Suplemento Económico
LA LECTURA ATRAVIESA UN PUNTO DE INFLEXION POR LOS ACELERADOS CAMBIOS EN LOS MEDIOS INFORMATIVOS

El libro marcha a un futuro digital

El éxito del Kindle de Amazon y la creación del Proyecto Biblioteca de Google impulsan la venta de volúmenes electrónicos. Se avecina una nueva generación de aparatos que incluso permitirán doblar las páginas.

POR GLORIA GOODALE

Hay poesía en el aire, afirma la escritora Barbara Hamby al dejar el escenario en la reciente Feria del Libro del diario Los Angeles Times en la Universidad de California (UCLA). "Todo va a ser digital", predice con un toque de poesía, mientras saluda con la mano la caravana de puestos adornados que pueblan el predio universitario.

Mientras que esos volúmenes encuadernados de tela y papel conocidos como libros llevan tiempo acercándose a la esfera digital, la transformación de la tinta en electrones alcanzó una masa crítica, indican investigadores, autores y editores.

"Ahora estamos en un punto de inflexión -opina Janet Murray, directora de Medios Digitales en el Instituto Tecnológico de Georgia-. Todo tiene que ver con la comunicación, y los nuevos modos de comunicación empiezan a transformar medios como los libros en formas que todavía no hemos definido".

Según todas las mediciones, los libros digitales son apenas una página en la novela de la edición, que anualmente ronda los 25.000 millones de dólares. Pero el año pasado lo que era un incipiente nicho del mercado experimentó un crecimiento notable.

La Asociación de Editores Estadounidenses (AEE), el principal grupo del sector, lleva el registro de las ventas de libros digitales desde 2003, cuando la facturación total ascendía a 20 millones de dólares. Hacia 2007 la cifra había subido a 67 millones de dólares. Pero en 2008 casi se duplicó hasta los 113 millones de dólares.

Este año se orienta hacia un avance igualmente impetuoso, apunta Ed McCoyd, director de política digital en la AEE, en relación a la asombrosa suba de 173% en las ventas desde enero de 2008.

MERCADO EN EXPANSION

Hay muchos motivos para la explosión, empezando por la decisión de Google de registrar todo el conocimiento humano en su Proyecto Biblioteca, que en febrero fue formateado para aparatos móviles. Otro motor clave es la proliferación de dispositivos portátiles en el que se pueden leer obras digitales, especialmente el Kindle de Amazon y el Sony Digital Reader.

Más importantes para quienes leen y estudian libros son las nuevas posibilidades del contenido digital.
"Compré el Kindle pensado que iba a ser mi más reciente aparato descartable y me sorprendió descubrir que era más absorbente de lo que pensaba", explica el escritor David Bartlett, quien dice que puede hacer anotaciones en el libro digital, guardarlas, revisar instantáneamente notas al pie de página y archivar hasta 1.200 libros.

"Ahora puedo leer mis libros favoritos en movimiento", cuenta Tyler Rhodes, de 27 años, mientras husmea en las mesas de la exposición de la UCLA. Lee a sus autores favoritos en su iPhone usando una aplicación de e-reader (que no es la presentada hace poco por Apple para el formato Kindle).

Rhodes acaba de descargar el libro American Gods de Neil Gaiman y puede señalar con facilidad el lugar donde dejó de leer, extraer pasajes interesantes y compartirlos con sus amigos por teléfono. Todo lo cual no aminoró su aprecio por la palabra escrita, puesto que en su casa tiene una versión de tapa dura del mismo libro.

NUEVAS POSIBILIDADES

Esas no son más algunas de las posibilidades de los libros en la era digital, observa Virginia Kuhn, directora adjunta del Instituto de Alfabetismo Multimedia en la Universidad del Sur de California (USC), en Los Angeles.
Kuhn, una profesora que usa películas como manuales para sus clases y que incluyó videos en su tesis doctoral, trabaja con una nueva herramienta digital apodada Sophie (sophieproject.org).

Este software de fuentes abiertas fue producido en el Instituto para el Futuro del Libro, pero la versión 2.0 está bajo armado en la USC con una beca de la Fundación Andrew W. Mellon.

En un libro creado con Sophie las páginas densas o repletas de fuentes informativas incluyen filmaciones, videos musicales, relatos o una amplia gama de fuentes textuales. Esas herramientas permiten que los lectores se internen todo lo que quieran en el material agregado.

Por ejemplo, si queremos saber todo lo posible sobre el hígado, podemos abrir el equivalente digital a las notas a pie de página casi ad infinitum, señala Kuhn. Lo que distingue al Sophie como libro coherente es que el material añadido no se abre con hipervínculos.

Y algo que resulta igualmente importante es que no se produce lo que Kuhn llama experiencia hiperdistractora de merodear por los recursos vastos pero inconexos de Internet.

El Sophie está disponible en su primer formato, mientras que el segundo llegará al término del verano boreal.

LA SEGUNDA GENERACION

Muchos editores adoptaron el concepto multimedia y se están desplazando completamente a la era digital, particularmente los títulos de no ficción. Pero tal como aclara Dominique Raccah, presidenta y fundadora de la editorial independiente Sourcebooks de Chicago, una vez que los consumidores tomen contacto con suficientes libros electrónicos de segunda generación, también a la ficción se aplicarán los mismos principios.
 

Sourcebooks se originó hace 22 años como firma interactiva y multimedia dedicada a explorar todas las posibilidades de los nuevos medios. Ahora que el mundo de las redes sociales como Twitter, Facebook y MySpace ha llegado a definir tanto la esfera digital, la compañía de Raccah debió adaptar sus contenidos.
Menciona a uno de sus autores jóvenes, Kaleb Nation, un escritor de 21 años que en septiembre publicará su primera novela, Bram Hambric: The Fairfield Curse.

Gracias a su enorme comunidad de admiradores en la red, cultivada a través de blogs y mensajes, la novela se colocó en la lista de Amazon de los 75 libros principales para niños de entre 9 y 12 años.

"De él se extrajeron fragmentos, citas y lo comentaron en la red", dice Raccah, quien agrega sonriendo que "el libro concreto saldrá a la venta dentro de cuatro meses".

Tal como sucede a menudo con las nuevas tecnologías, las guerras de formatos pueden entorpecer su progreso. En mayo de 2008 la AEE exhortó a fijar normas para el sector de la edición electrónica, con la esperanza de que puedan limarse cuestiones referidas a los programas y los equipos.

Springer, una casa editorial alemana que produce libros de referencia, debe enviar libros digitales en un formato para Google y en otro para Amazon, explica su director de marketing mundial, George Scotti.

"Cuando estos protocolos sean seleccionados y adoptados, el sector va a levantar vuelto", promete Scotti.
Por supuesto que para algunos nunca se podrá remplazar el tacto de un pesado manifiesto o el olor de una página recién impresa.

Ya hay gente trabajando en el tema, aclara McCoyd. Amazon presentó una nueva versión de su popular lector Kindle, y McCloyd apunta que la nueva frontera de los artefactos digitales será imitar la maleabilidad de un diario o de un libro real.