Espectáculos

Enrique Shaw como modelo de vida

Se estrena un musical sobre el marino y empresario católico al que León XIV declaró beato en 2025. Pilar de instituciones centrales para la transmisión de los valores cristianos, como la UCA y ACDE, tuvo “una vida de película”, según Carlos Abregú, autor y director de la obra ‘Enrique Shaw, peregrino del bien común’.

 

A la espera de la ceremonia oficial de beatificación que confirme el decreto papal publicado en diciembre pasado, se estrena en Buenos Aires una obra de teatro musical que recorre la existencia de Enrique Ernesto Shaw, marino y empresario argentino (aunque nacido en París) que vivió su fe de manera ejemplar e introdujo una visión humanista en el mundo de los negocios.

Fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y figura clave en la creación de la Universidad Católica Argentina (UCA), su proceso de canonización comenzó en 1967 y cobró nuevo impulso cuando en 2025 se confirmó un milagro atribuido a su intercesión. Se trata del primer empresario de la historia mundial en ser declarado beato.

Carlos Abregú es el autor y director de ‘Enrique Shaw, peregrino del bien común’, espectáculo que debuta el lunes a las 20.30 en el Auditorio de Belgrano con una producción de envergadura y cuarenta artistas en escena. Cuenta que hace tiempo alguien le contó la historia de Shaw “y me pareció fascinante. Tuvo una vida de película realmente, muy atrapante por todo lo que hizo y por lo que le tocó atravesar, pero también en la manera en que fue querido por su entorno, por los trabajadores de su fábrica, por quienes lo conocieron. Lamentablemente, Shaw murió muy joven pero dejó un legado importantísimo en su búsqueda de la santidad, que traducido al lenguaje de hoy sería la búsqueda de ser buenas personas en lo cotidiano. Su testimonio es muy luminoso para nuestra sociedad, para intentar recuperar ciertos valores que hemos perdido. A raíz de la firma del decreto de beatificación nos pareció interesante llevar su historia al escenario en el formato del teatro musical”.

“Nos sentimos atrapados por la vida de Enrique”, confiesa Carlos Abregú, factótum de la obra sobre el primer empresario beato.

-¿Cómo recibió la idea la familia de Shaw, los hijos y nietos que lo sobreviven?

-Su acompañamiento fue fundamental en el proceso. Y también el de instituciones de las que Enrique fue parte en su momento. El fue el primer presidente de ACDE y el primer tesorero de la UCA. Estuvo muy vinculado a la Acción Católica Argentina y a la comunidad de Pinamar, de la que fue uno de los fundadores. Todos ellos nos han apuntalado en el camino de creación de la obra. Con la familia, la comunicación fue diaria prácticamente. Les hemos consultado muchas cosas y nos han aportado detalles fundamentales. Naturalmente, el espectáculo es una síntesis de su vida. Eso nos obligó a hacer una valoración de los aspectos más destacados y pensar la mejor manera de llevarlos al escenario.

 

EVANGELIZADORES

‘Enrique Shaw, peregrino del bien común’ es una iniciativa de Banuev (Buenos Aires por una Nueva Evangelización), una asociación católica con más de tres décadas de historia, que anuncia la fe y transmite los valores cristianos a través de disciplinas artísticas como la música y el teatro musical. El trabajo de esta comunidad religiosa y cultural comenzó con el estreno de la obra ‘Hechos de los Apóstoles’ y siguió con títulos como 'Kolbe, sólo el amor crea’ (sobre el fraile polaco asesinado en Auschwitz) y ‘Jesús de Nazareth: La pasión’ (desarrollado por pedido de la Conferencia Episcopal Argentina), todos ellos de autoría de Abregú y Angel Mahler. Al fallecer este gran compositor y director de orquesta el año pasado, su hijo Damián Mahler tomó la posta y se encargó de la partitura de la obra que ahora la asociación dedica a la figura del beato empresario.

Banuev ha representado fragmentos de sus espectáculos en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Roma 2000, Colonia 2005, Madrid 2011, Río de Janeiro 2013, Cracovia 2016 y Panamá 2019, en varias de las cuales participó además de actos centrales junto a los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Toda la expectativa del grupo de artistas y creativos está puesta ahora en la ansiada llegada de León XIV a la Argentina, dado que actuarán en la Vigilia de los Jóvenes prevista para el martes 10 de noviembre en el Monumento de los Españoles.

 

COMPROMISO CON LA FE

En ‘Enrique Saw, peregrino del bien común’, el peso de la trama recae sobre Emanuel Heredia Vouillat, quien encarna al protagonista, y Cintia Arévalo, en el rol de Cecilia Bunge, su esposa; además de sus tres hijos mayores: Jorge Enrique, el primogénito, interpretado por Nicolás Sousa, y sus hermanas Sara María (Juana Fagan)y Cecilia María (Olivia Gaffet).

-¿Qué aspectos de la vida de Shaw rescata el espectáculo?

-Fundamentalmente, su compromiso con la fe desde muy niño. Esto fue por pedido de su madre, quien murió cuando él tenía cuatro años y que le imploró al padre, que era agnóstico, que lo formara en la fe católica. Es evidente que esa idea germinó en Enrique, primero durante su formación en el Colegio La Salle y después en el Liceo Naval, donde forjó su carácter y descubrió la Doctrina Social de la Iglesia, que lo impactó muchísimo. Habiendo alcanzado el rango de teniente de corbeta, hacia 1945 y tras el nacimiento de su primer hijo es que decide reenfocarse en un apostolado que, con la guía de un sacerdote, lo llevó al mundo empresarial. Es así que se convierte en ejecutivo de la firma Cristalerías Rigolleau, muy conocida en esa época, donde empieza a aplicar las enseñanzas de la Iglesia en el mundo del trabajo. Para Enrique los empleados no eran un número, tenían nombre y apellido y una familia. Por eso implementó una serie de beneficios laborales que fueron revolucionarios para la época. De ahí que sea tan recordado. Para la sociedad de hoy, no sólo la argentina sino mundial, la vida de Enrique Shaw y la relación que construyó entre la figura del empresario y del obrero es absolutamente antigrieta. Supo considerar a la empresa como una comunidad de vida y es ese uno de los aspectos que más queremos resaltar en la obra.

Los tiempos felices: Cecilia y Enrique junto a sus nueve hijos, en la comunión de una de ellos.

-Es recordada su frase sobre el orgullo de llevar “sangre obrera”.

-Exactamente. Cuando Enrique enferma de cáncer necesitaba transfusiones y cuentan que hasta cuatrocientos trabajadores de Rigolleau se ofrecieron voluntariamente a donar. Al ver tanta solidaridad se conmovió profundamente y dijo que lo hacía feliz llevar sangre obrera en sus venas. Esa es una parte central de su vida y, por supuesto, también de nuestro musical.

-El suyo fue un modelo de familia que puede llamar la atención en estos tiempos, ¿verdad?

-Es cierto, Enrique y Cecilia tuvieron nueve hijos y muchos de ellos eran muy pequeños al momento de la muerte de él, a los 41 años. Como padre, Enrique estuvo siempre dedicado al cuidado y desarrollo de los chicos. No es que por su labor de empresario los haya descuidado sino que siempre le otorgó a la familia un lugar central. En eso también fue ejemplar, y muy disruptivo para la sociedad de hoy, donde valores como ese son tan cuestionados y la institución familiar está en crisis. Evidentemente, alguna vez eso fue posible: vivir en el amor de familia.

“Sin duda que es desafío enorme para nosotros llevar una historia de vida tan rica al escenario. Pero al mismo tiempo estamos viviendo un proceso creativo muy interesante porque encontramos una luz que nos guía y nos sentimos atrapados por la figura de Enrique Shaw. Es muy emocionante lo que pasa en los ensayos y no tengo dudas de que el público también se va a conmover”, sostiene el autor y director.

Emanuel Heredia Vouillat y Cintia Arévalo encarnan al empresario y su esposa en la obra escrita por Carlos Abregú y Damián Mahler.

Como ya es costumbre en las producciones de Banuev, el elenco convocado reúne a artistas profesionales y semi-profesionales, con nombres destacados como los de Gabriela Genovese, Chacho Garabal, Mariano Depiaggi, Santiago Leguizamo, Paula Zanone, Alejandro Poggio, Ariel Altieri, Max Filardo, Lucas Arbués y más. “En un principio muchos de nuestros actores y actrices eran amateurs, pero con el recorrido que hemos hecho por escenarios tan diversos, en el país y en el exterior, todos ellos fueron adquiriendo una experiencia que hoy enriquece el resultado. Banuev ha sido un semillero de figuras que hoy brillan en el teatro musical como Mariano Taccagni, Natalia Cociuffo, Déborah Turza, Martín Repetto y Diego Hodara”, se enorgullece el realizador.

 

PROYECTOS

Hace una década que Abregú se mudó a Las Vegas por trabajo, pero no ha dejado de crear y estrenar espectáculos en nuestro país, adonde regresa con asiduidad. “‘Jesús de Nazareth…’ es una obra que prácticamente reponemos todos los años. Y además van surgiendo proyectos nuevos”, comenta. Para 2027 tiene en carpeta dos producciones en la Argentina: ‘Avec’, una historia sobre estudiantes con música francesa, y ‘Juana de Arco’, prevista para la segunda mitad del año. Además, planifica una gira de ‘Enrique Shaw…’ por ciudades del interior del país (Pinamar, Mendoza, Córdoba, Rafaela).

El equipo creativo del nuevo espectáculo se completa con Laura Scorza en la coreografía, Juan Ignacio Stramucci en la dirección coral, la iluminación de Gustavo Ovejero y Emi Fegger como director residente, junto con todas las áreas que componen Banuev (pastoral, producción, dirección ejecutiva). “Es un equipo enorme de gente -admite el dramaturgo-, porque me gusta que en este tipo de proyectos cada uno de los artistas aporte su color”.

Las localidades se consiguen a través de Ticketek.