Espectáculos
Cuatro actores de extenso recorrido en el teatro musical se preparan para debutar en el Gran Rex

En la fábrica de Willy Wonka, los ‘Chocopapis’ se divierten

Con estreno previsto para el 4 de junio, 'Charlie y la fábrica de chocolate' se proyecta como uno de los títulos más taquilleros de la temporada. Denise Cotton, Marcelo Albamonte, Dolores Ocampo y Sebastián Holz comparten los preparativos.

De los mismos productores y equipo creativo de ‘Matilda’, ‘School of Rock’ y ‘La sirenita’, llegará a Buenos Aires el próximo 4 de junio, en el Gran Rex, la puesta teatral de ‘Charlie y la fábrica de chocolate’. Se trata del musical basado en la novela de 1964 de Roald Dahl y en la festejada película que protagonizó Johnny Depp en 2005. La versión teatral, que tiene libreto de David Greig, música de Marc Shaiman y letras de Shaiman y Scott Wittman, debutó en el West End londinense en 2013 dirigida por Sam Mendes, y llegó a Broadway cuatro años más tarde. Desde entonces ha recorrido el mundo con producciones en países tan distantes como Japón, Grecia, Italia, Noruega, España, Dinamarca, Brasil y Francia.

En Buenos Aires, es sabido, Agustín ‘Rada’ Aristarán encarnará al excéntrico Willy Wonka, dueño de la gran fábrica de la dulzura, acompañado en el podio protagónico por Mery del Cerro (Sra. Bucket, mamá de Charlie) y Sebastián Almada (Abuelo Joe). Junto a ellos fueron convocados cuatro actores de reconocido prestigio en nuestro medio para encarnar a los padres de los niños ganadores del Golden Ticket, que pugnarán por convertirse en herederos del imperio del chocolatero.

Para Dolores Ocampo, Marcelo Albamonte, Denise Cotton y Sebastián Holz es su primera incursión en una coproducción del tándem conformado por MP (Mariano Pagani, Magalí Altman), Ozono (Fernando Moya) y Los Rottemberg (Carlos y Tomás). El nivel de organización en todos los aspectos del proyecto los entusiasma verdaderamente.

Los cuatro llegaron a sus roles habiendo audicionado y en diálogo con La Prensa celebran el trabajo que vienen realizando con el director de actores, Marcelo Caballero; la coreógrafa,  Analía González; y el director vocal, Sebastián Mazzoni, amén del talento de sus compañeros del ensamble, una pieza esencial en los musicales de gran envergadura.

 

VOLVER A JUGAR

"Para quienes hasta ahora no tuvieron la oportunidad de ver el musical, la película ya es una locura. Y para nosotros como actores, ingresar en la Fábrica y poder jugar dentro en esa fantasía es algo espectacular", confiesa Denise Cotton (Sra. Gloop, mamá de Augustus), actriz de gran experiencia en el teatro para las familias en obras como 'Lexi', 'Locos recuerdos' y 'El parador de Valeria'. "Personalmente, me gusta mucho la magia, y tener la posibilidad de trabajar con Rada es un flash. Somos sus fans", confiesa.

Los cuatro cuentan con antecedentes en el trabajo con niñas y niños en escena, y aseguran que no es muy diferente de la actuación entre adultos. No obstante, Sebastián Holz (Sr. Salt, papá de Veruca) observa que "la experiencia puede ser distinta según la edad en que te encuentre. Yo trabajé con chicos siendo joven y ahora me toca hacerlo a los cuarenta, entonces es diferente porque hoy ellos me invitan a conectar nuevamente con el juego que representa la actuación. Inevitablemente se reaviva la chispa que le hizo a uno querer dedicarse a esta profesión".

"Siempre es una sorpresa compartir el escenario con pequeños actores, tienen una energía muy especial y nunca sabés con qué te van a salir", interviene Dolores Ocampo, que viene de trabajar en el 'Cyrano' de Gabriel Goity en el San Martín y en ‘Charlie...’ encarnará a la Sra. Teavee, la mamá de Mike.

Sebastián Holz (Sr. Salt) y Denise Cotton (Sra. Gloop).

Son cuatro los grupos de niñas y niños que se alternarán en los roles infantiles. Es así que “los Chocopapis”, como les gusta identificarse, tendrán cuatro hijos distintos cada uno. "El actor, al personaje no lo construye solo sino con el compañero", explica Denise. "Entonces, nuestro desafío es, dentro de los parámetros que nos marca el director, ir armando los roles en sintonía con el hijo que nos toque en cada función".

"El compañero siempre te modifica y no hay dos funciones iguales", refirma Albamonte (Sr. Beauregarde, papá de Violet), reconocido por su vasta labor como actor (‘Los locos Adams’, ‘Stan & Oliver’) y director teatral (‘Mamá está más chiquita’, ‘Caso de éxito’).

 

TEATRO VIVO

A pesar del auge de las redes sociales y la Inteligencia Artificial, Holz entiende que "lo que hoy permanece más vivo que nunca es el teatro. Hay que ir a verlo, de verdad es una experiencia transformadora: todo sucede en el momento y es tracción a sangre. Quienes hacemos teatro construimos momentos únicos e irrepetibles", invita.

Sobre la hechura de los personajes que les toca encarnar en ‘Charlie...’, algo bizarros y estereotipados, Dolores dice que "se construyen jugando. Incluso, uno se conoce un poco más a sí mismo cuando se anima a zambullirse en esta aventura que es la actuación. El de esta obra no es diferente de otros registros, sólo que por momentos hay que subrayar algunos aspectos, pero siempre desde un mismo lugar de honestidad".

Marcelo Albamonte (Sr. Beauregarde) y Dolores Ocampo (Sra. Teavve).

-En producciones enormes como esta y con elencos tan numerosos, ¿se resigna algo del trabajo fino del actor?

(S. Holz) -Tanto Ariel del Mastro (director general) como Marcelo Caballero vienen trabajando en obras grandes como 'La sirenita' y 'School of Rock', por lo que están acostumbrados a las dimensiones gigantescas de producción y del Gran Rex, y nos han ayudado mucho a encontrar el código. Es cierto que los Chocopapis, sus hijos y Willy Wonka son personajes caricaturescos, entonces piden una actuación más lanzada y grandilocuente. Pero creo que nosotros cuatro estamos en nuestra salsa con eso.

(D. Ocampo) -Lo importante es que todos tenemos ganas de contar esta historia entonces, eso que al principio genera dudas de cómo lo vamos a hacer termina fluyendo.

(D. Cotton) -Es una locura y algo muy hermoso la manera en que todos estamos tirando para el mismo lado. Acá se prioriza la historia que queremos contar, que es una historia preciosa en la que ganan los buenos, lo cual es muy lindo y necesario en este momento. En este cuento, a los de buen corazón les va bien, y a nosotros nos gustaría que nos pase lo mismo.