Río de Janeiro (EFE y AP) - En plena campaña rumbo al balotaje presidencial del 25 de octubre y acuciada por una grave crisis de credibilidad, la Corte Suprema de Brasil viene emitiendo en las últimas semanas varias resoluciones judiciales favorables a Flávio Bolsonaro, el candidato más votado en la primera vuelta, la más reciente el permiso para visitar este martes a su padre Jair en la residencia capitalina donde el exJefe de Estado cumple prisión domiciliaria.
El magistrado Alexandre de Moraes dio luz verde a que el favorito a convertirse en el próximo Jefe de Estado pueda volver a ver a su progenitor, algo que este mismo juez le había prohibido en julio por un plazo de 90 días después de que el actual senador leyera en sus redes una carta del otrora mandatario, incumpliendo una de las condiciones de su arresto domiciliario.
Por eso, de Moraes recordó que la visita autorizada no podrán tener "una finalidad político-electoral".
LULA CAMBIA
El presidente Lula endureció su discurso sobre seguridad pública y prometió "prisión para los bandidos" y "tranquilidad" al "pueblo trabajador".
Tras asistir a la misa por el día de la Virgen de Aparecida, patrona del país, el dignatario progresista adelantó que se meterá de lleno en el combate al crimen organizado para "liberar a los territorios brasileños".
Sus palabras se dan en el marco de la votación que realizará esta una comisión del Senado de la propuesta de modificación de la Constitución sobre seguridad pública, que impulsa el Ejecutivo y ya recibió el visto bueno en la Cámara de Diputados. La iniciativa busca ampliar las competencias del Gobierno federal en la lucha contra la delincuencia, una responsabilidad que hasta ahora recaía casi de manera exclusiva en los estados.
Su rival en las urnas ha mantenido una postura de mano dura enfocada en la seguridad como uno de los ejes principales de su discurso. Entre sus planes, figura clasificar a las principales facciones mafiosas del país, el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), como organizaciones terroristas, emulando las políticas adoptadas en Estados Unidos bajo la administración de su aliado, Donald Trump.