Con apenas 25 años, el entrerriano Franco García atraviesa una etapa bisagra. La llegada de su hijo en agosto de 2024 no sólo transformó su vida personal: también dio origen a su primer EP, “Milo Cura”, un trabajo íntimo donde la experiencia de la paternidad se vuelve canción. Entre la ternura, el desconcierto y el aprendizaje constante, el músico de Nogoyá encontró un nuevo eje creativo que marca el inicio de una etapa más madura y honesta.
En diálogo con La Prensa, el artista repasa el significado de este lanzamiento, sus comienzos folclóricos, el salto a Buenos Aires y el camino recorrido hasta consolidar una identidad que cruza raíces populares, pop, rock y sonidos latinoamericanos.
“MiLo cura”: el origen de un nombre
—Lo más fácil sería preguntarte cuándo empezaste con la música o cuáles son tus influencias. Pero mi primera duda es otra: ¿por qué Milo Cura?
—Milo cura porque es eso… es mi locura —dice, y se ríe—. Tiene un juego de palabras. Resume perfectamente todo este proceso de aprendizaje y la revolución emocional que produjo la llegada de mi primer hijo.
Su hijo nació en agosto de 2024 y hoy tiene un año y medio. “Es un poco eso: nos sanan y otro poco nos enloquecen. Por eso se llama Milo Cura. Y también porque mi hijo se llama Milo”, explica.
El título del EP, “Milo Cura”, profundiza esa idea: el hijo como sanación, como nueva perspectiva y motor creativo.
Canciones atravesadas por la paternidad
—Al escuchar el EP, los nombres de las canciones remiten directamente a la experiencia de la paternidad. ¿Es así?
—Sí, un poco. Las tres canciones centrales —El lenguaje de tu amor, Tu tranquilidad y Milo Cura— están compuestas en base a todo esto: el nacimiento, el aprendizaje constante, la experiencia de ser padre y convivir con un hijo. Pero todas tienen su historia detrás.
Para él, la más significativa es El lenguaje de tu amor. “Expresa eso que me pasa todos los días: preguntarme qué será lo que ocurre en su mundo. Es un aprendizaje infinito. Aunque lo veamos sonreír, nunca vamos a saber realmente qué le pasa por la cabeza. De hecho, no hay posibilidad de entender el mundo de nadie más que el de uno mismo. Por eso digo que es algo interminable. Esa canción representa todo el EP y todo lo que me pasa con él”.
El trabajo incluye además Me vuelvo a casa y un bonus track grabado en una sola toma, Cansado, que —según el propio artista— condensa “la crudeza y la verdad del momento”.
La producción estuvo a cargo de Martín López, con mezcla y mastering de Mariano Miguez, y propone un cruce entre lo digital y lo analógico: instrumentos reales y calidez acústica conviven con una producción contemporánea.
De Nogoyá al escenario
La música llegó temprano a su vida. Nacido en Nogoyá, Entre Ríos, en el año 2000, Franco se subió por primera vez a un escenario a los seis años, tocando el bombo legüero en un grupo de folclore.
“A los siete u ocho ya estaba cantando con un proyecto propio: Franquito García, el cantor y bombisto. Tocaba dos bombos legüeros y un bongó mientras cantaba. Hoy veo esos videos y me sorprende verme tan chico interpretando canciones que forman parte de la identidad argentina”.
Comenzó con chacareras, zambas, chamarrita y chamamé, pero sus influencias fueron amplias. “Escuchaba de principio a fin discos del Chaqueño o de Abel Pintos en su etapa más folclórica, pero también me sabía entero One Love de Bob Marley & The Wailers. Todo eso fue armando mi identidad”.
Esa diversidad se refleja en el EP: hay canciones con impronta pop, otras con aire de rumba latina y toques de cumbia, momentos más rockeros e incluso una chacarera grabada “de corrido, de una”.
El salto a Buenos Aires y las primeras oportunidades
El traslado a Buenos Aires fue un punto de inflexión. “Siempre supe que tenía que venir a terminar de materializar algunas cosas. Hoy las puertas se pueden golpear con un mensaje”, señala.
Así llegó su primera gran oportunidad: en 2021 abrió el show de Cardellino en el Teatro Gran Rex, luego de que el propio artista lo contactara por redes sociales tras ver una sesión en vivo.
No fue un hecho aislado. Meses antes había sido invitado por Conociendo Rusia, aunque esa presentación se suspendió por la pandemia. “Sentí que era algo escrito. No pudo ser en una oportunidad, pero llegó la segunda”.
Aquella noche en el Gran Rex incluyó un único cover: Durazno sangrando, en una versión personal y respetuosa.
Desde entonces, sumó escenarios como Ciudad Cultural Konex y Tecnópolis, y colaboraciones con artistas como La Charo, Yacaré Manso y el proyecto La Bomba de Tiempo. Además, desde abril de este año trabaja como compositor junto a Ke Personajes, uno de los nombres fuertes de la cumbia argentina y latinoamericana.
Una nueva etapa
Con 25 años —este año cumple 26—, Franco García deja atrás el apodo de “Franquito” y consolida una identidad propia, atravesada por la experiencia vital y la búsqueda sonora.
Con el EP recién lanzado, el próximo paso será llevarlo al vivo. “Queremos presentarlo en Buenos Aires, en un lugar íntimo para arrancar. Estamos trabajando para que se concrete este año”, adelanta.
Milo Cura no es solo el título de un primer trabajo discográfico. Es la síntesis de una transformación personal que encontró en la música su forma más honesta de expresión. En ese cruce entre raíz y presente, entre aprendizaje y emoción, Franco García inaugura una etapa donde la experiencia íntima se vuelve canción universal.