Opinión
LA BELLEZA DE LOS LIBROS

El liberalismo según Ludwig Von Mises

El reconocido filósofo y economista, Ludwig Von Mises, define al liberalismo como una teoría que se interesa, por el progreso externo, el bienestar material de los humanos, sin ocuparse de sus necesidades metafísicas, o espirituales. Considera que la felicidad pertenece al mundo interior del hombre, es una construcción personal. Pero no por ello el liberalismo desprecia la riqueza espiritual, intenta procurar el bienestar material, los recursos externos, para que el hombre pueda desarrollar su vida interior.

No es una religión, ni una filosofía universalista, tampoco un partido político. Es una doctrina, pura teoría científica sobre el comportamiento de la sociedad humana, que intenta ilustrar a la gente acerca de la conducta cívica que más beneficia a todos.

Ofrece exclusivamente aquello que se puede alcanzar mediante la convivencia social: minimizar el malestar, incrementar en todo lo posible la calidad de vida del mundo entero, llegar al fondo de la verdad en el terreno que le interesa agudizando sus armas dialécticas para persuadir a lo gente que admita sus principios y de esta forma, la única posible, estos acaben prevaleciendo.

El liberalismo no afirma que el hombre tenga que comportarse solo de manera inteligente, lo que asegura es que a los humanos, en aras de su interés, les conviene actuar de modo racional. En el entorno de lo político y social, los asuntos a tratar son de naturaleza puramente humana, por lo tanto deberían, nos asegura el agudo economista, ser abordados solo por los cauces que marca la razón.

Recurrir a misticismos, como en todas las cuestiones prácticas, es considerado por Mises un grave error. Aunque jamás llegaremos a develar los secretos últimos y más profundos del universo, ello no quita que podamos recurrir a los muchos y adecuados recursos que tenemos para conseguir muchas de nuestras necesidades, como alimento y vestimenta.

Alega, que por la misma razón, debemos organizar la sociedad de acuerdo con aquellas normas que en mayor medida permitan alcanzar los fines al que el hombre aspira.

Mises cree, por ejemplo, que el Estado y el orden legal, el gobierno y la administración pública, no son de importancia tal como para atemorizarnos y hacernos renunciar a someter a tales instituciones a la prueba de la racionalidad. Por lo mismo, como dijimos, alienta a que los problemas que plantea la política social sean resueltos con los mismos métodos que se emplean para resolver los asuntos científicos: mediante la reflexión racional y la oportuna observación de las circunstancias del momento.

BIENESTAR GENERAL

Desde el punto de vista histórico, el liberalismo ha sido el primer movimiento político que quiso promover, no el bienestar de determinados grupos, sino el general.

Difiere del socialismo, el cual proclama el mismo objetivo, en los métodos empleados. La actividad racional se diferencia de la irracional en que implica momentáneos sacrificios, estos son aparentes pues quedan ampliamente compensados por las favorables consecuencias posteriores.

Von Mises nos describe al demagogo socialista quien se aprovecha de esta situación: ataca al liberal que pide provisorios sacrificios, tildándolo de enemigo del pueblo, carente de corazón, mientras se erige en gran defensor de las masas. Sabe como tocar su fibra sensible describiendo tragedias y miserias, de este modo pretende justificar sus planes de consumo de capital, política antiliberal que amplía la provisión presente a costa de la futura; como resultado la gente paga un enorme precio por una momentánea gratificación.

El político antiliberal promete ventajas personales a todos sus votantes y seguidores: mejores precios a oferentes y productores, y al mismo tiempo reducción del costo de vida a los consumidores, elevación de retribuciones a los funcionarios y también disminución de la carga fiscal. Acepta cualquier gasto suplementario que cualquiera demande, asegurando que será financiado por “los ricos”. A todos halaga, a nadie rechaza, prometiendo dádivas por doquier frente al candidato liberal quien solo puede decir que todo favor o privilegio es antisocial. No promete favor particular a nadie, a todos exige cierto sacrificio en nombre de la convivencia social, lo que será compensado, en un futuro cercano, con mayores y más duraderas ventajas.

Los liberales han proclamado siempre que de la eliminación de castas, estamentos, y privilegios, y del establecimiento de la igualdad ante la ley, surge ineludible la pacifica cooperación social, pues no tardan en coincidir los auténticos intereses de todos.

Hablar, nos dice el gran economista, de dureza de corazón frente a filantropía es cínico y deshonesto. Esto no es aplicable solo a muchos de nuestros actuales periodistas y políticos, viene de antiguo.

ACUSACIÓN DESHONESTA

Habitualmente se le endilga, erróneamente, al liberalismo, la pobreza y estrechez que hay en el mundo. Lo rebate Mises asegurando que no es un argumento válido contra el liberalismo, pese a que muchos, por ignorancia, lo creen.

Por el contrario, esas penurias son las que el liberalismo se empeña en suprimir, proponiendo los únicos remedios eficaces, siendo imposible demostrar lo contrario, ya que con políticas socialistas esos males son mucho peores.

Asevera que cuando la institución de la propiedad privada es perturbada y entorpecida, en contra de lo que todos los liberales patrocinan, carece de sentido atacar al liberalismo sobre la base de que la situación no es tan buena como se desea.

Para valorar los triunfos liberales y capitalistas no hay más que mirar hacia atrás y comparar la historia económica de los países prósperos actuales con épocas pasadas. Como afirma Mises: solo la deducción teórica puede advertirnos de cuanto más el liberalismo y el capitalismo hubieran podido conseguir si se les hubiera dado rienda suelta en el cabalgar histórico.

Toda la actual riqueza proviene del funcionamiento de instituciones típicamente capitalistas. El capitalismo basado en la propiedad privada, el mercado y la producción en masa, predomina en las sociedades abiertas. La producción masiva no solo procura comida, habitación y vestimenta a los más humildes sino que atiende otras muchas necesidades populares.

La gente, pese a tanto lavado de cerebro, sigue viendo cierta asociación entre liberalismo y capitalismo con la palabra libertad, es por ello que los escritores antiliberales, como nos enseña Mises, no atacan tanto al liberalismo, prefieren atribuir al capitalismo todos los males que le atribuyen a aquél.

Eso es, porque la palabra capitalismo evoca en la gente la figura de un patrono sin entrañas que no piensa más que en su propia riqueza, aunque sea a costa de los demás. Solo una minoría advierte que el sistema liberal deja el camino libre a empresarios y capitalistas, permitiéndoles enriquecerse si atienden lo mejor posible las necesidades de la gente.

El liberalismo no trabaja a favor de grupo alguno, sino en interés de la humanidad entera: si hay empresarios favorables a políticas proteccionistas, ello es consecuencia del antiliberalismo, nada tiene que ver con la doctrina liberal, cuyos fundamentos son la libertad, la propiedad privada, el mercado, la paz, la igualdad ante la ley, la ética y la democracia.

DIVINO ELIXIR

Para muchos el socialismo es un divino elixir frente a la adversidad, sin embargo exige a sus seguidores una disciplina política absoluta, para acabar pagándoles con esperanzas fallidas e inalcanzables promesas.

La cura que propone Mises es reconocer la realidad de la vida, el que cada cual soporte su propio destino, que no cabe hallar chivos expiatorios y que es preciso percatarse de las inconmovibles leyes que rigen la cooperación social.

Hace unos días Mauricio Macri y el Gobierno se reunieron frente a las elecciones del año que viene. Tanto el PRO como la Libertad Avanza, más allá de algunos lamentables choques, tienen la intención de que las políticas de base liberal embista eficientemente al sistema de base socialista anterior.

Ojalá la mesura y las negociaciones avancen, se dejen atrás los egos y trabajen en una alianza electoral por el bienestar de todos los argentinos. La luz que Von Mises derrama desde sus escritos los guie en la construcción de un futuro mejor.

* Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia. Miembro del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias. Morales y Políticas. Premio a la Libertad 2013 (Fundación Atlas Autora de “El Crepúsculo Argentino” (Ed. Lumiere, 2006).