Cultura
ITALIA Y EL MUNDO DEL ARTE CONMEMORAN A TIZIANO A 450 AÑOS DE SU MUERTE

Figura del Renacimiento veneciano

Fue retratista al servicio de reyes y emperadores y revitalizó la pintura del Viejo Continente en un tiempo de transición. Una muestra en su ciudad natal explora su faceta de paisajista.

Un día de fines del verano boreal de 1576, cuando rondaba los noventa años y la peste azotaba la ciudad de Venecia, Tiziano, aquejado de fiebre, falleció en su casa y taller de Biri Grande. La muerte lo sorprendió en la cima de su éxito.

Como pintor oficial de la ciudad había recorrido Europa de punta a punta. Maestro al servicio de príncipes y monarcas, revitalizó la pintura europea mediante el hábil tratamiento de una amplia variedad de temas y obras, que iban desde retratos oficiales hasta escenas religiosas y de carácter pastoral y pagano.

Su fama fue tal que trascendió incluso las restricciones impuestas por una crisis sanitaria: se le concedieron funerales en San Marcos y sepultura en la Basílica de los Frari, donde en 1852 se inauguró un cenotafio encargado por el emperador de Austria y diseñado por Luigi Zandomeneghi y su hijo.

De hecho, según su biógrafo Tizianello, el maestro dejó instrucciones en su lecho de muerte "para ser enterrado en la iglesia arciprestal de su localidad natal", concretamente en Pieve di Cadore.

EL LEGADO

Allí se conserva hoy el legado del pintor, tanto en su casa natal del siglo XV -recientemente restaurada- como en la Virgen con el Niño entre los santos Tiziano y Andrés, una obra cuya autoría exclusiva de Tiziano fue confirmada mediante investigaciones y trabajos de restauración realizados en 2023.

En esa "Pieve que se alza alegre entre colinas sonrientes y escucha el murmullo del Piave" -como escribió el poeta Carducci-, la comunidad ha conmemorado el 450º aniversario de la muerte de su maestro pintor con un programa titulado Titianus Cadorinus 1576-2026, que incluye actividades que se prolongarán hasta el otoño boreal.

El 27 de agosto, aniversario de su fallecimiento, se le rindió homenaje mediante un servicio filatélico temporal que contará con un matasellos especial de Poste Italiane, así como con el estreno de la obra Mentre Venezia muore: l'ultimo voto di Tiziano (Mientras Venecia muere: el último voto de Tiziano. La Piedad y la peste de 1576), una lectura dramatizada a cargo de Matteo Melchiorre.

A pocos kilómetros hacia el sur, la última obra maestra inacabada del artista -que hoy se conserva en las Gallerie dell'Accademia de Venecia- fue elegida por Marina Abramović para establecer un diálogo con su propia Piedad (with Ulay).

PAISAJISTA

Entre las innovaciones de Tiziano se destaca la pintura de paisajes, tema explorado en la exposición Tiziano y el paisaje, que permanecerá abierta hasta el 18 de octubre en el Palazzo della Magnifica Comunità di Cadore.

La exposición está promovida por la Magnifica Comunità di Cadore y la Fondazione Centro Studi Tiziano e Cadore, en colaboración con el Ayuntamiento de Pieve di Cadore.

Curada por Bernard Aikema y Thomas Dalla Costa, la muestra reúne 33 piezas -entre pinturas y obras sobre papel- que exploran el impacto de sus paisajes en los artistas europeos.

Préstamos excepcionales, como El bautismo de Cristo de los Museos Capitolinos, Orfeo y Eurídice de la Accademia Carrara de Bérgamo y San Juan Bautista de las Gallerie dell'Accademia de Venecia, entablan un diálogo con dibujos y xilografías de Tiziano y de artistas influidos por él, desde Lucas Cranach y Alberto Durero hasta Rembrandt, Watteau y Marco Ricci.

El modelo de paisaje idílico de Tiziano habría de servir de referencia para el paisajismo europeo hasta principios del siglo XIX.

"El paisaje desempeña un papel importante en sus pinturas y obras sobre papel, tanto dibujos como grabados", explicó Bernard Aikema a la agencia ANSA.

"Titianus cadorinus -la firma que el artista utilizó en el Retablo de Ancona de 1520, haciendo referencia a su origen geográfico por primera y única vez- también propició un cambio en el concepto del paisaje en la pintura. Durante el Renacimiento, el paisaje ocupaba un lugar secundario; en la obra de generaciones anteriores, como las de Giovanni Bellini o Cima da Conegliano, actuaba siempre como mero telón de fondo, mientras que en la obra de Tiziano, las figuras y el paisaje se integran", agregó el especialista.

INNOVACION

En la primera mitad del siglo XVI -particularmente en la región del Véneto-, el enfoque innovador de Tiziano respecto a la pintura de paisajes evolucionó gracias a la colaboración de Giulio y Domenico Campagnola.

Sin embargo, el evocador paisaje rocoso de la región del Cadore rara vez aparece en las obras del propio Tiziano.

Fue más bien en el siglo XIX cuando el Cadore fue descubierto por pintores ingleses como Josiah Gilbert.

Cautivado por la "tierra de Tiziano", Gilbert plasmó la zona en acuarelas que hoy se conservan en la Casa di Tiziano. Allí, una pequeña exposición invita a los visitantes a contemplar las montañas del pintor -nacido en el Cadore- a través de la mirada de un viajero romántico.

A Tiziano se lo puede considerar el primer gran pintor europeo porque -según explica Aikema- fue descubierto por los grandes príncipes continentales de la época: primero los italianos -los Gonzaga y los Este-, y después los grandes gobernantes mundiales del momento, como los reyes de Francia, pero sobre todo los Habsburgo, con Carlos V.

"La calidad y variedad de sus obras y temas son inmensas: es el pintor de grandes escenas mitológicas y retablos, así como el creador del retrato de Estado europeo. Tiziano trasciende el tiempo, posee un atractivo eterno", finalizó el curador.

PRESTIGIO

Considerado por la historiografía como "el mayor colorista de todos los tiempos", Tiziano ejecutó más de doscientos cuadros de diferentes géneros, abarcando desde el retrato, la mitología y la figura femenina, hasta la pintura sacra.

Fue admirado por Velázquez, quien decía que Tiziano “porta la bandiera” de los pintores, lo estudió Tintoretto y representó un modelo para El Greco.

Su prestigio consiguió traspasar las fronteras hasta convertirlo en el retratista predilecto de príncipes, Papas y, muy especialmente, de la Casa de Austria, para la que inmortalizó a Carlos V y a su hijo Felipe II, contribuyendo a construir su iconografía de poder.

Su retrato Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg (1548), custodiado en el Museo del Prado de Madrid, fijó una nueva iconografía del soberano como héroe militar y símbolo de autoridad absoluta.

El monarca lo nombró pintor de la Corte en 1533, le concedió un título nobiliario y lo consideraba su amigo personal. Una anécdota posiblemente apócrifa pero reveladora muestra a Carlos V inclinándose a recoger uno de los pinceles que se le habían caído al artista, clara señal del respeto que le profesaba quien por entonces era el hombre más poderoso de Europa.

En el Prado destacan también obras como Carlos V con un perro (1533) o Felipe II con armadura (1551).

En el caso de Felipe II, Tiziano actuó además como un "pintor de corte no presencial": rehusó abandonar Venecia y envió a España retratos, piezas religiosas y su célebre serie de "poesías", lienzos mitológicos inspirados en Las metamorfosis de Ovidio.

En los últimos 25 años de su vida, ya octogenario, desarrolló una técnica rupturista.

Esta innovación se basaba en pinceladas sueltas, empastes gruesos y contornos desdibujados que sus contemporáneos tildaron de "descuidados", pero que la historiografía bautizó más tarde como "impresionismo mágico".

Entre sus obras finales merecen destacarse la Piedad, conservada en las Gallerie dell'Accademia de Venecia, y el Martirio de san Lorenzo.