Suplemento Económico

“El factor tiempo en esta guerra es clave para que se recuperen los mercados”

Los expertos manejan tres escenarios posibles, con impactos diversos. “Si el conflicto desescala pronto, hay que seguir posicionado en acciones”, recomienda Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora FDI. ¿Pasó el tiempo de las tecnológicas? Argentina, poco recomendada.

Por estas horas en las que aún no decanta el polvo de los bombardeos, surge por demás incierto predecir cuál será el rumbo que tomará el mercado. Usualmente sensibles a los eventos globales, el enfrentamiento bélico en Medio Oriente no hizo más que encender todas las alarmas en el tablero de los inversores.

Sobre la mesa de arena los analistas financieros evalúan escenarios en cuanto a la duración de la guerra. Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI -con oficinas en Miami, Montevideo y Buenos Aires- sopesa las posibilidades y deja en claro que, dadas las circunstancias, el precio del barril de petróleo es la variable de ajuste.

-¿Hubo una reacción lógica del mercado ante el escenario bélico en Medio Oriente?

-Es lógico lo que ocurrió en estos días. El tema clave en este caso con respecto a los mercados pasa por el factor tiempo. Es decir, ver cuántas semanas durará la contienda. En nuestro escenario de probabilidades hoy hay un 55% o 60% de que esto desescale en las próximas tres o cinco semanas. En ese caso estamos viendo al petróleo volviendo a una cotización de menos de 75 dólares el barril y a los mercados recuperándose, subiendo entre 8 y 12%.

-¿Cuáles son los otros escenarios posibles?

-Creemos que hay un 30% de probabilidades de que la guerra se prolongue entre los dos y tres meses, lo cual afectaría el tránsito de los buques petroleros por el Estrecho de Ormuz. En este caso, el precio del barril de crudo escalaría a la zona de entre 90 y 110 dólares, disparando una leve recesión global. Podría darse una caída de entre el 10 y el 15% en el S&P. Lo menos probable, el escenario del 10% de chances, es que la guerra se regionalice. En ese caso el petróleo podría irse por encima de los 120 dólares, con un fuerte impacto en la economía global y una profunda recesión. Esto implicaría también un golpe hacia el lado de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos y un incremento del oro en forma extrema.

-¿Hoy por hoy el petróleo como activo es la variable de ajuste para el mercado?

-El crudo por un lado. Por eso salió Donald Trump a decir que garantizaba, daba seguro y escolta al transporte de buques tanque en el Estrecho de Ormuz. A partir de esto los mercados recortaron las pérdidas. El caso de los seguros y la escolta es clave. Ahora hay miles de buques atascados y puertos cerrados. En Medio Oriente el punto clave es el petróleo.

-Sin embargo, el escenario que sopesan con mayor posibilidad de concreción es el de la guerra corta.

-Hacia adelante hay un mundo mejor en cuanto a desigualdad, valor de la vida, los derechos humanos. Cada vez va mejor. No se ven guerras hacia adelante. Estados Unidos e Israel, desde el punto de vista armamentístico, están adelantados a cualquier otro país, China incluida.  No se ve por delante el estallido de una guerra mundial ni la destrucción de la humanidad por conflictos bélicos. Creo que la gran pregunta para la humanidad hoy está en la caída de la natalidad.

REFUGIOS

-¿Subirá el oro como activo de refugio?

-Es normal que ocurra si hay una continuación o regionalización del conflicto, el evento menos probable. El oro está hoy demasiado fuerte producto del efecto rebaño. Hoy hasta el taxista compra oro y plata. El oro tiene muchos signos de pregunta. Todo puede pasar.

-¿Cómo se rediseña la cartera de inversiones? ¿Qué hay que tomar en cuenta?

-Hay que implementar una estrategia sobre el plano actual. Si este es un escenario que desescala en cinco semanas, que es lo más probable desde nuestro punto de vista, conviene seguir en acciones y salir del universo tecnológico, que está estúpidamente caro. Hay que invertir en acciones de altos dividendos, hacia donde está rotando el mercado desde hace cuatro semanas. Son las consideradas Value en el mundo como Bank of America o GP Morgan, y salir de las tecnológicas. El mercado está sobrecomprado. El Nasdaq viene cayendo hace meses. Que lateralice el S&P significa que mucha plata se fue hacia empresas Value, más razonablemente valuadas. Pagan altos dividendos las empresas de la economía real. Siempre hay que estar en acciones y escapar de las burbujas.

-¿Qué piden sus clientes a la hora de cubrirse ante el riesgo?

-Al inversor estadounidense si se le pone menos de 90% de acciones en la cartera, se enoja. Si el mercado cae comen arroz todo el día hasta que vuelva a subir. El latinoamericano, en cambio, si tiene mas del 40% en acciones, es una cartera arriesgada. La mentalidad y cultura son muy distintas. Eso cambió mucho igual en los últimos 15 años. Ahora hay latinoamericanos con 55% de acciones en su cartera. Las acciones son el elemento más conveniente a largo plazo, a costa de comerse la volatilidad de corto. Pero se pueden comprar ITF y eso acorta el riesgo de pérdida de capital. Los ITF son canastas de acciones que espejan a los mercados emergentes o al S&P 500, entre otros. Por ejemplo, puede haber uno sólo para el segmento de semiconductores. La diversificación es clave en el mercado.

CISNE NEGRO

-¿Esta guerra puede ser un Cisne Negro para la Argentina y la región?

-Eso tendrá que ver con las probabilidades. El factor tiempo en el conflicto es clave. Si la guerra es corta las perdidas se recuperan en tres semanas.

-¿Cómo se observa el actual proceso económico argentino desde el exterior?

-La Argentina tiene un tema: hace 80 años que está con mercados cerrados y la gente, el empresario, no compite y no entiende lo que es la productividad. No entienden lo que es invertir, no estaba estimulado para eso. Hoy el problema es que el descontento es principalmente del management, de los empresarios. Cambiaron las reglas de juego. Las empresas que quebraron en dos años se habían stockeado mucho a un dólar altísimo, esperando que ocurriera lo que siempre ocurrió: ajuste brutal desde lo inflacionario. No ocurrió eso, hubo un ajuste de otro tipo. Quedaron stockeados, cayó la demanda y quebraron como cualquier empresa, por el lado de lo financiero. Ahora si vemos la gente de a pie, la desocupación no creció y hoy está ganando entre cuatro o cinco veces más en dólares. En la Argentina no se podía permitir la gente tener pesos en el bolsillo. Había que comprar de todo antes de tener billetes.

-¿Sugeriría invertir en activos argentinos?

-El tema es que no se sabe cómo van a ser las elecciones próximas. Argentina es muy pendular. En Brasil, Uruguay, Chile o Perú hay cosas que no se tocan. El tipo de cambio es igual hace 20 años o más. El sol peruano, el peso uruguayo son estables. Nunca se le saca la plata a la gente. Argentina tiene un antecedente delictivo de quedarse con la plata de la gente o bien de licuarla con inflación. Por eso la gente va directamente al dólar.

-Entonces para el mercado es clave la continuidad del Gobierno.

-Cualquier gobierno que venga, hay cosas que no se deberían tocar. Eso cambió mucho. Ahora hasta los políticos dicen respetar el tema del gasto público, de desendeudarse y no gastar más de lo que ganan. El cambio cultural es muy grande. El tema de tener superávit financiero es la única forma de que el mercado revierta el pensamiento de que Argentina siempre te engaña. Es el país que tiene récord de default.

-¿Qué porcentaje de la cartera sugeriría invertir en Argentina?

-A un brasilero, español o norteamericano le sugeriría el 1% de su patrimonio.

-¿Y cuánto en otros mercados regionales?

-Brasil está barato en términos relativos. El 9% es un buen numero. Creció la velocidad de las inversiones en Brasil.

-Siempre se dice que la ambición, el afán de renta, puede ser superador del temor. ¿Las proyecciones del boom energético en la Argentina no seducen a los inversores?

-El extranjero ya estuvo invirtiendo en la Argentina y ahora lo hace en activos reales. Se empieza a ver que hay muchos europeos invirtiendo en inmuebles en Argentina. El activo financiero se ve tímidamente, pero se ve poco a poco la compra de empresas y participaciones societarias en aumento. Lo ven barato.