La aerolínea low cost Flybondi salió a hablar después de dos meses de incertidumbre operativa y fuertes tensiones internas, en medio de un proceso de transición empresarial que derivó en acusaciones cruzadas, denuncias de fraude y un intento por recomponer la actividad comercial.
La nueva administración de la citada aerolínea low cost cuestionó duramente a la conducción anterior, a la que responsabiliza por irregularidades financieras, decisiones operativas “injustificadas” y un manejo que habría puesto en riesgo la continuidad de la empresa.
Según fuentes de la compañía, se inició un proceso de auditoría interna que detectó inconsistencias en contratos, desvíos de fondos y operaciones que no habrían sido registradas adecuadamente.
Las fuentes sostienen que, para la nueva gestión, estos hallazgos explican parte de la crisis que paralizó operaciones, afectó a miles de pasajeros y generó un deterioro significativo en la imagen de la aerolínea, a la vez que afirmaron que el objetivo es “transparentar la situación” y reconstruir la confianza del mercado.
En lo operacional, Flybondi comenzó a retomar sus servicios de manera gradual, con un cronograma que prioriza rutas de alta demanda y vuelos esenciales para recomponer la actividad comercial, utilizando los dos aviones que en estos momentos se encuentran disponibles y adaptando la expedición de pasajes a esta situación.
Los nuevos dueños denunciaron formalmente un presunto fraude por parte de la gestión anterior y anticiparon que presentarán documentación ante organismos regulatorios y judiciales para avanzar en las investigaciones.
La crisis de Flybondi se produjo en un contexto de fuerte competencia en el mercado aerocomercial argentino, marcado por la entrada de nuevos operadores, la reconfiguración de rutas y la presión por reducir costos en un entorno económico desafiante.
La aerolínea enfrentaba dificultades financieras desde 2025, con problemas para sostener su flota, demoras en pagos a proveedores y tensiones internas por la estrategia comercial. La paralización de operaciones durante dos meses profundizó estas dificultades y generó incertidumbre entre trabajadores y pasajeros.
Fuentes del sector, indicaron a la Agencia Noticias Argentinas que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) monitorea la situación de cerca y que se solicitaron informes detallados sobre el estado de la flota, la disponibilidad de tripulaciones y el cumplimiento de estándares de seguridad operacional.
Las fuentes recalcaron que aun cuando la compañía sostiene que la reactivación se realiza “con todos los protocolos vigentes”, será necesario que demuestre su capacidad operativa para mantener su cronograma sin interrupciones.
El impacto en los pasajeros fue considerable, con miles de usuarios que quedaron varados o debieron reprogramar vuelos, lo que generó reclamos y pedidos de compensación. En un comunicado, la nueva administración prometió reforzar los canales de atención y acelerar devoluciones, aunque reconoció que la resolución de casos pendientes podría demorar debido al volumen acumulado durante la crisis.
La situación también generó preocupación entre proveedores y empresas vinculadas a la cadena operativa, ya que la empresa mantiene deudas con firmas de mantenimiento, servicios aeroportuarios y abastecimiento, lo que podría complicar la normalización de las operaciones si no se logra un acuerdo financiero, pero en ese sentido las fuentes indicaron que se está trabajando en un plan de pagos y en la renegociación de contratos para estabilizar su estructura de costos.
En lo que hace a los trabajadores de la empresa, los gremios solicitaron garantías sobre la continuidad de los puestos de trabajo y reclamaron información sobre el estado financiero real de la empresa, a lo que la nueva administración respondió que no se prevén despidos y que se buscará “recuperar la estabilidad operativa” para evitar medidas de ajuste.
Pero tal vez el mayor desafío de Flybondi sea el de reconstruir su reputación en un mercado donde la confianza es clave. Con una imagen claramente negativa entre los usuarios, resultará difícil para los actuales administradores, reflotar una confianza que, a todas luces, fueron perdiendo indefectiblemente en los últimos tiempos.
Además, la denuncia de fraude y el proceso de auditoría interna podrían derivar en acciones judiciales que prolonguen la tensión, pero la empresa confía en que la reactivación gradual permitirá recuperar terreno.