Espectáculos
MUSICA

El punk como pensamiento

Bad Religion brilló en el Microestadio Malvinas Argentinas.


Recital de Bad Religion. Músicos: Greg Graffin (voz), Brett Gurewitz (guitarra y coros), Jay Bentley (bajo y coros), Brian Baker (guitarra), Jamie Miller (batería), Mike Dimkich (guitarra). El miércoles 22 en el Microestadio Malvinas Argentinas.


 

Muy pocas veces tenemos la posibilidad de disfrutar de un recital (sin importar el estilo musical) y que el cantante no grite las canciones, sino que las explique. Ese es el caso de Greg Graffin, voz de Bad Religion, quien, parado en el escenario con una simple camisa negra, no escupe las letras de las canciones: las canta como si estuviera disertando ante sus alumnos de -nada menos- la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). Y esas letras abarcan temas tan diversos como la política, la religión, el existencialismo y la condición humana, lo que claramente se aleja del punk tradicional, caracterizado por su crudeza y agresividad directa. En este caso, las letras son más metafóricas y estructuradas, y Graffin da una clase sobre crítica social, filosofía y política con melodías veloces y coros precisos, creando un estilo inconfundible en la escena.

 

CELEBRACION

El show que brindó Bad Religion en el Microestadio Malvinas Argentinas fue una verdadera celebración del punk melódico y del legado de una banda que no sólo sobrevivió al paso del tiempo, sino que ayudó a redefinir un género entero, ya que son considerados como el grupo que dio origen a la segunda ola del punk rock -más tarde conocida como punk melódico o hardcore melódico-. De esta manera, los californianos volvieron a demostrar por qué siguen siendo una referencia obligada para generaciones enteras de músicos y fanáticos.

La noche, que tuvo carácter de fecha única, reunió a una multitud que colmó el recinto de La Paternal y fue una prueba contundente de la trascendencia de la banda californiana. Desde los primeros acordes, el público respondió con una energía arrolladora.

Los temas fueron un recorrido por las distintas etapas de su carrera, con clásicos que encendieron al público desde el inicio. Temas como ‘Recipe for Hate’, ‘Them and Us’ y ‘Los Angeles Is Burning’ marcaron el pulso inicial, seguidos por himnos fundamentales como ‘Do What You Want’, ‘21st Century (Digital Boy)’ y ‘I Want to Conquer the World’, que desataron una reacción inmediata en el público.

La intensidad se mantuvo con canciones como ‘No Control’, ‘Struck a Nerve’, ‘Suffer’ y ‘Atomic Garden’, piezas que representan el ADN más puro de la banda y que siguen sonando como en sus años de lanzamiento. Tampoco faltaron momentos más coreados y celebrados, como ‘Fuck You’, ‘Punk Rock Song’ e ‘Infected’.

 

DESPEDIDA

El tramo final llegó con un tándem demoledor que incluyó ‘Sorrow’ y ‘American Jesus’, esta última recibida como uno de los puntos más altos de la noche, dejando al público completamente entregado antes del cierre definitivo, mientras sonaba la tradicional ‘Midnight Cowboy’, como cierre de un show memorable.

Más allá de la excelencia musical y la potencia sonora, nuevamente quedó en evidencia la enorme vigencia de Bad Religion: una banda que no sólo dio forma al punk melódico californiano, sino que logró sostener, a lo largo de décadas, un discurso inteligente y una identidad sonora que los sigue haciendo únicos. La cantidad de público presente confirmó que su mensaje, lejos de perder fuerza, continúa resonando con la misma intensidad que a fines de los ‘80.

Calificación Muy bueno