Occidente ante la persecución de cristianos en África no es solo una omisión, sino una complicidad. Mientras el mundo se indigna por otras crisis, millones de cristianos africanos siguen sufriendo en el olvido. Es una tragedia que exige respuestas. No se trata de elegir qué crisis merece más atención o vende más, sino de reconocer que el sufrimiento humano no tiene jerarquías. La persecución de cristianos en África es una prueba para toda la humanidad: si seguimos ignorándola, no solo fallamos a las víctimas, sino a los valores de justicia y solidaridad que decimos defender. ¿O es que nos preocupan más las ballenas varadas en alguna remota playa que los niños masacrados? Occidente se angustia más por el futuro de sus gat-hijos y perr-hijos que por la sangre de los mártires.

 

¿QUE PODEMOS HACER NOSOTROS?

* Informarnos y difundir: Compartir historias como las de este artículo en redes sociales para romper el silencio mediático.

* Apoyar a ONGs: Organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) que trabajan directamente con las víctimas. ¡Ni se le ocurra hacerlo con algo que huela a ONU!

* Y sobre todo: Rezar. Parece inútil para el que no cree, pero es lo más eficaz. Allí recordaremos que Cristo dijo: “bienaventurados los perseguidos…”.