Espectáculos
En el Ciclo Aura, en el Teatro Colón

Grato reencuentro con el violín angelado de Pinchas Zukerman


Concierto del ciclo ‘Aura’ con la participación de Pinchas Zukerman (violín) y el Ensamble Musical de Buenos Aires, dirigido por Gustavo Fontana. Obras de Astor Piazzolla, Ludwig van Beethoven, Paul Ben-Haim, Alberto Ginastera, Max Bruch. El lunes 28 en el Teatro Colón.



La sucesión de conciertos atractivos que viene cumpliendo la nutrida programación de este año del Colón está caracterizada por otro de sus ciclos, ‘Aura’, que presentó en esta sesión el retorno del célebre violinista israelí Pinchas Zukerman, actualmente con setenta y ocho años, que nos visitara en varias oportunidades y siempre recordado por sus numerosas y muy valoradas grabaciones discográficas.

En esta oportunidad estuvo en un concierto donde intervino el Ensamble Musical de Buenos Aires, dedicado fundamentalmente al patrimonio musical argelino y universal y con una consistente trayectoria que se remonta a 1966, el año de su fundación. A su frente estuvo esta vez el maestro Gustavo Fontana, nacido en 1969 y de trayectoria también con orquestas del interior y en condición de invitado por diversos organismos, ampliamente versátil. Por eso también la conformación de un programa que reunió piezas del acervo argentino con la música clásica tradicional europea.

TANGAZO

De ahí el comienzo de la sesión con Astor Piazzolla, con su ‘Tangazo. Variaciones sobre Buenos Aires’, obra que data de 1969 y fue el punto de referencia inicial del orgánico que lleva -precisamente- el nombre de nuestra ciudad.

Esta obra que abrió la primera parte de la sesión fue seguida por la del genio de Bonn, Ludwig van Beethoven, a través de su conocida obertura Coriolano, op. 62, y luego por la Romanza para violín y orquesta Nº 1 en sol mayor op. 40, que propició la esperada aparición del gran violinista Zukerman, quien enseguida habría de lucirse en ‘Berceuse sfaradite’ (canción de cuna sefaradí), de Paul Ben-Haim. donde cerró con su esperada presencia la parte inicial de la convocatoria.

Ahora bien, tras el intervalo, la suite del ballet ‘Estancia’, de Alberto Ginastera, demostró los méritos del director Fontana, con un trabajo versátil en diversas circunstancias, tanto en organismos de nuestro país y el exterior, como en medios relacionados con la gestión cultural. Allí asomó también la buena respuesta del Ensamble Musical Buenos Aires con su nutrida formación.

Por supuesto, el cierre fue lucido, con la presencia de Pinchas Zukerman mostrando la calidad de su toucher en el instrumento, en el Concierto Nº 1 para violín y orquesta de Max Bruch, compositor que vivió entre 1838 y 1920 y que tuvo -según lo expresa en su análisis Kurt Pahlen- una fuerte adhesión entre los violinistas, sobre todo gracias al ‘Kol Nidrei’, esa antigua melodía religiosa judía que despertó un vivo interés en su época.

Aquí se lució ampliamente Zukerman, recibiendo una merecida ovación. Ante el pedido de encores decidió hablar con un micrófono en mano sobre sus recuerdos y elogios para el público acostumbrado a recibirlo otrora. Y eso sí, como “propina”, como dicen los españoles, concedió la ‘Canción de cuna’ de Brahms, cerrando la velada con júbilo y aplausos.

Calificación: Muy bueno

FOTO: GENTILEZA JUANJO BRUZZA