‘Hangar rojo’ (Chile, Argentina, Italia, 2026). Guion: Luis Emilio Guzmán, basado en el libro ‘Disparen a la bandada’, de Fernando Villagrán. Dirección: Juan Pablo Sallato. Actores: Nicolás Zárate, Boris Quercia, Marcial Tagle, Catalina Stuardo. Duración: 81 minutos. Clasificación: apta para mayores de 13 años.
El cine basado en hechos reales tiene un valor doble. El hecho artístico en sí, el de crear una película que condense un relato que atrape, divierta o sensibilice en pantalla gigante; y el de rememorar a una persona o una situación que merezca más que un apartado en una necrológica de diario y se olvide con los años. ‘Hangar rojo’ vale por ello, por ser una pincelada de ambiguo color sobre una de las jornadas más duras de la historia de Chile, la del 11 de septiembre de 1973, cuando las Fuerzas Armadas comandadas por Augusto Pinochet se sublevaron frente al gobierno de Salvador Allende dando comienzo a una larga, cruenta e implacable dictadura que duró hasta el 11 de marzo de 1990.
El filme nos lleva directamente a la noche previa, la del 10 de septiembre, cuando comenzaron a circular por los pasillos de la Escuela de Aviación de Santiago de Chile rumores sobre un inminente golpe de Estado. El capitán Jorge Silva (interpretado por el actor Nicolás Zárate), exjefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, intuye unos movimientos entre líneas y le sugiere a su esposa, profesora de la universidad, que esa mañana no vaya a trabajar, que se tome el día para descansar; a lo que ella responde que no, que es su deber y no ve por qué faltar. Él no dice una palabra. Todo está latente.
Lo que sigue es la historia conocida. Se ven en el cielo aviones Hawker Hunter a gran velocidad por lo que se entiende que el ataque al Palacio de la Moneda está a segundos de concretarse. Silva, a priori contra cualquier atentado a la democracia pero sabiendo que debe obedecer a las Fuerzas para las que trabaja, comienza con una disyuntiva que todo el tiempo se le ve en sus expresiones, por momentos inertes. A su vez, llega al convulsionado predio el coronel Jahn (Marcial Tagle), un antiguo rival suyo que regresa con más poder y autoridad, con la orden de convertir ese hangar en un centro de detención.
DISYUNTIVA
La cinta gira en torno al capitán Silva y su conflicto moral entre ejecutar las órdenes que le dan sus superiores y lo que él cree que debería hacer desde su puesto. Y en esa diferencia de intereses va sumando enemigos y distanciándose de los cercanos. Todo un mundo de emociones, contradicciones y especulaciones materializadas a la perfección por la actuación de Zárate, que encuentra en el movimiento de cámara del director Juan Pablo Sallato un aliado ideal para contar esa inmutable desesperación de quien sabe qué hacer sin anticipar el movimiento.
Esos cuadros con la nuca de Silva en primer plano avanzando hacia el desconcierto son el clímax de la película. Un relato narrado en blanco y negro que imprime, por un lado, una dosis de documental, pero también denota lo lúgubre de esos minutos que no son otro escenario que la antesala a un dominó de crímenes atroces.
‘Hangar rojo’ nos trae una figura muy poco conocida para el público argentino, pero que bien vale descubrir. Un relato sutil pero contundente. Que carece de poesía y belleza pero nos acerca lo más posible al sentir de un hombre que sin ser un mártir ni un superhéroe actuó en base a sus convicciones.
Calificación: Muy buena