El mundo
El trasfondo religioso en la guerra Rusia-Ucrania
Algunos de los hechos decisivos que moldearon la identidad cultural de cada uno de sus pueblos. No es solo un conflicto territorial, sino que las respectivas iglesias ortodoxas (Moscú y Kiev) actúan en el enfrentamiento de manera directa, sostienen espiritualmente a los contendientes y bendicen su lucha, según destaca Horacio Sánchez de Loria.
“La guerra entre Rusia y Ucrania (o mejor dicho Rusia y la OTAN, donde Estados Unidos, es la principal fuerza militar nuclear y convencional) se despliega en un contexto marcado por la crisis de la unipolaridad y la globalización consecuente, surgida tras la caída de la Unión Soviética. A su vez, no puede soslayarse, en ese mismo marco, el horizonte de la multi o bipolaridad, o centros dinámicos de poder. El conflicto ya ha costado más de un millón de muertos”.
Los conceptos se desprenden de la conferencia “El trasfondo religioso en la guerra Rusia-Ucrania”, brindada en la sede de la Corporación de Abogados Católicos “San Alfonso María de Ligorio” por Horacio Sánchez de Loria, licenciado en Psicología (UBA), doctor en Derecho (UBA), doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra, España, y también académico de número de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina.
“Frente al mesianismo anglosajón, expresado en el puritanismo calvinista y la reforma anglicana (que engloba a los fundamentalismos judíos y cristianos e indirectamente al musulmán), se alza ahora el mundo euroasiático, complejo, entremezclado con el nacionalismo ortodoxo ruso, donde juegan la dialéctica de Estados, clases sociales e imperios”, señaló Sánchez de Loria.
Para ampliar algunas cuestiones específicas abordadas durante la conferencia La Prensa requirió la opinión del disertante:
TAOÍSMO, CONFUSIONISMO Y BUDISMO
-¿Qué papel desempeña, dentro del capitalismo de Estado, el sistema de creencias, o la situación religiosa en China?
-China es un mosaico religioso (taoísmo, confucionismo, budismo). Cuenta con un Estado que promueve el ateísmo científico. A su vez se caracteriza por la sinización (alineación o adaptación de las religiones a la cultura y política china), con un peculiar capitalismo de Estado que hoy sostiene e impulsa la globalización económica. Ha crecido en los últimos 25 años exponencialmente, y concentra más de la mitad de las patentes industriales del mundo.
CENTRO DEL MUNDO
-¿En qué radica la importancia geopolítica de Eurasia (masa continental que une Europa y Asia), según la denominada “teoría de Mackinder”?
-La importancia estratégica de Eurasia (Centro del Mundo o Heartland) fue el punto de partida de la teoría de Halford John Mackinder (1861-1947). Poco después de la primera guerra mundial sostuvo que la potencia con control del este de Europa y Asia central (Eurasia) gobernará el eje del mundo y, por lo tanto, la Tierra. Más tarde su discípulo norteamericano Nicholas John Spykman (1893-1943) consideró que el centro del mundo, el que daba la llave para el dominio mundial, no estaba estrictamente en Eurasia sino en una zona periférica a ella, en los bordes de tierra, anillo de tierras, rimland, que comprenden Alemania y Rusia. Por su parte, el 8 de junio de 1978, durante un discurso pronunciado en la Universidad de Harvard, Alexander Solzhenitsyn (Premio Nobel de Literatura, en 1970) denunció la decadencia espiritual de occidente (el mundo atlántico), su pérdida de vitalidad y su modelo político-jurídico legalista. Cabe agregar que uno de los iniciadores de la geopolítica como disciplina y uno de los teóricos del lebensraum (espacio vital) fue Karl Haushofer (1869-1946), luego modificado por Carl Schmitt (1888-1985).
LA “TRAMPA DE TUCÍDIDES”
-Usted habló, durante su disertación, de la “trampa de Tucídides”. ¿Cuáles son los alcances de esa advertencia, y qué significa en términos de geopolítica?
-La “trampa de Tucídides” (potencia en ascenso, o emergente vs. potencia dominante) rodea el conflicto, o control del eje del mundo. Es decir, cuando una potencia hegemónica pierde poder suele hacer una acción violenta para mantenerlo. (N. de la R.: En 2015, el politólogo norteamericano Graham Allison instaló ese concepto, al recordar al historiador griego Tucídides, quien se refirió al riesgo de guerra “cuando un poder en ascenso rivaliza con un poder gobernante”, tal como ocurrió con Atenas que desafió a Esparta en la antigua Grecia). Las contradicciones en Estados Unidos y en el mundo atlántico en general, son cada vez más profundas. Los neoconservadores y los líderes europeos quieren intensificar la guerra, en cambio la mayoría de los miembros de MAGA (Make America Great Again –hacer grande a EE.UU. de nuevo-) promueven un arreglo con (Vladimir) Putin, para la división del mundo.
CRISTIANDAD ORTODOXA
-¿Cuáles son, desde la perspectiva de la cristiandad ortodoxa, las principales diferencias eclesiásticas y geopolíticas entre Rusia y Ucrania?
-Rusia, con sus misiles hipersónicos que desafían a las armas nucleares, es una potencia militar. Está armando una Sillicon Valley (epicentro tecnológico) en la frontera con China. No es un mero Estado- nación (el país más extenso del mundo, con 17,1 millones de km2, 11 husos horarios, 150 millones de personas). Es un imperio que expresa una cara de la cristiandad ortodoxa, y está tratando de reconstruirse en la actualidad sobre sus bases morales, como dice Alexander Dugin (filósofo, historiador y teórico político ruso). Por su parte, Ucrania apoyada por el bloque atlántico (menos de 700.000 km2, alrededor de 40 millones de personas) necesita ampliar el marco de la guerra para sostener su posición. Ucrania también pertenece al mundo ortodoxo (sólo el 10% son católicos, y apenas un 0,1% lo es en Rusia), si bien con patriarcados distintos y hoy, por sus implicancias políticas, enfrentados.
RELIGIONES “ÉTNICAS”
-¿Podría explicar algunas características de las llamadas religiones “étnicas”, así como su vinculación con una determinada ubicación geográfica, raíces ancestrales o nacionalidad?
-Las iglesias ortodoxas (se llaman ortodoxas por su adhesión a la tradición bizantina original) mantienen fuertes vínculos con un pueblo y territorio determinado. Y a pesar de que el concilio de Constantinopla de 1872 condenó el filetismo (religión “étnica”), existe una evidente deriva nacionalista en sus comunidades, análoga al mundo protestante, aunque con características propias. Existen, en el cristianismo ortodoxo, 15 iglesias autocéfalas (nacionales, y sin dependencia jurisdiccional de otra iglesia madre), las cuales, aunque mantienen entre sí la unidad doctrinal y sacramental, son gobernadas por una jerarquía independiente encabezada por un patriarca, con sede en las capitales de los países, con jurisdicción sobre todos los obispos. A su vez esas 15 iglesias autocéfalas reconocen un “primado de honor” al patriarca de Constantinopla. Esto desde el año 350, cuando Constantino la erigió como capital del imperio oriental. (N. de la R.: Ocupa actualmente ese cargo -primus inter pares, o “primero entre iguales”-, Bartolomé I. En cambio ejerce el patriarcado de Rusia Cirilo I –Kirill-, cercano al gobierno de Vladimir Putin, mientras que el primado de la iglesia ortodoxa de Ucrania, autocéfala/independiente, es el metropolitano Epifanio, obispo de alto rango reconocido por el Patriarcado de de Constantinopla).
ROMA Y CONSTANTINOPLA
- Históricamente, hubo conflictos permanentes entre Roma (corazón del Imperio Romano de Occidente), y Constantinopla (capital del Imperio Romano de Oriente, fundada sobre la antigua ciudad de Bizancio). ¿Cuáles fueron las consecuencias más notorias del cisma, ruptura o división progresiva, en el seno de esas dos comunidades cristianas?
-El cisma intencional -pecado contra la caridad, según Santo Tomás de Aquino- tiene peligrosos desenlaces que suelen desembocar en la herejía; en este caso impidió nutrir a la ortodoxia (oriental) de la teología y la filosofía escolástica (de Occidente), lo que implica un debilitamiento de la unidad doctrinal. Por otra parte, el factor religioso está muy identificado con las nacionalidades. Las respectivas iglesias ortodoxas (de Moscú, y de Kiev) actúan en el conflicto Rusia-Ucrania de manera directa, sosteniendo espiritualmente a los contendientes y bendiciendo su lucha. (N. de la R.: Mientras el Patriarcado de Moscú asume la invasión a Ucrania como una “misión sagrada” contra valores de Occidente, la Metrópoli de Kiev actúa en defensa de la identidad nacional y soberanía espiritual –ucraniana-).
IDENTIDAD CULTURAL
-Hablando de Rusia y Ucrania, ¿podría mencionar algunos de los hechos decisivos que moldearon la identidad cultural de cada uno de esos dos pueblos?
-Tanto Rusia como Ucrania están, como países, estrechamente entrelazados, si bien tienen identidades culturales y -en definitiva-, dada la deriva moderna, políticas distintas. Cabe señalar, en ese contexto, varios aspectos históricos significativos:
* La denominada Rus de Kiev fue la primera comunidad política eslava que existió en el este de Europa, desde el siglo IX hasta el XIII. Fue fundada en el año 882 por escandinavos que se hacían llamar Rus, liderados por el vikingo Oleg de Nóvgorod, y ocupaba un territorio entre las actuales Bielorrusia, Ucrania y Rusia occidental.
* En los siglos X y XI, la Rus de Kiev se convirtió en uno de los países más grandes y prósperos de Europa. Los reinados de Vladimir el Grande (980-1015) y su hijo Yaroslav el Sabio (1019-1054) fueron la edad de oro. Adhirieron al cristianismo y sancionaron el primer código legal escrito en eslavo oriental: Rússkaya Pravda (verdad rusa). Luego luchas intestinas lo diezmaron y entre 1237 y 1241 el país se desintegró tras la ocupación mongol. Ese gran Estado medieval, que los historiadores llaman Kyivan Rus (kaivan ras) fue el origen tanto de Ucrania como de Rusia. Iván el Terrible (1530) fue el primer monarca en denominarse zar (del latín César).
CATALINA “LA GRANDE”
-¿Qué alcances tuvo, en el siglo XVIII, la intensa política de rusificación impulsada por la emperatriz Catalina “la Grande”?
-En las regiones centrales y noroccidentales de la actual Ucrania existió una comunidad política ucraniana, pero en 1764, la emperatriz rusa Catalina “la Grande” le puso fin. Se llevó a cabo una política de rusificación, fue prohibido el idioma ucraniano, y se presionó a la gente para que se convirtiera a la fe ortodoxa rusa. En la primera guerra mundial el actual territorio de Ucrania estaba dominado por Austria y por Rusia. Una parte de Ucrania peleó al lado de las potencias centrales (Alemania, Imperio austrohúngaro, imperio otomano y reino de Bulgaria) y otra -la mayoría- en la triple entente (Francia, Gran Bretaña, Rusia). Con la Revolución rusa, el inicio de la guerra civil y la creación de la Unión Soviética, hubo un nuevo reordenamiento del rompecabezas ucraniano. En 1918 se constituyeron dos repúblicas ucranianas, una en Kiev y otra república ucraniana de los soviets en Járcov, que derrotó a la primera y firmó en 1922 el tratado de creación de la URSS.
ABSORCIÓN POR PARTE DE LA URSS
-Usted hizo hincapié, durante la conferencia, sobre otras cuestiones geopolíticas en el conflicto Rusia-Ucrania. ¿Podría explicar algunas de ellas?
-Esa absorción por parte de la URSS, tuvo su correlato con otros hechos dignos de mencionarse. Por ejemplo: * Ucrania occidental (Volinia y Galitzia oriental) fue recuperada finalmente por el líder soviético Iósif Stalin. Esa región había estado en poder de Polonia, que a su vez la había conquistado en la guerra polaco-soviética de 1921- 1922.
* Millones de ucranianos murieron en la década de 1930 en una hambruna (holodomor, morir de hambre en ucraniano), cuya responsabilidad los nacionalistas ucranianos atribuyen exclusivamente a los rusos, a raíz de la colectivización de las granjas agrícolas en toda la URSS. Otras hambrunas se habían producido en la zona en años anteriores. En 2006, el Parlamento de Ucrania catalogó como genocidio aquél acontecimiento.
* En 1991 la Unión Soviética colapsó, y en 1997, un tratado entre Rusia y Ucrania afirmó la integridad de las fronteras ucranianas.
-¿De qué manera se desencadenaron en Ucrania las manifestaciones pro-europeas y nacionalistas, con el visto bueno del bloque atlántico?
-El conflicto, en realidad comenzó en 2014 con el denominado Euromaidán, (“Europlaza”) una serie de manifestaciones pro-europeas y nacionalistas azuzadas por el bloque atlántico, y desarrolladas desde el 21 de noviembre de 2013 en la Plaza de la Independencia, en Kiev. Se desencadenaron a raíz de que el primer ministro Viktor Yanukóvich suspendió el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Ucrania y decidió fortalecer sus lazos con Rusia.
EL CISMA ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE
-Un dato altamente significativo en la relación entre las dos culturas-Oriente y Occidente- fue, en el plano religioso, el cisma registrado en el año 1054. ¿Cuáles fueron las consecuencias de ese conflicto doctrinal?
-Se suele considerar que el cisma entre Oriente y Occidente comenzó a partir del 16 de julio de 1054, aunque esa fecha es discutida. Se denomina así la separación definitiva entre la Iglesia Católica Apostólica Romana, y la Iglesia Ortodoxa Oriental. Se caracterizó por las excomuniones mutuas entre el Papa León IX (a quien representó el cardenal Humberto de Silva Cándida), y el Patriarca Miguel Cerulario. La consecuencia fue el distanciamiento teológico (el conflicto doctrinal del “Filioque”, o discusión sobre la procedencia del Espíritu Santo), y también su implicancia política (primacía papal vs. autoridad patriarcal).
-¿Con qué intensidad perduran hasta hoy, las diferencias teológicas y políticas entre esas dos ramas del cristianismo?
-Las excomuniones quedaron sin efecto (o fueron “levantadas”) en 1965, por decisión del entonces Papa Paulo VI y el Patriarca Atenágoras, aunque no sin el rechazo de algunas comunidades ortodoxas, entre otros, los monjes del monte Athos. El legado papal Humberto de Silva Cándida había depositado en 1054 (tras la muerte de León IX), la bula de excomunión, en la iglesia ortodoxa de Santa Sofía (Bizancio, actual ciudad de Estambul).
-¿Qué acontecimientos notorios -o tensiones fuertes- habían agudizado varios siglos antes, ese distanciamiento? -Uno de ellos fue, en el siglo IX, la no concreción del casamiento de Carlomagno con la emperatriz Irene de Bizancio (la única mujer en la historia, que dirigió el Imperio Romano Bizantino como soberana). Y, finalmente, provocó fuertes tensiones la acusación de la existencia de errores teológicos en el segundo Concilio de Nicea (año 787), a raíz de admitir Oriente la veneración (honoraria) de los íconos, o representaciones religiosas según la tradición ortodoxa-bizantina, sobre paneles de madera. (Esa veneración fue cuestionada como “culto a las imágenes”, a raíz de una deficiente traducción del griego al latín, en los libros carolinos, atribuidos a Carlomagno). Una tensión similar ocurrió, en el mismo siglo IX, entre el Patriarca Focio y Nicolás I, por la jurisdicción papal.
UN REFUGIO DE PAZ Y FRATERNIDAD
-¿Cuál es, según su criterio, el rol, o la nueva oportunidad, para la civilización que no pertenece al bloque atlántico, ni al bloque euroasiático?
-La historia vuelve a rugir, y vemos en el denominado occidente (atlántico) desplomarse toda una fase de la modernidad. Este bloque atlántico es tecnocrático en lo político, nihilista en lo cultural y relativista en lo moral. El sistema político no representa, el derecho no es justo y la cultura no edifica. El bloque euroasiático, por su parte no ofrece luz completa, sino otras sombras, orden sin ley natural, fuerza sin caridad. Nosotros formamos parte de una civilización que no pertenece al bloque atlántico ni al euroasiático. Es la hispanidad. La Christianitas minor, marcada por la tradición política católica, hoy eclipsada debido a la expulsión de Dios de la vida pública.
-Finalmente, Usted mencionó en su disertación, a Ramiro de Maeztu. Según este pensador español, ¿a qué se debe la crisis del mundo moderno?
-En “Defensa de la Hispanidad”, Ramiro de Maeztu decía que la crisis del mundo moderno se debe en última instancia al esfuerzo insano de pueblos y dirigentes de querer colocarse por encima de los demás, algo ajeno al espíritu hispánico, que funda la patria en los tesoros espirituales, es decir en el bien. Por lo tanto cualquier acto de justicia la fortalece, cualquier injusticia la debilita. Cuando se identifica la patria exclusivamente con la tierra, la sangre, o cualquier tradición indefinida engendran pasiones muy peligrosas. A la patria injusta se le pierde el respeto y se acaba por perderle el cariño.
VISIÓN CRISTIANA DE LA DIGNIDAD
-Usted también recordó, además de Maeztu, a Zacarías de Vizcarra. ¿En qué medida gravitó en el plano conceptual, la mirada de este obispo español?
- En este escenario repleto de odios, la Hispanidad (que incluye a los pueblos iberófonos de todos los continentes), tiene una nueva oportunidad. En 1944 Zacarías de Vizcarra, uno de los promotores precisamente de esta noción –Hispanidad- señalaba: “… este mundo nuestro que se derrumba, víctima de luchas raciales y apetitos materialistas, necesita un refugio de paz y fraternidad”. Por eso, creo que a pesar de la fragmentación, élites embebidas de liberalismo y sociedades desfiguradas por revoluciones y dependencias ideológicas, aún sobrevive en las Españas, en nuestras lenguas compartidas, en la fe popular, en las costumbres jurídicas consuetudinarias, la visión cristiana de la dignidad, del trabajo, la familia, la muerte. Y donde la modernidad no ha terminado de penetrar del todo, persiste una llama, que si somos fieles hablará.