Por Victorio Pirillo *
El 23 de agosto de 1962, Felipe Vallese salió de su casa y nunca regresó. Tenía apenas 22 años, era obrero metalúrgico, delegado gremial de la fábrica TEA -Trafilación y Esmaltación de Alambres- y militante de la Juventud Peronista y de la Resistencia Peronista. Aquella noche fue interceptado por un grupo de hombres armados en la calle Canalejas, en el barrio porteño de Flores. La calle hoy lleva su nombre. Testigos reconstruyeron que Vallese se resistió desesperadamente al secuestro y que sus captores tuvieron que golpearlo para arrancarlo del árbol al que se había aferrado.
El operativo estaba vinculado con la búsqueda de militantes de la Resistencia Peronista y fue encabezado por Juan “El Tano” Fiorillo, entonces jefe de la Brigada de Servicios Externos de la Unidad Regional San Martín.
Conforme a la cronología de los relatos y de testimonios surgidos de la investigación oportunamente llevada en décadas anteriores, estos afirman probadamente que desde allí comenzó un recorrido que terminaría convirtiendo a Vallese en uno de los primeros grandes símbolos de la desaparición forzada en la Argentina.
Según las crónicas de la época, fue llevado a diferentes dependencias policiales; distintos testimonios permitieron establecer que fue torturado y que llegó a encontrarse en un estado físico extremadamente grave. Su mismo hermano Ítalo declaró que llegó a verlo durante su cautiverio, pero después su rastro se perdió definitivamente. Desde ese momento, la historia de Felipe Vallese quedó asociada a una pregunta sencilla y terrible: ¿dónde está?
Lo cierto es que su nombre se convirtió en un símbolo de la lucha obrera y de la resistencia política. La antigua calle Canalejas fue rebautizada en CABA bajo el nombre de Felipe Vallese y su figura permanece ligada a la memoria del movimiento obrero argentino. Tan es así, que el salón principal de la CGT fue bautizado con su nombre.
Ahora, una información escalofriante transmitida al hijo de Vallese podría abrir una nueva línea de investigación, con resultados que la historia viene negando durante 64 años. Según el testimonio de Felipe Vallese hijo, una mujer que se identificó como la hija del policía señalado como responsable del secuestro de su padre, habría aportado una información estremecedora. La mujer manifestó que el cuerpo de Felipe Vallese estaría enterrado en el fondo de la vivienda que pertenecía a su padre policía en el momento de los hechos.
La importancia del testimonio radica precisamente en que durante 64 años una de las grandes incógnitas del caso fue el lugar donde estuvo ocultado el cuerpo.
Luego de la emotiva misa celebrada en la Catedral de Buenos Aires, conducida por el Padre Alejandro Russo y gestionada por Cesar Arias hijo, el pasado 24 de agosto de 2026, con motivo del 64° aniversario de la desaparición de Felipe Vallese, su propio hijo, teniendo en cuenta que son muchos quienes ya conocen esta novedad, me encomendó la tarea de difundir públicamente la información por considerarme un dirigente de su absoluta confianza y credibilidad.
A raíz de ese llamado, Vallese hijo se presentó a la Justicia para reabrir el caso, ya que al tratarse de un delito de lesa humanidad no prescribe. Lo hizo con el asesoramiento y patrocinio letrado de los eximios abogados de reconocida trayectoria Mariano Duhalde y Raúl Zaffaroni.
Felipe Vallese hizo público que ya realizó la observación a vista de la casa donde se encontraría el cadáver, con la intervención del Juzgado, la Fiscalía competente y un equipo antropológico forense, y adelantó que el municipio de Tres de febrero le hizo entrega de los planos de la casa y la ubicación del pozo ciego.
“Existe hoy la posibilidad cierta de encontrar el cadáver de mi padre. No hace mucho tiempo recibí un llamado telefónico desde México de una mujer diciéndome dónde estaba el cadáver de Felipe Vallese… Seguí escuchándola atentamente y le pregunté el motivo de este llamado, y la mujer simplemente me dijo: ´Yo soy la hija del policía que secuestró y mató a tu papá y lo enterró en mi casa´. Enmudecí y quedé en shock. Acto seguido le pregunté que si ella avalaba todo lo que me había referido con sus dichos y la verdad, y me dijo que sí, entonces yo le dije que me iba presentar a la Justicia para reabrir el caso”, fueron las palabras de Vallese hijo ante un reducido grupo de militantes, dirigentes y amigos.
La causa sigue su curso, y como es sabido irá generando conforme a los avances noticias sobre este hecho luctuoso que empaña una parte importante de la historia del movimiento obrero argentino.
* Secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (STMVL). Escritor y ensayista.