La profunda crisis que azota al Viejo Continente requiere de respuestas urgentes y planes a mediano y largo plazo. Sobre todo, según explicó el vicepresidente del Parlamento Europeo, Gianni Pittella -invitado por el Centro Argentino de Relaciones Internacionales (CARI)-, surge la necesidad de crear una estructura económica supranacional que controle y coordine el sistema financiero.
-¿Cuál es su visión de la crisis Europea? ¿Es tan grave cómo aseguran los especialistas?
-La crisis es grave pero no debe limitarse el problema a Grecia, Portugal o España. Es muy difícil de reconducirla. Es una crisis de la moneda única europea, el euro, que está sin un Gobierno económico europeo. La crisis nace por los problemas internos de las cuentas públicas de Grecia y otros países, pero en general este problema es producto del hecho de que nos hemos dado una moneda única pero no construimos un Gobierno europeo de la economía y una coordinación continental de la política fiscal. No es viable en el tiempo la existencia de la moneda única sin un gobierno económico.
-¿Cree que el euro como moneda común corre riesgo?
-A la larga superaremos esta crisis. El gobierno europeo ha inyectado una suma de 750.000 millones de euros que serán muy útiles. A través de este préstamo y de los ajustes que los gobiernos griegos, portugués, español e italiano están haciendo, pienso que podremos volver a una condición de normalidad. Pero al mismo tiempo debemos darnos un gobierno europeo, debemos tener una vigilancia europea de los mercados financieros, constituir una agencia de rating europea, debemos crear un Fondo Monetario de Europa, y sostener mayormente la crisis económica a través de un programa europeo de inversión pública.
-¿Por qué los mercados no tienen confianza en las medidas tomadas por los gobiernos europeos?
-El mercado sabe que no alcanza con esta intervención de rescate. Este préstamo es útil pero no es suficiente. El mercado busca una respuesta en términos de gobierno económico europeo. Si la Unión Europea le da al eurogrupo una función de sólido gobierno económico, si decidiera coordinar las cuentas públicas y los balances públicos, una supervisión adecuada de los mercados financieros, si se decidiera a dar un impulso al crecimiento generalizado y a la cuestión social que existe hoy en Europa, con mucha gente pobre. Esa solución se denomina apoyo económico, dar una respuesta en términos de sostén -un rédito mínimo garantido-, una acción coordinada de Europa que vaya más allá de las cuestiones inmediatas. Todo esto hará que luego los mercados financieros se reorganicen y crean.
-¿Cree que los anuncios de severos ajustes en diversos países podrán ser cumplidos por Italia y el resto de los países involucrados?
-(Silvio) Berlusconi se tendría que haber despertado dos años atrás ya que no es sólo la crisis de Grecia la que afecta hoy. Ya la situación era difícil hace dos años. Subió la deuda pública casi el 9%, el empleo no creció nada, está en 0%, y ese plan del gobierno es muy tardío y golpea a las clases más pobres.
-¿Fue muy estricto el Tratado de Maastrich al establecer una pauta de déficit del 3% del PBI?
-El problema es apuntar a la estabilidad, y la estabilidad no se logró porque se puso el acento en el rigor de la pauta más que en el crecimiento, y hay que ponerlo en esto último.
LA CRISIS
Gianni Pittella es claro cuando narra la evolución de la problemática europea. "Vimos venir la tormenta. Hemos tenido una larga crisis. Tratamos de lograr la Constitución Europea, vivimos con ese sueño, pero el proyecto fue rechazado por Francia y Holanda. Este rechazo hizo que la comunidad quedara suspendida". Luego llegó la debacle de los mercados en 2008-2009, y el impacto final sobre la UE. "Europa crece con 27 países en la Unión Europea, pero con una legislación para un grupo pequeño de 16 naciones".
En el terreno político, el funcionario resaltó la firma del Tratado de Lisboa, según el cual la Unión Europea supo ganar en flexibilidad. Entre los puntos más destacados resaltó: "Hizo que el Parlamento europeo pasara a ser colegislativo, ya que antes tenía sólo un poder consultivo; crea la figura del ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, que representa a todos los países".
También "se amplía el listado de temas que se decide por mayoría y no por unanimidad; incorpora las peticiones populares -un millón de personas pueden solicitar que se debata un tema-; convoca a los parlamentos nacionales para escucharlos y fija la Carta de los Derechos del Hombre, que es vinculante".