Días antes del estreno, Franco nos recibe sentado a una mesa en la que todavía quedan los restos de una larga jornada de trabajo, que incluyó algunas horas de entrevistas. Entre vasos de gaseosa y un pequeño desorden, habla con naturalidad, sin apuro y con la seguridad de saber qué fue lo que lo llevó a sumarse a este proyecto que indaga en los mecanismos del poder, la fama y la manipulación mediática, luego de que una estrella del fútbol es acusada de violación.
“Con esta obra pasa algo muy particular: no hay nada parecido, no hay una temática similar. Si bien uno puede creer que habla de fútbol, y todo lo que implica el fútbol está muy presente, en realidad es mucho más profunda. Es una obra muy dura, muy intensa. El fútbol es la superficie, pero debajo de eso está el verdadero conflicto que atraviesa a estos dos personajes, que pertenecen a distintas generaciones, y cómo conviven entre sí”, explica el actor, que viene de hacer la serie ‘Amor animal’ para Prime Video.
CRUDO CONFLICTO
-¿Qué fue lo que más le impactó cuando leyó el guion?
-La idea del autor y cómo se cruzan estos dos polos opuestos: un representante y su representado, que además pertenecen a distintas generaciones. Es muy interesante ver los mecanismos de cada uno, cómo alguien tiene más recursos emocionales que el otro y cómo interviene la diferencia de edad. El desafío fue interpretar a un personaje con un arco dramático muy complejo, que atraviesa situaciones extremas y tiene que lidiar con cosas que hizo y cosas que no. Pero lo que más me interpela es cómo está contado: el diálogo entre ellos, cómo el vínculo va escalando; las peleas se hacen cada vez más grandes y la distancia se agranda hasta llegar al borde del colapso.
-¿Cómo construyó su personaje?
-Es un ser que se guía mucho por el impulso y no tiene freno. Es como cuando andás en bicicleta con rueditas, tu papá te las saca y vos seguís pedaleando y pedaleando para no caerte: te subís a esa bici sin rueditas y listo, hasta que no termina la obra no te caés. Si tuviera que dar un ejemplo, lo trabajé mucho desde ese lugar. También lo laburé un montón con Carlos, enfocándonos en el vínculo entre nosotros, en nuestra manera de mirarnos y de hablarnos. A diferencia de lo audiovisual, donde suelo hacer un trabajo más interno y de campo, acá fue un proceso de ponerle el cuerpo, salir al escenario, ver con qué me encontraba con Carlos, probar qué funcionaba y qué no, y armarlo sobre eso. Fue un proceso distinto al que vengo acostumbrado, pero siento que es de mucho aprendizaje.
SIN PODER FRENAR
-¿Está descubriendo algo suyo con la obra? -Sí, por supuesto. Que hay otras maneras de analizar el texto y de abordar el personaje. De hecho, suelo hacer una preparación más formal, armarme una estructura, un arco y ciertas situaciones previas; pero acá el trabajo fue mucho más experimental y en el campo. Fue ir probando qué nos funcionaba entre nosotros y qué no, siempre guiados por el director, por supuesto. Fue un proceso de prueba y error. Además, es una obra que funciona como una maquinita: una vez que arranca, tiene un ritmo y una velocidad que no frenan, y vos tampoco podés frenar.
-¿Qué reflexión hace sobre el tema de la obra?
-Me parece muy actual y presente; no pasa solo en el fútbol, sino en todos los aspectos de la vida y en todos lados. El tema del abuso está en todas partes. Lo particular de esta historia es ver cómo se cruza eso con el poder, la fama y el dinero, y cuáles son las herramientas que a veces se tienen, y a veces no, para afrontarlo.
También, como desde las redes sociales hay cierto anonimato que catapulta al personaje o lo llevan a una situación extrema: como dice el propio guion, le pegan fotos, lo escupen, y de un día para el otro se da un cambio tan grande con alguien que tampoco sabe cómo llevarlo. Siento que la gran reflexión que nos deja es la importancia de tener inteligencia emocional, recursos y herramientas personales para sobrellevar la fama, el éxito, los “amigos del campeón” y tantas otras cosas.
SALTO GLOBAL
-Usted empezó a trabajar desde muy chico. ¿En algún momento sintió que no tenía los pies sobre la tierra?
-Siempre tuve muy presente la importancia de estar con la gente que quiero, la que me vio crecer y la que elijo tener al lado; me parece que eso es fundamental para poner las cosas en contexto. Si bien esto es una pasión, es lo que a uno le gusta y todo lo que ya sabemos, hoy tenés trabajo y mañana no, hoy sos conocido y mañana no, pero la persona es la misma y no cambia. Y tampoco deberían cambiar los de alrededor. En mi caso, siempre tuve a la misma gente, siempre me gustó mucho tener mi grupo de contención y resguardo, así que siento que no me ha pasado eso de perder el eje. Sí me ha ocurrido a veces de estar con muchos proyectos encima, perder cierto foco y estar disperso. Pero creo que eso pasa en un montón de ámbitos, más allá del trabajo actoral.
-En el último tiempo se lo ve cada vez más vinculado al mundo de la moda...
-Se fue dando de una manera natural. Me gusta mucho la moda, me interesa; siento que es otra parte de mí, más allá de la actuación, y que se convirtió en un complemento muy interesante. Intento organizarme en la agenda: cuando estoy actuando, me aboco a eso, y cuando no, por ahí hago cosas relacionadas con la moda. Por suerte, en los últimos años pude hacer campañas que implicaron un recorrido enorme, y estoy muy agradecido porque una cosa me fue llevando a la otra.
-El año pasado fue el protagonista de la campaña global de Tommy Jeans, la línea juvenil de Tommy Hilfiger.
-Sí, para mí, como argentino, era decir: “¡Guau, de golpe estoy haciendo esto!”. Lo disfruto un montón. Me encanta y me parece un gran complemento para mi profesión principal, que es actuar. Además, la moda te lleva a viajar, a conocer un montón de lugares y de gente, y te abre muchísimas puertas.
-¿Le gusta ese equilibrio de estar un poco acá y un poco allá?
-Sí, me gusta. Me encanta viajar y soy muy inquieto, así que disfruto un montón del movimiento; sin movimiento me ahogo. Necesito moverme, ver, probar, hacer una obra de teatro y después hacer otra cosa. Eso me encanta.