El primer semestre le ha dejado lecciones a los inversores. El desafío ahora es vislumbrar qué estrategia utilizar, a qué activos apuntar de cara a la segunda parte del año. El sector energético surge como ganador absoluto en el paño del mercado bursátil. Hay, sin embargo, otras opciones que despuntan. Gustavo Neffa, director de Economía y Finanzas en FinGurú y Socio y director de Research for Traders, traza una hoja de ruta que se vuelve imprescindible a la hora de hundir capital.
-¿Cómo debería transitar un inversor el camino del segundo semestre en el mercado?
-El segundo semestre creo que viene un poquito más despejado después de todo lo que vimos con la desaceleración de la inflación en los últimos meses; con el piso en materia de actividad económica al que se habría llegado en marzo y abril; con un rebote luego de la actividad económica. Lo más probable es que el anuncio del programa financiero del gobierno le de más certidumbre al mercado para que siga bajando las tasas de interés, con un riesgo país que está perforando los 400 puntos. Con lo cual el segundo semestre viene de convalidación de los aspectos positivos macroeconómicos que vimos en los primeros seis meses.
La economía obviamente sigue dando buenas noticias por el lado de los proyectos de inversión en infraestructura enfocados a hidrocarburos, minería y todo lo que tiene que ver con el campo. Pero sobre todo con un dinamismo muy fuerte en el mercado de divisas, con liquidaciones muy positivas y en aumento sobre todo en hidrocarburos. Fue una buena cosecha. Muy buena en maíz y trigo, no tanto en soja. Obviamente que Argentina sigue con un saldo comercial muy bueno. El último dato conocido es el superávit de u$s 2.700 millones, que da la esperanza de que esto siga en aumento. El saldo es positivo para darle estabilidad al mercado cambiario.
-¿Qué análisis hace del mercado cambiario?
-El mercado cambiario ha visto subir las reservas internacionales netas. Con la postergación del RIPO de los u$s 6.000 millones al 2028, las reservas netas aumentaron a corto plazo y eso le da algo más de tranquilidad al sistema financiero.
LO QUE VIENE
-El Merval ha venido lateralizando desde noviembre. ¿Cree posible que rompa el alza en lo que resta del año? ¿Qué catalizadores necesitaría para salir del rectángulo?
-El Merval tranquilamente puede quebrar esa zona de lateralización que hizo en la semana posterior después de las elecciones de octubre del año pasado, que son los 2.000 puntos aproximadamente. Estuvo en la zona de los 2.100 y luego se fue hasta los 1.700 o 1.800. Creo que podría recuperar el nivel máximo de 2.400 en el segundo semestre. Hay buenos drivers a nivel financiero. La baja del riesgo país de 400 puntos básicos ayuda mucho. Hay mucho proyecto RIGI en carpeta y muchas inversiones en infraestructura que están pendientes. El Gobierno va a mantener el superávit fiscal, despejó los vencimientos con un nuevo programa financiero para lo que queda del 2026 y el 2027. Así que ese es un escenario posible para que las empresas puedan desarrollarse. El problema que veo es que el índice tiene al sector petrolero que, con todo lo positivo que podemos hablar, tiene un precio que se ha pinchado. Le sigue sirviendo porque tiene un costo de tracción muy bajo por Vaca Muerta, para Vista y para YPF, por ejemplo. También hay un sector bancario que está muy bien representado en el índice que obviamente no enfrenta el mejor escenario de consumo y transacciones a nivel doméstico. Por último, las utilities que están con precios regulados. Han ido soltándose un poco en el último mes pero hay que ser muy selectivo como para tomar en cuenta en qué activo posicionarse.
-Se detectan con cierta facilidad los sectores más atractivos para la inversión.
-No está todo representado en la Bolsa como debería estarlo. La economía argentina no está representada como a uno le gustaría que esté. Estoy hablando, por ejemplo, del campo. No están esas alternativas. Pero sí tenemos acciones petroleras. Creo que YPF está haciendo un muy buen trabajo, está saliendo de pozos viejos y metiéndose de lleno con hidrocarburos no convencionales. Me parece que el nuevo RIGI que envió de u$s 25.000 millones es un gran proyecto para seguir explorando lo que es Vaca Muerta. Muchas más empresas están disponibles para invertir. Los proyectos de infraestructura en gas y petróleo hacen que sea el sector de Bolsa preferido para invertir. Esto más allá de la caída del precio del petróleo, donde se solucionó un poco el conflicto internacional. El sector petrolero es el favorito de los inversores en fundamentos y ganancias.
-¿Cuál le sigue en preferencias?
-Hay un sector que ha sido golpeado por la caída del consumo y por la desintermediación, que es el sector bancario. Todavía sigue habiendo tasas altas. El año pasado estuvo sufriendo mucha volatilidad en el tercer y cuarto trimestre, cuando se registraron balances bastante malos. Creo que este debería ser el año en el que tendríamos que ver una reversión. En el primer semestre se estabilizaron un poco. Se espera que venga algo mejor.
-Los especialistas aseguran que en el sector bancario hay que tener cierta sintonía fina al momento de invertir. ¿Qué opina?
-Sí, obviamente. Al menos nosotros tenemos una expectativa de buenos números para Banco Macro y BBVA Argentina. Y de las compañías listadas hemos agregado a nuestra recomendación de compra a Grupo Financiero Galicia, un poco por ser la líder y por la caída que tuvo en el último tiempo. El sector no está enfrentando un buen escenario. Sabemos muy bien que las tasas de interés reales positivas incentivan la inversión y no el consumo. Con lo cual el consumo queda postergado. La baja de la inflación hace que el entorno sea más estable para planificar hacia adelante. Los pesos ya no queman, con lo cual muchas veces la gente los invierte en lugar de gastarlos.
-Al momento de invertir en el rubro energético, ¿es clave saber leer las estrategias de las empresas? Por ejemplo, YPF abandonó la zona de Comodoro Rivadavia, cuna del petróleo, para enfocar todo su esfuerzo en Vaca Muerta.
-Correcto. Ahí es donde hay costos bastante bajos a nivel internacional y un incremento en la producción prácticamente asegurado porque la disponibilidad de esa roca es muy importante. También hay un gran interés del mundo porque Argentina se convierta en un proveedor, no sólo de nuestros países vecinos sino también de aquellos que han sufrido la falta de provisión de petróleo por parte del Golfo Pérsico. Por eso ahora están con Argentina haciendo buenas migas. En especial el gas natural. El gas licuado es un producto que se vende a precios internacionales mucho más altos, con lo cual Europa y Asia están muy interesadas en comprar con anticipación. Este es el caso de Alemania. Es el gas licuado que se va a producir y exportar por barco.

-¿Es jugar el naipe del proveedor confiable?
-Argentina tiene con qué porque cuenta con este incremento en la inversión y la disponibilidad de Vaca Muerta, que hace que esto sea una realidad. Esto será así si la infraestructura acompaña para eliminar los cuellos de botella.
LOS BONOS
-¿Qué proyección hace en materia de renta fija?
-Las tasas han bajado mucho. Con un riesgo país de 400 puntos y tasas internacionales de 4,5 estamos hablando que el promedio de los bonos de Argentina están en 8 u 8,5%. Algunos son menos rentables en los tramos más cortos y otros son más rentables en los tramos más largos. Creo que el Gobierno va a querer que ese 8% baje a la zona del 7% para salir a emitir deuda. Mientras tanto el mercado está convalidando nuevos valores y son máximos históricos desde 2020, desde que salieron a cotizar tras la reestructuración de la deuda. Eso representa un panorama muy bueno. En los bonos en pesos ha habido una suba muy fuerte en 2024 y 2025, y continúa en 2026. Hay estabilidad del tipo de cambio. Hace poco hablábamos que el peso se había fortalecido con respecto al dólar y ahora está un poquito por arriba, pero con una inflación del 30% es lógico que el tipo de cambio sienta cierta presión. Con lo cual los bonos en pesos siguen siendo una alternativa pero estamos bajando la perspectiva a corto plazo, más que nada por la suba que ha tenido el mercado de renta fija. Hoy hay Lecaps y Boncaps que rinden 22 en el tramo corto y 25 en el tramo más largo, a mediados del 2027. En bonos con CER, si bien el rendimiento es negativo en los próximos seis meses, es decir los inversores se conforman con la inflación menos algo, ya en el cuarto trimestre tenemos rendimientos positivos que pueden llegar al 6 u 8%. Antes esos rendimientos eran mucho más altos antes.
-¿Continuará la parábola descendente del riesgo país?
-Calculo que se va a tener que ubicar en la zona de 350 y 400 puntos de acá a fin de año. Ese es el siguiente objetivo. Ahora tenemos el mismo riesgo país que Ecuador, incluso un poquito más bajo. La siguiente meta es llegar a la zona de los 300 puntos que es donde está El Salvador. Ese es el objetivo para el año que viene si es que el Gobierno renueva el voto de confianza en las elecciones. Antes eso no va a ocurrir. Si hay volatilidad cambiaria por las elecciones y empieza a haber dudas, sostener los 400 puntos básicos no sería malo.
-El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que aún no es momento de salir al mercado de capitales. ¿Con 300 puntos sería la ocasión?
-El ministro dijo que la Argentina todavía no está preparada. Calculo que espera una tasa mucho más baja.
-¿En lo que va del año algo de lo que ocurre en el escenario político local influyó sobre el mercado o todavía es muy temprano para que juegue el termómetro electoral?
-Es temprano. Si hablamos del tema Adorni, el Gobierno demoró mucho en hacer un cambio que el mercado esperaba desde el raciocinio. La entrada de (Diego) Santilli es buena, oxigena, abre el diálogo. Y el Gobierno tiene que entrar en el diálogo, obviamente cuidando lo que ha sabido obtener, que es un superávit fiscal que mantiene como un baluarte. Obviamente el tema político no es menor, pero este año manda más la macro y el año que viene será más político.
-Circulan algunas encuestas donde se proyecta un hipotético balotage entre Milei y Kicillof. ¿Lo ignora el mercado?
-El inversor lo está mirando de reojo. El año que viene hay elecciones presidenciales y ya se sabe que son tiempos más volátiles. Sino recordemos lo que ocurrió el año pasado.
LAS TECNOLOGICAS
-A nivel internacional parece haberse estabilizado la situación en el Golfo Pérsico. ¿Todavía hay incertidumbre con este tema?
-Los mercados internacionales están resolviendo muy favorablemente esto porque se habían adelantado. A comienzos de abril comenzó un rally que se detuvo por culpa de las tecnológicas. Habían subido mucho las empresas de Inteligencia Artificial, que es adonde están puestas las dudas. Cayeron también los commodities por la fortaleza del dólar. Son sectores que han detenido su crecimiento. El S&P 500 en la zona del 10% de suba acumulada en el año no es una mala cifra. Las ganancias han sido muy buenas por y gracias a las empresas tecnológicas. El ciclo de inversiones en IA es lo que domina el escenario, con lo cual aparecen aceleraciones muy fuertes y retrocesos circunstanciales. Esto pasó en octubre y ocurre ahora a corto plazo. Esto lo va a sortear porque si hay un sector que los inversores ven con un ciclo de inversiones extraordinarias es todo lo que tiene que ver con la inteligencia artificial. Los data centers, microprocesadores, memorias y un montón de otros sectores conexos están en el foco de los inversores a corto plazo.
-¿Llegó a su techo el segmento de los semiconductores?
-El análisis que hay que hacer no es si el precio es alto o no, sino si la demanda debería persistir. Hay un cuello de botella muy importante en memorias y otro en procesadores de inteligencia artificial. Con lo cual hay un montón de factores que obviamente incentivan a la inversión en estos subsectores tecnológicos. Es un mercado muy volátil pero que ha tenido un crecimiento extraordinario.
-Si tuviera que elegir sólo una de las Siete Magníficas para invertir a corto y mediano plazo, ¿cuál compraría?
-Si tuviera que elegir una, sería Google. Está haciendo un trabajo extraordinario en materia de desarrollo de infraestructura en Inteligencia Artificial. Su nube está creciendo a una tasa acelerada mucho mayor que la de Amazon y que la de Microsoft. A su vez su negocio de publicidad funciona muy bien. Creo que es una empresa que no está cara, aunque hay otras que están más baratas, como puede ser Meta. Su crecimiento es fenomenal. La infraestructura en IA hace que sea una empresa a la que tenemos que mirar como una compañía de vanguardia y no ya como una empresa de medios dedicada a vender publicidad o a desarrollar sus otros negocios tradicionales.
-En un reportaje reciente hizo mención al desarrollo de los robots humanoides como una inversión a largo plazo. ¿Es lo que viene y cuándo?
-Ya está. La cantidad de robots que tenía Amazon en su centro de distribución, que eran apenas unos miles en el 2014, hoy son más de 1 millón. En este momento están trabajando robots humanoides, es decir robots con aspecto humano, en una planta en los Estados Unidos de la empresa BMW. Y así puedo mencionar millones de casos. Es un hecho. Se viene toda una ola de robots humanoides para los comercios, las industrias y para el hogar. Quizás sea el día de mañana el nuevo chiche o la nueva necesidad que tendrá un hogar para hacer tareas repetitivas o no deseadas. Eso aumenta el tiempo disponible, sobre todo el ocio. Esa es otra de las cosas de las que tenemos que hablar: el tiempo disponible y la plata que uno se ahorraría con eso, ¿hacia dónde se destina? Pueden surgir otros negocios mucho más interesantes a partir de este proceso.
-A la hora de invertir, no sólo hablamos de los robots humanoides sino también de toda su cadena de valor, que es muy amplia.
-No estamos hablando solamente de aquel que los ensambla sino también de todos los proveedores. Ahí hay que poner la lupa en empresas más chiquitas. Algunas no están listadas, con lo cual es más difícil de invertir. Son empresas de nicho, de tecnología. Ahí van a aparecer cuellos de botella cuando se acelere el ritmo de la producción. Estamos en pañales todavía en ese tema.
-¿Brasil le gusta o lo mira desde el palco hasta después de las elecciones?
-Brasil tenía dos drivers al comienzo del año: los commodities, que volaban, y el trade electoral. Estaban literalmente empatados Bolsonaro y Lula. Hoy tenemos que hablar de que los commodities retrocedieron fuertemente y que la distancia entre Bolsonaro y Lula hoy es de 6 o 7 puntos. Con lo cual los dos drivers quedaron minimizados y enfrenta un dólar muy fuerte en los mercados internacionales. Es un escenario distinto, pero tiene mucho atractivo porque está barato y paga muy buenos dividendos, tradicionalmente. Necesitaría de algo más de flujo como para convencer a los inversores. No está dentro de nuestras preferencias, salvo algunas acciones muy puntuales.