Suplemento Económico
LA DIPLOMACIA DEBE TRANSPIRAR MUCHO ESTE AÑO

El problema: Brasil se irrita

Proteger ferozmente el superávit de la balanza comercial tiene un costo: la irritación de Brasil, principal socio argentino, que nuevamente reclama ante el cierre aduanero. La relación, se sabe, no sufrirá cambios de fondo, pero podría alterarse si el Gobierno persiste en su postura.

-¿Reaccionará Dilma Rousseff pagando con la misma moneda?

-Creo que hay ruido y esto va a generar algún tipo de pedido o aclaración. Esto hará que la diplomacia tenga que trabajar mucho más fuerte este año.

-El mercado brasileño es demasiado importante como para que se cierren algunas puertas.

-Es un comercio fluido, siempre va a haber problemas. Pero si uno pone restricciones y comienza a generalizar el sistema de controles, y esto genera algún tipo de presión, puede llegar a disparar un pedido de explicaciones o reclamos por parte del Gobierno brasileño.

-¿Hay temor de que el excedente de producción de las potencias invadan a las economías emergentes?

-Todavía no veo eso. Eso pudo haber pasado en el 2008 o 2009, donde hubo una caída abrupta de la demanda y el programa de producción había quedado descolocado. Pero ya hoy por hoy todas las industrias y los países han ajustado sus programas de producción. Lo que sí puede pasar es que algunos sectores, que ven que su demanda local está más caída, salgan a buscar un poco más agresivamente las exportaciones. Pero no creo que ocurra como en la anterior crisis, cuando había quedado un stock de productos ya elaborados y que estaban a valor de remate, dando vueltas por el mundo. Eso se agotó. Todos tratan de defender su mercado interno y practicar una política de exportaciones más agresiva.

-¿La política de fomentar el consumo interno sostendrá a la industria local?

-Los países emergentes son los mercados atrayentes, los que crecen dinámicamente por encima del promedio mundial. Los países de América Latina crecen al 6%, mientras que el mundo desarrollado crece al 2%.