Política

“En un mundo tan fragmentado, la Iglesia propone algo distinto”

El rector del Santuario de Luján, Lucas García, habló con La Prensa sobre los preparativos, la multitud esperada y el mensaje de unidad de la visita papal.

En medio de los preparativos finales, de la puesta a punto de los escenarios exteriores y de la intensa movilización de los voluntarios, el rector del Santuario y Basílica Nuestra Señora de Luján, el padre Lucas García, dialogó con La Prensa sobre las expectativas de la comunidad, el impacto emocional del evento y la necesidad de abrir los corazones en un mundo marcado por la fragmentación.

-¿Qué le genera la concreción de la visita del Papa al país?

-Para nosotros es una alegría recibirlo, y estamos preparando todo para eso. Nos emociona ver cómo todo lo que pensamos y planificamos se va materializando, no solo en las obras y en los escenarios al aire libre, sino también en el corazón. La gente empieza a tomar conciencia y a hacer realidad esta visita. Por eso, sigamos abriendo el corazón para poder escucharlo.

-¿Cómo los han preparado las peregrinaciones a la Virgen de Luján para una convocatoria que se espera aún mayor?

-Las peregrinaciones tienen una dinámica distinta de la de una visita papal. En octubre tuvimos la última gran marcha, con 2.800.000 personas que caminaron hacia Luján, pero el flujo dura unas 24 horas: la gente entra y sale de manera constante. Ahora, en cambio, una multitud similar se concentrará aquí en el mismo momento, lo que exige organizar la ciudad de otra forma.

La idea es ingresar a Luján de manera ordenada, con lugares de estacionamiento pensados para dar seguridad a los asistentes. Queremos armar corredores seguros para que todos puedan entrar bien, participar de un evento profundamente eclesial y ver al Papa. Quizás no estemos cerquita, pero toda la avenida Nuestra Señora de Luján estará equipada con pantallas y sonido, así que todo se va a ver y a escuchar perfectamente. Y lo lindo es que también vamos a poder verlo pasar en el papamóvil antes de la misa.

Se trata de venir a participar de este acontecimiento, a encontrarnos con él y, de paso, disfrutar y vivir Luján. Es una gran alegría.

Reencuentro comunitario

-¿Qué opina de que haya gente que no suele ir a misa, o que es de otra religión, pero igual quiere estar y participar?

-La visita del Papa nos renueva en la vida de la fe como una peregrinación, y la gente quiere estar y participar. Hace poco tuvimos la misa de los voluntarios, que son quienes se están preparando para poner en marcha toda la visita. Son eventos que nos encuentran con Dios y hacen que el corazón se abra. Lo lindo es ver lo que Dios y la Virgen van obrando en el corazón de las personas, y cómo la Iglesia se reanima y se revitaliza con estos acontecimientos.

Como parte de la Iglesia, lo vivimos con enorme alegría, viendo cómo la vida de Dios sigue manifestándose en nosotros. En el día a día quizás no prestamos atención a ciertas cosas, pero cuando abrimos el corazón en estas ocasiones, Dios hace lo suyo: nos alegra y nos maravilla.

-¿Cómo explica este sentimiento de unión y solidaridad que despierta la visita apostólica?

-Dios siempre une. La Virgen de Luján nos llama permanentemente a la unidad, y la Iglesia nos invita a vivir unidos. De hecho, Jesús nos pidió en el Evangelio que seamos uno. La unidad está en nuestra esencia; el Papa es una figura de unidad para la Iglesia, el pastor que nos une y nos invita a seguir a Jesús. Es algo característico de nosotros y debemos vivirlo con esa conciencia.

En un mundo tan fragmentado, dividido y atravesado por tantas guerras, tanto en la Argentina como en el mundo entero, la Iglesia y el mensaje de Jesús proponen algo distinto, algo propio de nuestra humanidad. Cuando empezamos a vivir en la voluntad de Dios, en lo que los cristianos llamamos la vida de la gracia, sucede esto: nos alegramos, nos maravillamos y nos sentimos más en paz con todos. Ojalá podamos seguir escuchando ese mensaje.

-¿Qué huella le gustaría que deje la visita una vez que el Papa se vaya?

-Lo lindo es escucharlo primero. Ojalá que sus palabras nos queden resonando en el corazón y que esto sea una invitación a seguir a Jesús. Que a través de esta visita todos podamos sentir y experimentar la presencia del Señor.