El nombre de Guillermo Rico se hizo conocido del gran público, integrando un conjunto humorístico-musical.
Se llamaba “Los Bohemios” y lo dirigía su creador, Mario Pugliese “Cariño”, hombre muy conocido en la década del treinta.
Llega 1940 y aparece otra agrupación parecida, pero más numerosa y en la que prevalecía el humor por encima de la música.
El conjunto se denomina “La Gran Cruzada del Buen Humor” y lo dirige otro hombre muy prestigioso en el medioradial: Tito Martínez del Box. Este, lo llama a Guillermo Rico a incorporarse a su agrupación, que está actuando por Radio Belgrano.
Comienza una época de satisfacciones para este que, no lo he dicho todavía, es un cantor de potente voz y fuerza expresiva, pero con una especial aptitud: es un imitador excepcional. Recrea las voces de Alberto Castillo o de Ignacio Corsini o de Magaldi, con una perfección asombrosa.
Y aparece el cine en su vida. Tiene 23 años en 1943 y su rostro aparece por primera vez en la pantalla. Lo ayudan su elevada estatura, su cordial sonrisa y su apostura de galán.
La película titulada “El Fabricante de Estrellas” la protagoniza Pepe Arias y actúan también, Tito Lusiardo y el querido Osvaldo Miranda.
La dirige Manuel Romero que puso letra a tangos famosos como, “Aquel Tapado de Armiño”, “La Canción de Buenos Aires” y otros.
Y poco tiempo después le sucede a Guillermo Rico un hecho inusual.
Francisco Canaro busca un vocalista para agregar a su orquesta donde ya canta, el uruguayo, Carlos Roldán.
Canaro le dice a Rico: -Me gusta su voz y su fraseo. Lo contrato, pero le pongo un condición. Usted no podrá ser ya Guillermo Rico, porque debo quitarle su prestigio de humorista. Desde hoy su nombre será Guillermo Coral.
Agregaría que debe ser el único caso que con dos nombres distintos, alguien, logró idéntica popularidad.
Ya con Canaro hace también revistas musicales, “El Tango en París”, entre ellas con el cantor Alfedo Arenas, que había reemplazado a Carlos Roldán.
A los 26 años deja esa orquesta y con un conjunto cómico, “La Gran Cruzada del Buen Humor”, participa en la película “Cuidado con las Imitaciones”.
Varios integrantes del grupo humorístico musical recién mencionado forman “Los Cinco Grandes del Buen Humor”, en el que participan además de Guillermo Rico, Jorge Luz, Zelmar Gueñol, el “Pato” Carret y Juan Carlos Cambón, que había sido pianista de Mercedes Simone.
Radios, teatros, giras por toda América y España se suceden ininterrumpidamente. Filman también 12 películas. Van pasando los años. Y este cantor, que con Canaro grabó en un año y medio 25 temas y como solista otros 7, cambia su rol. Y lo vemos entonces por TV, como presentador y también como actor de reparto en comedias costumbristas. Claro, cada vez más espaciadamente.
EL HOMBRE
Pero hemos olvidado parcialmente al hombre Guillermo Rico. En ese campo, tuvo siempre una personalidad correcta y cálida. Había nacido en Lanús un 10 de febrero de 1920. Fue un luchador, que mantuvo su dignidad a cualquier precio. El sabía que mantener los principios puede doler. Pero siempre reconforta.
La Asociación Argentina de Actores, junto con el Senado de la Nación, le entregó el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable en 1999.
A los 85 años Guillermo Rico continuaba haciendo algunas “cosas”. Es la inequívoca demostración que –y lo digo en forma de aforismo- “Los ancianos también tienen presente”.
Falleció en su ciudad natal el 18 de mayo de 2013. Su cuerpo descansa en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores del Cementerio de la Chacarita.