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"Esta noche, cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar"

La Selección juega una finalísima contra Perú. No hay margen de error. La clasificación a Rusia 2018 pende de un hilo. Jorge Sampaoli transmite un mensaje optimista. Sólo falta que los jugadores se contagien para sumar tres puntos fundamentales.

"Tengo una seguridad y una convicción de que vamos a estar en el Mundial". Jorge Sampaoli envió un mensaje que enlaza el optimismo con la sensación de certeza. El técnico sabe que las horas previas al partido de esta noche a las 20.30 contra Perú están dominadas por un nerviosismo que pone a la Selección argentina en una situación absolutamente desfavorable. El fantasma del fracaso se agita con una fuerza preocupante y Sampa es consciente de ello. Su misión es dar señales de tranquilidad, aunque la procesión lo fulmine por dentro.

El Seleccionado nacional debe ganarle a Perú. No tiene otra alternativa. Un empate sería lo más parecido a la derrota. Hoy por hoy, cuando faltan sólo dos fechas para el cierre de las eliminatorias, la Argentina sufre en una incómoda quinta posición, con 24 puntos. Tiene por delante a Brasil (37, ya clasificado), Uruguay (26) y Perú (24) y por detrás a Chile (23), Paraguay (21), Ecuador (20), Bolivia (13) y Venezuela (8). Los últimos dos ya no tienen posibilidades de estar en Rusia, por lo que los albicelestes compiten con otros cinco equipos por las tres plazas directas que quedan y por la del repechaje, consuelo final para aspirar a un boleto a la próxima Copa del Mundo.

Una victoria sobre las huestes de Ricardo Gareca le daría un impulso clave a esta Selección que parece inmóvil, adormecida y sin reacción. Tres puntos en las alforjas les pasarían el problema a los peruanos, que en la última jornada se las verán con Colombia, y liberaría en parte a los de Sampaoli, que no deberían suplicar por un milagro contra Ecuador en la altura de Quito para hacer realidad su objetivo. En ese caso, hasta podrían darse por contentos con una igualdad, siempre y cuando Chile no sume dos triunfos, algo un tanto complicado si se tiene en cuenta que su último rival será Brasil, ya clasificado, pero siempre Brasil.

Las matemáticas abren un terreno fértil para las más variadas combinaciones de resultados. Y en el fútbol no conviene aferrarse a los números, sino a lo que pase dentro de la cancha. La Selección estará en Rusia 2018 si hace lo que le viene costando horrores: ganar. Apenas atesora seis victorias en 16 presentaciones, con una magra cosecha de 16 goles a favor, confirmación de que los números le han dado la espalda a lo largo de toda la etapa clasificatoria.

Entonces, la única salida es despojarse de esa levedad que la ha puesto en esta incómoda situación. Es preciso que estos futbolistas, estrellas indiscutidas en sus respectivos equipos, brillen como lo hacen cuando la camiseta celeste y blanco no cubre sus pechos. Deben dar señales de vida, demostrar que no son almas que dan pena y se entregan mansamente a su suerte, generalmente mala suerte. 

EL EQUIPO, ¿HAY EQUIPO?
"Estoy muy confiado de que estos futbolistas le den al pueblo argentino la clasificación para el Mundial". Las palabras de Sampaoli representan un claro aval al plantel. Es lógico: es el plantel que él formó. Se supone que confía en ellos, que no los cita porque los admira, sino porque cree que son los indicados para llevar a la práctica sus planteos estratégicos. 

En este punto, el gran interrogante sería: ¿cuál planteo estratégico? A lo largo de esta muy corta semana de trabajo, el entrenador ha efectuado innumerables pruebas para tratar de encontrar la alineación ideal para este partido. Ha ensayado con línea de tres en el fondo, se ha permitido recurrir a cuatro y les ha dado pista a casi todos los convocados.

"Todavía no definimos el equipo, todos los jugadores que probamos tienen la misma posibilidad de jugar. Lo definiremos en las próximas horas", avisó ante la insistencia de la prensa para conocer quiénes serán los once protagonistas de esta finalísima. 

Sergio Romero; Gabriel Mercado, Javier Mascherano, Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Ever Banega, Leandro Paredes; Alejandro Gómez, Lionel Messi, Angel Di María; Darío Benedetto se antojan como los integrantes de la alineación más probable. 

Si esa formación pisa el césped de La Bombonera, la primera observación es que Sampaoli se abrazó a un dibujo táctico que no es el de sus preferencias. Tiene una marcada predilección por una defensa con tres integrantes. Si bien resulta poco probable que Acuña sea un 3 con todas las de la ley, su posición refleja la preocupación del DT por lo que sea capaz de producir Perú por el costado izquierdo de la retaguardia albiceleste. 

Y aquí salta un error funesto de la poco feliz lista de convocados diseñada por Sampa: no incluyó a alguien que pueda actuar con acierto en esa posición. Está Milton Casco, una excentricidad si se tiene en cuenta que por escándalo el mejor en esa función es Nicolás Tagliafico. La inclusión del lateral de River no parecía acertada, pero como nada hacía prever que Sampaoli necesitara a un hombre en esa posición, no era grave. Ahora, si Argentina necesita un 3, lo es.

Resulta evidente que el entrenador sólo concibe un partido en el que la Selección tenga el control casi absoluto de la pelota. Armó un mediocampo presuntamente con mucho juego y sin marca. De hecho, de los diez jugadores de campo, apenas Mercado, Mascherano y Otamendi tienen notorias características defensivas. Parece poco, muy poco.

En las últimas horas se supo que Mauro Icardi no está al ciento por ciento de sus posibilidades físicas. Benedetto es el único centrodelantero disponible. Falta Sergio Agüero por su accidente de tránsito y el técnico no buscó a nadie para cubrir ese vacío que ahora es mucho más grande de lo que se intuía...

Di María viene de uno de sus desgarros en presentaciones de la Selección. Si bien jugó poco y nada en el PSG, para Sampa es insustituible, pese a que sus desempeños en el pasado reciente dejan bastante que desear. El rato que estuvo contra Venezuela, anduvo bien. Pero duró poco, muy poco. El Huevo Acuña lo suplió con corrección, pero claramente corre de atrás. Y esta vez de muy atrás si la alineación antes citada es la definitiva.

Cayò en desgracia Paulo Dybala. Y por su propia responsabilidad. No respondió a las expectativas y por si fuera poco cometió el desliz de decir que le resultaba difícil jugar al lado de Messi. El cordobés de la Juventus pasó de esperanza a desilusión en un abrir y cerrar de ojos. 

La apuesta por el Papu Gómez responde a la intención de crear variantes en la construcción del juego. La misión del mediocampista del Atalanta -con poca experiencia internacional- es asociarse con Di María, Banega y Paredes -otro de escaso rodaje en este tipo de cotejos- para que Messi no esté tan solo. Si otra vez La Pulga queda confinada a bajar hasta la mitad de la cancha para hacerlo todo, la Argentina la pasará mal. La Selección requiere de un Messi más cómodo, que se sienta contenido, que no baje los brazos por la decepción de verse sin compañía en el ataque. 

"Tengo una seguridad y una convicción de que vamos a estar en el Mundial". Cuando Argentina y Perú estén cara a cara en La Bombonera, a las palabras se las llevará el viento y a los buenos deseos habrá que acompañarlos con una victoria. Porque, como suele cantarse en las tribunas, "esta noche, cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar".