Opinión

El miedo y los medios

La vida ciudadana es a menudo intensa, llena de intereses y conflictos. El ritmo que se lleva hace que por lo general no nos tomemos un momento del día para contemplar las cosas que nos rodean y dar gracias a Dios por estar vivos. Un verdadero privilegio que en estas difíciles circunstancias deberíamos agradecer aún más.­

Vivir es también aceptar desafíos y valorar los buenos momentos compartidos. Reímos, lloramos, rezamos y algún día no lo haremos más. Desde chicos asumimos que nuestra vida en la tierra es finita y nos aferramos a ella. Nadie en su sano juicio quiere morirse pero tampoco nos gustaría vivir eternamente en este mundo. Los creyentes sabemos que otra vida nos espera.­

Si nos detuviéramos a pensar varias veces en el día todo lo que nos puede pasar y que en cada instante estamos corriendo algún tipo de riesgo, seguramente nuestro estado de ánimo se vería seriamente afectado y nuestro cuerpo percibiría las consecuencias.­

Sufrir no está en nuestros planes, pero sabemos que todos lo experimentaremos de alguna forma. El miedo a perder la vida o a perder a nuestros seres queridos nos aterra, nos perturba.­

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ESQUIVAR LAS BALAS­

Cuando el miedo nos invade, reaccionamos como podemos, como nos sale. Es así que lo primero que intentamos es salir corriendo o aferrarnos a algo. Nos domina la emoción y perdemos el sano equilibrio entre la razón y los sentimientos.­

Como hemos expresado en otra oportunidad, los profesionales que se dedican a medir nuestras reacciones y evaluar nuestras opiniones, saben que ante una situación en la que nos sentimos en riesgo, la mayoría de las veces decidimos emocionalmente y luego lo justificamos racionalmente. Pasa con frecuencia cuando se elige votar a un candidato y no a otro y ahora nos pasa con nuestra conducta ante este virus.­

Es difícil que tomemos el camino correcto cuando estamos presos de temor. Por lo general optamos por la solución más rápida que nos saque de esa situación, pero quizás no sea la más conveniente, quizás haya que detenerse, pensar y esperar.­

Todos los días mueren cientos de miles de personas en el mundo. Pero desde hace algo más de un año solo se cuentan los muertos por COVID 19. La televisión, la radio y la prensa escrita nos bombardean todos los días con cifras y opiniones sobre esta tragedia mundial. Ya sabemos que en los noticieros, en los programas, en las tapas y las primeras páginas de los diarios nos van a hablar de la cantidad de personas infectadas y fallecidas y de las salvadoras "vacunas". Los medios tradicionales se han convertido casi en simples repetidores de noticias generadas por las agencias y casi no investigan por cuenta propia. Las opiniones de científicos y de analistas con una mirada opuesta o diferente a la impuesta por la "corrección política mediática", casi no existe y cuando aparece alguna, la defenestran.­

Es evidente que nos están imponiendo una sola forma de mirar la "pandemia". Opinar distinto en este tema puede costarle caro a quien se anime. Las emociones dominan y por más­

que existan varias preguntas sin respuestas o indicaciones que no tienen lógica científica, el que decidió tomar una postura favorable a la mediática, difícilmente pueda analizar otras opiniones si continúa informándose solo por los medios tradicionales. Lo que entró por los sentimientos difícilmente le haga cambiar de parecer.­

Hay que darse cuenta que hay grupos muy poderosos en este mundo globalizado. Basta recordar lo que le pasó a Donald Trump, que siendo el Presidente de la primera potencia mundial, fue silenciado por los que manejan las redes sociales. Hay otros poderosos que si quieren, nos bajan la palanca a cualquiera de nosotros.­

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NUEVOS CONTAGIOS Y MUERTOS­

El público recibe a diario casi un parte de guerra, con la cantidad diaria de nuevos afectados y muertos. Casi nunca se menciona la cifra de recuperados ni el porcentaje de mortalidad. Toda opinión que ponga en duda las cifras, los protocolos, las vacunas o el uso de tratamientos alternativos son llamativamente silenciados o ridiculizados, excepto por el excelente suplemento de salud de los domingos de este diario.­

La muerte está presente en casi todas las noticias, incluso, anunciando el fallecimiento de personas que gracias a Dios están vivas. Tremenda irresponsabilidad de la locura mediática.­

Los laboratorios presentaron sus vacunas y los gobiernos se dispusieron a conseguirlas generando dudas y sospechas. Todo se hizo otorgándole protección a los laboratorios y sin informarle a la gente sobre los componentes de las distintas vacunas y sus probables consecuencias. Tampoco se explica por qué después de vacunados se debe seguir utilizando el tapaboca y el distanciamiento social, como también llama la atención que las vacunas que se elaboraron el año pasado sirvan para proteger contra las nuevas cepas que están apareciendo.­

No nos quedemos solo con lo que nos sirven en bandeja, busquemos otras opiniones y vías de información, para luego decidir el mejor camino a seguir.­