El mayor fabricante de preservativos del mundo advirtió que subirá sus precios entre un 20% y un 30% si continúan las interrupciones en la cadena de suministro provocadas por la guerra en Irán.
La empresa malasia Karex registró un aumento de la demanda después de que el encarecimiento del transporte y los retrasos en los envíos mermaron las existencias del producto en sus clientes, explicó a Reuters el director ejecutivo de la compañía, Goh Miah Kiat.
“La situación es sin duda muy frágil, los precios son altos. No tenemos más remedio que trasladar los costos ahora mismo a los clientes”, afirmó el empresario.
Los envíos con destino a Europa y Estados Unidos tardan casi dos meses en llegar, mientras que otros siguen bloqueados en buques que no pueden alcanzar su destino, informó la empresa.
La empresa produce más de cinco mil millones de preservativos al año y exporta a más de 130 países.
Además de proveer a marcas comerciales, la compañía malasia abastece al Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) y a organizaciones sanitarias como el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria y el Fondo de Población de Naciones Unidas.
Desde la guerra con Irán, los precios de los combustibles se han disparado, acaparando la mayor parte de la atención. Los economistas temen que el aumento de los precios pueda provocar una disminución del gasto de los consumidores y que la escasez de petróleo obstaculice la producción. Esto es especialmente cierto en Asia, que depende en gran medida del petróleo de Oriente Medio como combustible.
Pero la guerra también ha perjudicado la producción de las llamadas materias primas: subproductos del petróleo que se utilizan para fabricar plásticos y otros materiales. Entre ellos: la nafta, que se utiliza para fabricar materiales de embalaje, y el aceite de silicona y el amoníaco, ingredientes clave en la producción de preservativos.
“Se habla mucho del petróleo crudo y de sus repercusiones en el diésel y las naftas, pero también hay escasez de materias primas y productos petroquímicos”, declaró Angie Gildea, directora global de petróleo y gas de KPMG, en una entrevista con CNN.
Por ejemplo, el 41% de la nafta que se consume en Asia proviene de Oriente Medio, señaló Gildea. Si los países que fabrican los productos que compramos, incluida Malasia, no pueden acceder a las materias primas, tienen que subir los precios para compensar.
Pero las materias primas no son el único problema.
Algunos países, como Myanmar y Camboya, han comenzado a racionar el combustible. Algunas escuelas del sudeste asiático, incluyendo Vietnam, han ordenado que los estudiantes permanezcan en casa debido al elevado costo del transporte. Los analistas del sector temen que esto también esté afectando la capacidad de los trabajadores de las fábricas para llegar a las plantas de producción, lo que podría ralentizar la fabricación de productos clave destinados a la exportación, incluyendo Occidente.