El riesgo país de la Argentina volvió a bajar y cerró la semana en torno de los 485 puntos básicos, su nivel más bajo en un mes, en una jornada en la que los bonos soberanos mostraron un comportamiento más débil y las acciones argentinas interrumpieron la racha positiva que habían acumulado durante las últimas ruedas.
El indicador elaborado por el banco JP Morgan recortó alrededor de seis puntos durante la última jornada y se ubicó en 485 unidades, con lo que alcanzó un nuevo mínimo desde mediados de agosto. La mejora se produjo en un contexto en el que los mercados emergentes recibieron cierto respaldo externo, aunque la evolución de los activos argentinos mostró comportamientos dispares.
De esta manera, el riesgo país logró mantenerse por debajo de la barrera de los 500 puntos, un nivel seguido especialmente por los inversores debido a su importancia como referencia del costo de financiamiento de la Argentina en los mercados internacionales.
La trayectoria del indicador había mostrado una mejora progresiva durante las últimas semanas. Luego de haber alcanzado los 532 puntos durante agosto, comenzó septiembre en torno de las 500 unidades y posteriormente profundizó la tendencia descendente hasta ubicarse por debajo de ese umbral.
La baja del riesgo país se produjo pese a que los bonos soberanos denominados en dólares terminaron la jornada con una leve caída promedio. Los títulos Bonares y Globales registraron retrocesos cercanos al 0,1%, aunque ese movimiento no alcanzó para revertir la mejora acumulada por el indicador durante las últimas sesiones.
Uno de los factores que incidió en la evolución del riesgo país fue el comportamiento de las tasas de interés internacionales. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se ubicó cerca del 5%, en niveles elevados para los últimos años, mientras los inversores continúan siguiendo las señales de la Reserva Federal respecto de la política monetaria.
La posibilidad de que la Fed mantenga una postura restrictiva representa, de todos modos, un elemento de presión para los mercados emergentes, debido a que tasas estadounidenses más altas tienden a encarecer el financiamiento internacional y reducen el atractivo relativo de los activos de mayor riesgo.
En el plano doméstico, la semana estuvo marcada además por cierta estabilidad en el mercado cambiario, una continuidad de la desaceleración de la inflación y una normalización de las tasas de interés en pesos. El Tesoro, por su parte, logró refinanciar vencimientos por unos 8,1 billones de pesos sin necesidad de convalidar premios significativos, otro de los factores observados por el mercado para evaluar la capacidad de financiamiento del Gobierno.
En contraste con la mejora del riesgo país, la Bolsa porteña no logró prolongar el avance de las últimas jornadas. El índice S&P Merval cayó alrededor de 1,9% en la rueda y se ubicó cerca de los 1.937 dólares medido al tipo de cambio contado con liquidación, luego de haber encadenado tres jornadas consecutivas de ganancias.
Las principales bajas se concentraron entre los bancos y las compañías energéticas. Transportadora de Gas del Sur, Cresud, BBVA Argentina, Supervielle, Loma Negra, Central Puerto, Pampa Energía, Edenor, Grupo Financiero Galicia e YPF terminaron la sesión con pérdidas.
En sentido contrario, Transener fue una de las pocas compañías que logró cerrar con una variación positiva, seguida por BYMA y Ecogas, aunque esos avances no alcanzaron para modificar el resultado general del mercado accionario.
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también finalizaron mayoritariamente en terreno negativo. Cresud, Transportadora de Gas del Sur, Vista Energy y Loma Negra encabezaron las pérdidas, mientras que los papeles de bancos y empresas energéticas acompañaron la tendencia descendente.
El escenario internacional agregó un elemento de incertidumbre. Los principales índices de Wall Street terminaron la semana con bajas, mientras los mercados siguieron atentos a la evolución de las tasas largas estadounidenses y al impacto que puede tener sobre la inflación mundial el comportamiento del petróleo.
El crudo Brent, que había acumulado varias ruedas consecutivas de subas debido a las tensiones geopolíticas, retrocedió más de 2,6% en la última jornada y cerró en torno de los 104,76 dólares por barril.
A pesar de ese contexto externo más exigente y del retroceso de las acciones locales, la evolución del riesgo país permitió cerrar la semana con una señal positiva para los activos de deuda argentinos. La permanencia del indicador por debajo de los 500 puntos constituye, además, una referencia relevante para el Gobierno de cara a una eventual normalización del acceso al financiamiento internacional.
El mercado seguirá de cerca durante las próximas semanas la evolución de las tasas estadounidenses, el comportamiento de los bonos soberanos y la dinámica cambiaria local, variables que podrían determinar si la mejora reciente del riesgo país logra consolidarse o si el escenario financiero vuelve a presentar mayor volatilidad.