Cultura
STIEG LARSSON: VIDA, OBRA Y BATALLA LEGAL A CASI OCHO AÑOS DE SU MUERTE

El hombre que era distinto

En medio de la disputa por su fortuna, su mujer, Eva Gabrielsson, habla de los verdaderos objetivos del escritor sueco. Acaba de estrenarse el filme "La chica del dragón tatuado", la adaptación de la primera parte de su saga "Millennium".

La vida, la repentina muerte de Stieg Larsson y la batalla legal por los derechos de su obra se transformaron, casi en igual dimensión, en objeto de culto, curiosidad y veneración como su ya ultra famosa trilogía "Millennium", que regresó a los cines con el filme "La chica del dragón tatuado", la versión norteamericana de David Fincher de la primera parte de la saga que tiene como protagonista a Rooney Mara (25), nominada a los Oscar como Mejor actriz.

La mañana del 9 de noviembre de 2004, el ascensor del edificio de la revista Expo de Estocolmo dejó de funcionar. El director de la publicación llegó unos minutos después del mediodía y subió los siete pisos por escalera hasta su despacho; este hombre -alto, rubio, de cincuenta años, fumador hasta el cansancio y bebedor constante de café- llegó a destino con un hilo de aire.

Media hora más tarde, en la ambulancia, su corazón se detuvo. Así, el periodista y escritor Stieg Larsson moría dejando atrás una obra vasta sin publicar, una ficción extensa donde entrama los temas que investigó durante toda su carrera, dos personajes impecables -por sus claroscuros tan humanos- y una fortuna en disputa, producto de las veintisiete millones de copias de sus libros vendidos en todo el mundo.

DESTINO INESPERADO

La póstuma creación de la "industria Larsson" -construida sobre la base de cientos de sitios web, libros complementarios, películas y series- estuvo lejos de pasar por la mente de este hombre, o por lo menos así lo sugirió su compañera de vida, Eva Gabrielsson, en una carta abierta dirigida a los lectores hispanoamericanos.

"Stieg jamás buscó la atención del público sobre su persona. La idea de convertirse en una celebridad, en un periodista de masas o en un autor comercial, representaba su gran pesadilla", escribe su mujer.

Dicen que el creador de "Los hombres que no amaban a las mujeres" era minucioso, obsesivo, de buen humor y que escribía "desde la rabia", pero su característica post mortem más destacada fue su idealismo, traducido en la búsqueda por un mundo más justo.

Su obra es eso: una trama vívida donde Larsson desnuda desde la ficción a la impoluta sociedad sueca. Racismo, violencia de género, violaciones sexuales y prostitución, corrupción, trata de personas y la extrema derecha y sus conexiones con el poder político y financiero son algunos de los temas que el escritor investigó, combatió y finalmente, legó a una masa de lectores.

ALGUIEN DIFERENTE

"Desde edad muy temprana mostró una gran confianza en sí mismo a la hora de luchar contra la injusticia, interviniendo personalmente a favor de las mujeres que eran víctimas de la violencia doméstica. Stieg creía que otros a su alrededor podrían encontrar el mismo coraje. Todo le parecía posible, en cualquier momento, respecto a cualquier persona. Fíjense en "Lisbeth Salander" y sabrán a qué me refiero", señala Gabrielsson.

 En 2009, y a propósito del estreno de la película sueca del primer libro, el diario español El País reveló una seguidilla de correos electrónicos que Larsson mantuvo con su editora, Eva Gedin, para ultimar los detalles de la publicación. Las palabras del autor en esa correspondencia se convirtieron en suculentos datos que engrosaron la fascinación sobre Larsson alrededor del mundo.

"He creado personajes principales que se distinguen de los arquetipos policiales al uso. Así, Blomkvist no tiene úlcera de estómago, ni problemas con el alcohol, ni ansiedad. Su cualidad más destacable es que se comporta como una fulana estereotipada (...) Lisbeth, en cambio, aporta las típicas valoraciones y cualidades masculinas", escribió sobre los características de sus protagonistas.

La clave de lo que más tarde sería considerado un boom editorial también la dejó por escrito: "No he idealizado nunca delitos ni criminales, ni he tipificado a las víctimas. En el primer libro construyo una serie de asesinatos a partir de la reconstrucción de investigaciones policiales reales".

"La descripción de la violación de Salander está basada en un caso que ocurrió en Ostermanlm. Y así con todo. He intentado crear víctimas de crímenes basándome en personas anónimas". Es ahí donde Larsson dio en el clavo.

LA BATALLA LEGAL

Eva Gabrielsson publicó en 2011 "Millennium, Stieg y yo", una autobiografía (y retrato de pareja) en la que desentraña el proceso creativo que dio origen a la luego exitosa saga, pero también pone foco en la lucha legal que mantiene con el padre y el hermano de Larsson, en la que ella reivindica su "derecho moral" sobre "Millennium".

"Hoy sigo batallando porque no quiero que su nombre continúe siendo una industria y una marca. No quiero que sus luchas y sus ideales sean embrutecidos ni explotados", explica la viuda en su carta abierta.

La raíz del conflicto tiene varias vertientes: por un lado esta pareja que convivió durante treinta y dos años nunca se casó debido a las amenazas constantes que Larsson recibía por sus investigaciones sobre los grupos de extrema derecha. Por otro, Larsson no llegó a crear la sociedad junto a Gabrielsson sobre los dividendos de "Millennium", según la cual en caso de muerte de alguno, todo iría al otro.

Por el momento, su viuda -que no administra el legado material de la saga- se propuso difundir su obra y sus ideales. Hace pocos meses, en declaraciones a la Radio 4 de la BBC descartó los rumores de un cuarto libro, aunque concedió para los fans sedientos que "hay unas doscientas páginas (...) probablemente no estén conectadas. Stieg era un escritor espontáneo, a eso no se lo puede llamar una novela".

Con los condimentos necesarios para el éxito: buena prosa, una gran historia plagada de misterios por resolver, la muerte prematura de su autor y el escándalo millonario en puerta, Stieg Larsson, sin siquiera tomar conciencia -como ha dicho su mujer-, fue quien puso a la literatura policial nórdica en el mainstream de la escena mundial.