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En un estudio del Centro de Analítica Económica y Empresarial en el Departamento de Investigaciones de la UCA

El mercado laboral en transformación

El avance de la tecnología de la información reduce el contacto humano y aumenta el trabajo rutinario en empleos medios y bajos. Expertos afirman que capacitarse es indispensable para sobrellevar la tendencia.

"Si no somos suficientemente buenos, somos más fácilmente automatizables", señaló a La Prensa el doctor en Economía por la Universidad de Maryland Daniel Aromí al sintetizar el desafío que enfrentan los trabajadores ante la irrupción de las nuevas tecnologías.

Aromí, quien es profesor de la UCA y de la UBA, y director del Centro de Analítica en el Departamento de Investigaciones de la UCA, presentó los resultados del trabajo "La transformación de las ocupaciones ante los avances de la tecnología de la información, ¿cuánto podemos aprender a partir de una colección de anuncios laborales?", elaborado junto a un equipo integrado por Roxana Maurizio, Víctor Semeshenko, Matías Llada, Paula Bonel, Sol Catania y Octavio Zerdá Sánchez.

La investigación analizó una muestra de 90.152 anuncios laborales publicados entre 2017 y 2025 en distintas plataformas de búsquedas laborales en cuatro países de América Latina. Así, se incluyó a Argentina, a través de Computrabajo; Brasil, Infojobs; Colombia, elempleo; y México, Computrabajo.

Mediante el uso de un gran modelo de lenguaje (LLM) que procesó y clasificó las publicaciones laborales, los investigadores examinaron cómo varió la demanda interna de tareas en cinco categorías: rutinarias cognitivas, rutinarias manuales, no rutinarias analíticas, no rutinarias interpersonales y no rutinarias manuales. El periodo de comparación fue entre 2017-2021 frente a 2022-2025. Del total de búsquedas evaluadas, 24.332 correspondieron a alta calificación, 41.906 a media calificación y 23.914 a baja calificación.

Según explica Aromí, la principal conclusión del relevamiento señala una tendencia contraintuitiva respecto de la literatura previa que marca que, dentro de cada ocupación de calificación media y baja, el peso de las tareas interpersonales cayó significativamente, mientras que aumentó el de las tareas rutinarias. "Notamos que la ocupación promedio hoy involucra menos interacción interpersonal", afirmó el investigador, agregando que "para medios y bajos niveles de calificación, la tecnología de información está sustituyendo el trabajo en algunas tareas que son específicamente interpersonales".

DINÁMICA LABORAL

Los datos del informe reflejan que en las ocupaciones de media calificación las tareas no rutinarias interpersonales cayeron 5 puntos porcentuales, al tiempo que las rutinarias cognitivas subieron 5 puntos. En los empleos de baja calificación, las interpersonales cayeron 3 puntos porcentuales y las rutinarias cognitivas subieron 2 puntos. Por el contrario, en las posiciones de alta calificación, las tareas no rutinarias analíticas abarcan el 67% del texto descriptivo y las interpersonales el 24%, manteniéndose prácticamente sin cambios entre períodos.

Según Aromí, el fenómeno se observa con claridad en sectores clave como el comercio y los servicios logísticos. "Pensamos que las plataformas ocupan un lugar importante dentro de estos resultados. ¿Cómo se compara un viejo empleado de supermercado versus un trabajador típico de Amazon, donde hay menos interacciones interpersonales?", dio como ejemplo el economista durante su exposición en el marco del Seminario de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA.

En las ocupaciones operativas o de menor calificación, la composición descriptiva de las tareas ubica a las rutinarias manuales a la cabeza con un 43% del total, con términos recurrentes como limpieza, carga, descarga y recepción, seguidas por las no rutinarias interpersonales con 24% y las rutinarias cognitivas con 18%.

En el extremo opuesto, para los puestos de alta calificación, las tareas rutinarias manuales apenas representan un 0,2%.

RECONFIGURACIÓN

Por otra parte, el experto sostuvo que el estudio no mide las fluctuaciones agregadas en la cantidad total de puestos del mercado, sino la reconfiguración interna de los roles. "No estamos midiendo cuántos puestos de empleo hay, estamos caracterizando cómo cambian las ocupaciones por dentro", puntualizó Aromí durante la presentación.

También aclaró que “el desafío de esta investigación es que estamos usando datos no tradicionales, a diferencia de una encuesta o un censo que tiene una estructura muy clara. Nosotros estábamos tratando de explotar datos que no fueron generados con nuestro objetivo, fueron generados con otro propósito. Entonces, son datos no estructurados y uno tiene que darle una estructura conveniente para sacar buenas conclusiones”.

El especialista advirtió sobre el impacto formativo y social de este proceso de reconversión. "Los trabajos de baja y media calificación se están volviendo peores en el sentido de más rutinarios y menos interpersonales. La educación es más importante que antes para el progreso", enfatizó el economista.

Luego señaló que “el desafío, si uno piensa en la sociedad, es cómo uno logra evitar que esa característica haga que nuestra población sea menos sana. Entonces, un poco saliéndome del mundo del trabajo, el desafío es cómo hacemos para mantener valiosos lazos interpersonales en un mundo donde el trabajo nos demanda menos conexiones humanas”.

Sin embargo, frente al pánico sobre la automatización, el especialista remarcó la necesidad de enfocarse en la capacitación continua para agregar valor estratégico en un contexto productivo crecientemente digitalizado. “Vuelvo a señalar que la educación es una gran herramienta para tratar de conseguir mejores empleos. Lo que nuestra investigación sugiere es que los trabajos de baja y media calificación se están volviendo peores en el sentido de más rutinarios y menos interpersonales.

Entonces, aunque nuestro estudio no se centra específicamente en el ámbito educativo, los hallazgos indican que la educación podría tener hoy un papel aún más determinante que en el pasado para impulsar el progreso”, concluyó Daniel Aromí.