Argentina asusta. Y el miedo paraliza a sus rivales. Hace unos días, hinchas preocupados de diferentes puntos del planeta que (parece) se la veían venir, salieron a hacer una campaña absurda amparados bajo las sombras que siempre otorga internet. Le pusieron nombre y todo: Argentina Out, la llamaron. Y sumaron, crease o no, millones de peticiones online con el objetivo de presionar a la FIFA para que descalifique al Seleccionado. ¿El argumento? Que al equipo de Lionel Scaloni lo favorecen. Ufffff...
La verdad es que este plantel gigante que conduce Lionel Messi a los 39 años dentro de la cancha, está nuevamente en la final de un Mundial porque se lo merece. Nadie llega hasta acá de regalo. Eso no fue lo que sucedió. Argentina se enfrentará el domingo con España con la Copa del Mundo en juego porque es un equipazo. Un tremendo conjunto que no solo defiende el título que logró en Qatar 2022 sino que, en esta campaña, les ganó a todos. Con algunos sufrió más de la cuenta, es verdad. ¿Y?
La fase de grupos la pasó al tranquito. Tuvo, en suerte, rivales de poca monta. Y después parió los partidos. Todos fueron partos. Cabo Verde, Egipto, Suiza y, ayer, Inglaterra. Pero el León se rindió a sus pies por lo que hizo Argentina, no por otras cuestiones ni por azar. No les dio el piné a los ingleses para aguantar el vendaval, el fútbol, el corazón, la garra, la magia celeste y blanca. Incluso en ventaja y contra once tipos que dicen que están cansados, no pudieron. Se fueron achicando contra el arco del bueno de Jordan Pickford hasta caerse en el vacío de la derrota. No llores por mi...
Es también verdad que Argentina encendió sus motores, nuevamente, cuando estaba en desventaja y promediaba la segunda parte. Recién ahí se activó y jugó su mejor partido de este Mundial, torneo que ya quedó en la historia para los nuestros. Messi le ganó a Inglaterra. No pudo convertirle como sí lo había hecho Diego en el Azteca, hace 40 años… Pero el capitán se puso el equipo al hombro, le sirvió el gol del triunfo a Lautaro y le rindió un homenaje más al viejo Diez, esté donde esté. Porque el rosarino jugó con la rebeldía que tenía el de Fiorito. En realidad, con la vergüenza que anida en los corazones de los futbolistas argentinos. Debe ser odioso jugar contra gente así. Por allí se puede empezar a entender la estúpida campaña.
Argentina jugó un partidazo recién en desventaja. Quizá ahí su pecado. El equipo de Scaloni pareciera que necesita sentirse contra las cuerdas para sacar su espíritu de campeón. Porque estos chicos son campeones desde hace cinco años, no es una manera de decir. Y ganen o pierdan el domingo, lo seguirán siendo. Desde que en 2021 se llevaron la Copa América en Brasil, en aquella final en la que superaron al dueño de casa 1-0, no pararon.
Después Argentina se quedó con la Finalissima, el Mundial 2022, otra vez la Copa América, las Eliminatorias, los mil amistosos. Y ahora está en la final de un nuevo Mundial que ya se terminó para 46 selecciones. De no creer. Este ciclo de la Scaloneta será recordado como el del mejor equipo de la historia de Argentina y, por qué no, del fútbol mundial. No habrá ninguno igual, no puede volver a darse semejante racha triunfal. Quizá quede por ahí algún detractor desconsolado, juntando firmas, esperando que no pueda con España… Tal vez. Pero ni así.
Por qué necesita la adversidad para despertar su ira puede que sea tema de diván. Por lo pronto habrá que seguir disfrutando tantas alegrías. Y ser testigos de una era tan linda como inédita y absoluta. La mejor de todos los tiempos.