La política ganadera instrumentada por el Gobierno, el factor climático, las alternativas del mercado y un cambio cultural enfocado sobre los hábitos alimenticios de los argentinos conspiraron lo suficiente como para que el consumo de carne vacuna por persona se redujera a 54,2 kilogramos, según datos de noviembre. Miguel Schiaritti, titular de la Cámara de la Industria de Comercio la Carne de la República Argentina (Ciccra), entidad que elaboró el documento que revela las cifras del sector, brinda una explicación certera de hacia dónde va la producción bovina en el país.
-El consumo de carne vacuna por persona cayó en noviembre a 54,2 kilos. ¿Qué lectura hace de estas cifras?
-Esto tiene que ver concretamente con la disminución de la oferta de carne en la Argentina. Hay que tener en cuenta que en el 2009 se faenaron 16 millones de cabezas; en el 2010 se faenaron 12 millones; y en el 2011 fueron 11 millones, la lógica indica que seguirá cayendo de manera proporcional por la merma en las exportaciones. El consumo interno cae menos que las exportaciones, porque las ventas al exterior están parcialmente cerradas, o parcialmente abiertas.
-¿Cuál es la razón por la cual se faena menos?
-A partir del 2009 comienza una liquidación de vientres muy fuertes, producto del sostenimiento durante casi tres años del precio del ternero en el mismo valor, $ 3 o $ 3,20, acompañado por la sequía del 2008 y 2009. El precio estuvo en ese nivel debido a la intervención oficial en los mercados. Se produjo una baja en el stock. Perdimos en dos años 12,5 millones de cabezas.
-¿Esta situación impactó directamente en los precios?
-Esto generó un aumento de precios del 190%, hablando solamente de la venta al público.
-¿Eso llevó al consumidor a inclinarse por otras carnes?
-Sí, en realidad conjuntamente con el aumento de precios y el precio más bajo del pollo, hay un cambio de hábito en el consumidor argentino desde los últimos años. Yo recuerdo que cuando era chico, pollo comíamos los domingos después de los ravioles. La vaca era de todos los días. Hoy el pollo está en todas las capas sociales y de manera cotidiana.
FACTOR SOJA
-¿La baja tiene que ver también con un avance de la superficie sojera?
-Hay un análisis rápido que tiende a esa conclusión. La Argentina en el 2006 tenía 60 millones de cabezas, igual que en el 2004 y que en el "98. Si bien es cierto que aumentó la superficie sembrada de soja, y que la vaca fue a lugares menos aptos para la cría, también es cierto que el productor le aplicó mayor tecnología. Por ejemplo el feedlot o los verdeos de verano e invierno, que antes no se hacían. O la utilización de los rastrojos: una vez que se cosecha el maíz, ahí tiene la posibilidad de alimentar con esa caña unas cuantas vacas por hectárea. El cultivo de soja aumentó de manera muy fuerte, pero la cantidad de cabezas en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe se mantuvo constante.
-¿Se perdieron mercados en el exterior?
-En realidad no se pierden mercados simplemente por la gran necesidad de carne vacuna que hay en el mundo, y los mercados están ávidos de recibirlas. Entonces, a pesar de lo mucho que hemos maltratado a nuestros compradores, por la falta de cumplimiento, no hemos perdido mercados. Tal vez nos castigan un poco, en 200 o 300 dólares con los precios, pero nada más que de bronca. La carne vacuna falta en el mundo, más que porque cayó la producción, porque creció mucho el número de consumidores. La incorporación del sudeste asiático al consumo, si bien es porcentualmente muy baja per cápita, transformó los números.
-El informe de la Cámara muestra una recuperación de la faena en noviembre.
-Hay una pequeña recuperación, pero muy leve. Lo que se puede ver como buen indicio de la recuperación del sector, es que hay una faena de hembras que está en el 38% desde hace 19 meses. ¿Qué quiere decir esto? Que el productor está reteniendo vientres para intentar aumentar el stock ganadero.
-El documento afirma que la actividad encontró un piso. ¿Es un dato alentador?
-Sí, claro. La industria no se cae, pero a precios altísimos. Cerraron en dos años 120 fábricas. Alrededor de 13.200 trabajadores quedaron desocupados. Según los datos del Gobierno, en el 2009 había 550 fábricas, y hoy hay 430. Son números oficiales. El sector de la industria frigorífica vacuna ocupa cerca de 27.000 trabajadores en este momento.
-¿El sector recibe subsidios del Gobierno para operar?
-Un pequeño número de fábricas grandes recibe algún subsidio de mano de obra. Pero es despreciable en términos de valor económico para el sector.
FACTOR SEQUIA
-¿Se conoce cuál será el impacto de la sequía en la actividad ganadera?
-Aún no tuvo un gran impacto, pero si miramos los números de diciembre vemos que hay un aumento en el mercado de casi 100.000 cabezas, y una baja del 5% del precio del novillo en pie. Por lo que podemos concluir que el ganadero se asustó con la seca, empezó a sacar más animales de lo habitual para esta época, y la caída del precio se debe a que esos animales no tenían un buen estado de terminación. Hoy podemos decir que empieza a afectar la sequía, pero siempre y cuando se sostenga.
-¿El ganadero toma recaudos ante estos factores climáticos? ¿Se preparan aguadas, hay stock de pasturas?
-La aguada es nada más que para que el animal tome agua. El tema es que si no llueve, no hay pasto. Y así la vaca no come.
-¿Este escenario crítico disparó el precio del forraje?
-Sí, claro. Un rollo que costaba 200 pesos, hoy cuesta casi 300. Y lo grave es que hay movimiento de rollos en este momento, cuando el movimiento era en julio y agosto.
FACTOR MORENO
-¿La Cámara se reúne con el Gobierno? ¿Participan en el diseño de la política ganadera?
-Hay un lugar que se llama La Escuelita, los viernes por la tarde, donde va la industria frigorífica. Pero la verdad es que nunca hay una solución, todo lo contrario. En la medida en que la ganadería y la industria frigorífica la siga manejando el secretario de Comercio Interior (Guillermo Moreno), personalmente no espero ningún cambio en la política, ni apoyo alguno.