"Hoy estamos frente a un homicidio", aseguró ayer en conferencia de prensa el fiscal Raúl Garzón, quien investiga la desaparición de Agostina Vega, ocurrida el sábado pasado y que conmocionó a toda la Argentina.
El funcionario anticipó además un cambio en la acusación legal contra Claudio Barrelier (33), el único detenido, y aunque señaló que no hay coautores, no descartó que existan otros partícipes en el hecho.
Sin embargo, admitió que por el momento se desconoce el móvil del asesinato.
Los peritajes preliminares indican que el crimen ocurrió en la vivienda del imputado, ubicada en el barrio Cofico, entre las 22.30 del sábado y la 1.00 del domingo.
"Agostina entró al domicilio y habría salido ya sin vida", precisó Garzón. Posteriormente, el lunes, el cuerpo habría sido trasladado al descampado en un Ford Ka negro captado por las cámaras de seguridad, que "está vinculado al lugar y al traslado".
Sobre la posibilidad de que la familia de Barrelier -quien convivía con su pareja e hija- hubiera escuchado algo, el fiscal explicó que la propiedad tiene sectores muy distantes entre sí.
"Hay un sector utilizado por el imputado en el acceso y después las otras dependencias de la casa están más lejos, con la posibilidad de que un encuentro individual se pueda llevar adelante sin ser escuchado por el resto de la familia", indicó, evitando dar más precisiones sobre los hallazgos en el lugar por tratarse de "evidencias de amplio valor probatorio".
El fiscal rechazó que la búsqueda de la adolescente haya demorado en iniciarse y se negó a hacer cualquier autocrítica al respecto
La reconstrucción judicial determinó que Agostina llegó al lugar tras tomar un remís desde su casa en General Mosconi. El propio Barrelier pagó el viaje al chofer y la joven descendió del vehículo.
Pese a que la defensa intentó desviar la atención sosteniendo que la menor captada en el video de seguridad era la hija de 11 años del acusado, este terminó confesando en su segunda indagatoria que la chica de las imágenes era efectivamente Agostina, y admitió haber estado en el descampado.
Tanto el fiscal como el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, fueron tajantes sobre las contradicciones del sospechoso.
Los restos fueron encontrados pasadas las 14 horas de ayer en un descampado del barrio periférico Ampliación Ferreyra. La familia de la víctima fue notificada minutos después.
Su madre, que se encontraba en la vivienda desde donde Agostina se fue el sábado, se descompensó y debió ser atendida por una ambulancia.
Los restos humanos se encontraban en un balde de 20 litros de pintura que había sido desechado en esa zona de pastizales de más de 24 hectáreas, ubicada a unos 12 kilómetros del centro de la ciudad.
En las últimas horas se había convertido en el epicentro de la búsqueda, luego de que las autoridades confirmaran que Barrelier había estado allí poco después de ser filmado junto a la adolescente en su domicilio. Esa fue la última imagen de ella: ninguna cámara la registró salir de esa casa. A él, en cambio, sí.
Además, entre el sábado y el lunes, el acusado pidió dinero y un auto prestado de manera desesperada. Según la hipótesis principal de los investigadores, el rodado era para trasladar el cuerpo.
El barrabrava de Instituto consiguió el lunes el Ford Ka negro que le habría facilitado una amante, a quien engañó diciéndole que lo necesitaba para trabajar. Retiró el automóvil en el barrio Yofré y regresó al volante hacia su casa. En ese trayecto, la misma cámara que el sábado lo había captado junto a Agostina lo registró completamente solo.
Barrelier estacionó frente a la puerta. Si bien las imágenes no permiten ver con claridad su accionar, se distingue al acusado entrando y saliendo de la vivienda con unos baldes o tachos que cargó en el vehículo.
Una de las hipótesis que barajan los investigadores es que la joven fue ahorcada y su cuerpo, desmembrado.
Claudio Barrelier en los últimos días fue confrontado por Gabriel Vega, padre biológico de la joven, e incluso grabó la conversación, lo cual fue corroborado por Garzón ante la prensa.
El padre de la chica, un expolicía, radicado actualmente en la provincia de San Luis, llegó a tener la custodia de Agostina pero finalmente la justicia se la quitó para dársela a su madre: “A Melisa la encontré en la fiscalía, pero no la quiero ver, no me interesa, pensamos muy distinto”, dijo en declaraciones a la prensa.
Barrelier hacía meses fue denunciado por privación ilegítima de la libertad. Este caso se conoció cuando una mujer salió de la casa del sujeto desnuda y pidiendo ayuda.
Barrelier es barra brava del club Instituto de Córdoba y su casa, según contaron vecinos al comienzo de la causa, era utilizada como lugar de encuentro cuando el equipo jugaba de visitante, momentos en los que a veces se cortaba la calle.
Acerca de su trabajo, era empleado del área de Tránsito de la Municipalidad de Córdoba, pero tras el conocimiento de la acusación fue apartado.
Agostina y Claudio se conocían. El hombre había sido pareja de Melisa Heredia, su madre, pero tras cortar relación continuaron siendo amigos, por lo que durante tres años la menor seguía manteniendo un vínculo.
Es frente a esta relación que los investigadores creen que la adolescente fue engañada al recibir una invitación para “hacerle una sorpresa a su madre”, y así lograr que vaya hasta ese domicilio, donde fue asesinada.