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El papá de Agostina Páez negó que sea verdadero un polémico video

Aparecía haciendo gestos como si fuera un mono, similar al que hizo su hija. El hombre lo desmintió al asegurar que “es trucado”.

Un video del padre de Agostina Páez en el que se lo observa realizar el gesto de un “mono” se viralizó este viernes en las redes sociales, pero el hombre lo desmintió al asegurar que “es trucado”.

Las imágenes muestran al protagonista haciendo gestos racistas en un bar de la ciudad de Santiago del Estero, adonde la abogada llegó el jueves junto a su papá y a Sebastián Robles, uno de sus defensores.

 

 

Mariano Páez afirmó que “no es él” quien aparece mientras hace los gestos racistas en un bar de la ciudad de Santiago del Estero. “Yo no soy. Es trucado el video”, señaló Páez, quien rechazó las acusaciones y las críticas.

Su hija publicó una historia en su cuenta de Instagram y se desligó de la situación al sostener que “siento la necesidad de aclarar algunas cosas”.

“No tengo absolutamente nada que ver con lo que está circulando. Yo estuve en mi casa acompañada por amigos que estuvieron a mi lado todo este tiempo. Él (su padre) estuvo presente y me acompañó en el momento difícil que pasé. No puedo ni me corresponde responsabilizarme por sus actos”, expresó la joven de 29 años.

En este sentido, calificó de “lamentable” el material audiovisual y manifestó su “repudio”, al tiempo que reconoció: “Yo me hago cargo de lo mío, reconocí mis errores. Pedí disculpas y afronté las consecuencias. Pero solo puedo responder por mis propias acciones”.

Agostina consignó que se encuentra en una etapa de “reconstrucción” luego de permanecer tres meses retenida en Brasil por un hecho similar ocurrido en un bar de Río de Janeiro.

“Hay situaciones que no tienen que ver conmigo. Y es muy triste. Gracias a quienes me acompañan y entienden. No se termina más esta pesadilla. Que horror”, concluyó.

La letrada pagó una fianza de 18.500 dólares a la Justicia brasileña y logró retornar a la Argentina tras ser acusada del delito de injuria racial, cuya pena tiene un máximo de 15 años de prisión, según establecen las leyes del país limítrofe.

Sin embargo, debe esperar el fallo definitivo del magistrado interviniente, quien dictaminará una condena o absolución.