Cultura
HUELLAS DEL PENSADOR FRANCES EN EL AUTOR DE ‘DON SEGUNDO SOMBRA’

Guénon, maestro de Güiraldes

En este año, en que se cumplen 140 años del nacimiento de Ricardo Güiraldes (1886-1926) así como un siglo de la primera edición de su afamada novela Don Segundo sombra, corresponde investigar cuáles fueron las lecturas y quiénes los intelectuales que -de una u otra manera- guiaron sus perspectivas.

Para ir al encuentro de tales datos, nada mejor que volver a las página de su diario personal que, ya fallecido el autor, tuvo la inteligencia de publicar su viuda, Adelina del Carril, con el título de El sendero y el agregado que el mismo Güiraldes hubo redactado “Notas sobre mi evolución espiritualista en vista de un futuro.”

Sí. Este poeta y escritor tuvo muy en claro, desde los inicios de su vida, que la existencia humana no está limitada a reacciones físico/químicas (como tan de moda se pretende hoy en día) sino que hay un universo espiritual a través del cual puede encontrar, cada uno, su rol y función en la Gran Arquitectura Universal.

Aunque no se hayan conocido, es evidente que esto es lo mismo que propone el sabio Carl Gustav Jung (1875-1961) cuando se refiere al “Principio de Individuación” que no es otra cosa que la búsqueda para que cada persona se convierta en único e irrepetible. Una búsqueda que atraviesa toda la existencia de cada individuo y, como bien lo subrayaba el mismo Jung, sigue aún después de haber desencarnado.

Güiraldes entendió pronto que Occidente no estaba, ya en ese momento, en condiciones de proporcionarle respuestas para sus búsquedas. Por eso, en 1910, inicia un extenso viaje -de dos años de duración- que lo lleva a Japón, Rusia, India y Egipto. El autor de El cencerro de cristal entiende que es en la cultura oriental donde podrá abrevar de saberes y conocimientos que le permitan abrirse a la espiritualidad que tanto anhela.

EL MAS CLARO

También Europa ha de proporcionarle algo. Así deja constancia en El sendero cuando escribe: “El mejor y más claro de los libros europeos que hasta ahora haya leído sobre la metafísica oriental es el de René Guénon.” Para agregar de manera contundente: “No debo perderlo de vista porque me aclara conceptos y palabras por otros desfigurados.”

Antes de seguir, recordemos que entendemos por Metafísica (del latín metaphysica, «después de la naturaleza» en griego) a la rama de la Filosofía que estudia la estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad.

Esto incluye la clarificación e investigación de algunas de las nociones fundamentales –las esencias– con las que alcanzamos a comprender el Universo y, con él, al mundo, como entidad, ser, existencia, objeto, propiedad, relación, causalidad y el entramado del tiempo y espacio.

Aristóteles designó a la Metafísica como “filosofía primera”. Tengamos en cuenta que en la Química se parte de la premisa de la existencia concreta de la materia y en la Biología la existencia de la vida; pero ninguna de las dos ciencias define la materia o la vida; sólo la Metafísica suministra estas definiciones esenciales.

René Guénon (o Abd al-Wâhid Yahyâ, nombre que adoptó al convertirse al islam) nació en Blois (Francia) el 15 de noviembre de 1886 y desencarnó en El Cairo (Egipto) el 7 de enero de 1951. Es reconocido aún en la actualidad por sus publicaciones filosóficas y de indagación espiritual tanto como por su permanente esfuerzo por la conservación y divulgación de las tradiciones espirituales (lo que se conoce como la Tradición Hermética).

Fue un intelectual que sigue siendo una figura influyente en el dominio de la Metafísica. Se le relaciona con Ananda Coomaraswamy (1877-1947), especialista anglo-indio en arte oriental; nacido en la India y que desencarnara en los Estados Unidos. Se destacó en el estudio del simbolismo, mitología, Metafísica y religión comparada.

LA OBRA

Guénon publicó un total de diecisiete libros, además de diez colecciones de artículos los cuales fueron publicados póstumamente. Sus obras escritas en francés (aunque también escribió en árabe dos artículos para la revista El Maarifâ) han sido traducidas a todas las lenguas modernas occidentales y orientales.

Gran estudioso de las doctrinas y de las religiones orientales, se esforzó por aportar a Occidente una visión no simplista del pensamiento oriental, especialmente de la India y por su defensa de las civilizaciones tradicionales frente a Occidente.

En sus escritos, se propuso “exponer directamente algunos aspectos de las doctrinas metafísicas orientales” y, a la vez, “adaptar estas mismas doctrinas a los lectores occidentales, … siendo completamente fiel a su espíritu.” Destaca, también, su crítica a la civilización occidental desde un análisis estrictamente metafísico, sin caer en cuestiones ideológicas o políticas.

En 1930 viaja a El Cairo, donde se establecerá definitivamente. En 1949 obtuvo la nacionalidad egipcia. Durante su larga estancia en Egipto, Guénon llevó una vida austera y sencilla, totalmente dedicado a sus escritos y a continuar su trabajo personal en busca de un siempre mayor desarrollo espiritual. Falleció el 7 de enero de 1951. Quienes lo acompañaron afirman que su última palabra fue “Alá” (Dios).

Su pensamiento ha tenido una profunda influencia en gran variedad de autores, entre los que se encuentran Mircea Eliade, Julius Evola, Antonin Artaud, Raymond Queneau, Simone Weil o André Breton. En cambio el filósofo y escritor italiano Umberto Eco (1932-2016), autor de las famosas novelas El nombre de la rosa y El péndulo de Foucault, rechaza completamente sus premisas, métodos y conclusiones, por no considerarlas de carácter científico.

 

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis; parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor. ‘Las búsquedas espirituales de Ricardo Güiraldes…’ es uno de sus libros. www.antoniolasheras.com.