Opinión
ACTUALIDAD RELIGIOSA

¿Está comenzando un nuevo capítulo?

Como habíamos dicho en nuestro artículo del pasado 13 de julio... ¿Está despertando una nueva generación católica? Queremos rescatar otra sana iniciativa que confirma nuestro optimismo.

Hace pocos días tuve la oportunidad de visitar brevemente, el V Congreso Internacional “Fe, Arte y Mito”, realizado en Buenos Aires y dedicado a la obra de G. K. Chesterton, C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien. Más allá del indudable nivel académico de las exposiciones, hubo un aspecto que me impresionó especialmente: la presencia de una gran cantidad de jóvenes.

No era un público convocado por la moda, el espectáculo o el consumo cultural efímero. Eran jóvenes que dedicaban tres días a escuchar conferencias sobre literatura, filosofía, simbolismo, mitología cristiana y teología. Jóvenes que buscaban comprender mejor a Tolkien, a Lewis y a Chesterton porque intuían que, detrás de esas páginas, había algo más profundo que una simple obra literaria: una visión del hombre y del mundo.

Confieso que esa experiencia confirmó una convicción que he intentado expresar en distintos artículos publicados en La Prensa y, recientemente, al referirme a la tarea formativa de FUCAT y de otras iniciativas semejantes.

Mientras gran parte del discurso público insiste en describir a las nuevas generaciones como desinteresadas, superficiales o definitivamente alejadas de la fe, existen numerosos ámbitos donde ocurre exactamente lo contrario. Tal vez no constituyan todavía una mayoría, pero sí representan un fermento cultural cuya importancia no debería subestimarse.

Estos jóvenes buscan belleza antes que entretenimiento; verdad antes que ideología; maestros antes que influenciadores; comunidad antes que aislamiento. En definitiva, buscan sentido.

Quizá por eso cobran hoy una fuerza renovada las palabras con las que C. S. Lewis concluye El león, la bruja y el ropero:

“Ahora, por fin, estaban comenzando el Capítulo Primero de la Gran Historia, que nadie en la tierra ha leído; que nunca se acaba; y en la cual cada capítulo es mejor que el anterior".

Para el cristiano, esa Gran Historia no es una metáfora literaria. Es la historia de la salvación, hacia la cual peregrina toda existencia humana. La literatura de Lewis y Tolkien no pretende reemplazar el Evangelio; procura despertar en el corazón del hombre el deseo de esa patria definitiva.

En varias oportunidades, Antonio Caponnetto lo expresó con singular belleza al recordar que los héroes de Narnia son compañeros de camino para quienes todavía peregrinamos in via. Sus vidas enriquecen nuestra inteligencia, fortalecen nuestra afectividad y renuevan nuestra esperanza. Nos recuerdan que el bien puede parecer derrotado, pero nunca vencido.

Como recordara en forma muy clara y contundente en este congreso la profesora Francisca María Abdala: “Por eso, en tiempos marcados por el desaliento, vuelve a resonar la antigua profecía que el señor Castor transmite en Narnia:

El mal se trocará en bien cuando Aslan aparezca. Ante el sonido de su rugido las penas desaparecerán. Cuando descubra sus dientes, el invierno encontrará su muerte. Y cuando agite su melena, tendremos nuevamente primavera

Quizá esa primavera no sea todavía visible para todos.

En estos días, también, jóvenes de todas las provincias se reunieron en Luján en un congreso de las “Voces del Verbo” organizado por el IVE en el que se formaron en el tomisno tradicional y rezaron en un ambiente de recogimiento y espiritualidad.

A ese nuevo capítulo nos referimos al ver que los “encuentros” como el Congreso Fe, Arte y Mito, las peregrinaciones de la Cristiandad, las iniciativas formativas como el FUCAT, las diferentes propuestas educativas del Instituto ELEVAN, y tantas otras experiencias que hoy florecen silenciosamente permiten entrever que, debajo del aparente invierno cultural, comienzan a brotar semillas de una auténtica renovación espiritual.

Tal vez, sin advertirlo plenamente, algunos jóvenes argentinos ya estén escribiendo las primeras páginas de ese nuevo capítulo.