No es la primera vez que Eleonora Wexler y Gonzalo Heredia interpretan a un matrimonio sobre el escenario. Después de haberse dicho “te amo” y de haber cuestionado su historia de amor en ‘La mentira’, la química entre ellos es un terreno conocido. Sin embargo, ahora en ‘El estado de la unión’, el desafío está en no repetir los códigos que usaron en sus anteriores personajes.
Esta obra del británico Nick Hornby transcurre en un bar en los minutos previos a que empiece la sesión de terapia a la que asiste esta pareja que lleva quince años junta. En esa suerte de limbo de sinceridad, ellos retratarán los pros y contras de la cotidianidad. Entre ensayos y confesiones, Wexler y Heredia explican por qué es tan fácil identificarse con estas personas que se aman y detestan por igual, y qué descubrieron ellos mientras se metían en la historia que dirige Andrea Garrote en el teatro Picadero.
RETRATO DE PAREJA
-¿Creen que los silencios y las charlas que ocurren en el bar son más honestos de los que suceden después en la terapia?
(E. Wexler) - Es lo más interesante, lo que se habla en esos encuentros. Creo que lo que llegan en un punto es, de alguna manera, a desnudarse cada vez más.
(G. Heredia) -Creo que en la terapia siempre hay una voz que te guía de alguna forma y uno tiene ciertos resquemores con abrir algunas zonas de uno mismo. Lo que está bueno de la obra es que hay mucha información e historia que no te cuentan, sino que uno tiene como espectador que participar activamente de eso. No te dan todo servido sino que se dejan ciertos blancos y baches para que uno pueda rellenar e imaginar y ver cómo interpelaron a cada uno esos encuentros.
-¿Qué es lo que más les divierte y les duele de sus propios personajes?
(GH) -Es una historia que conozco, tengo una pareja desde hace más de quince años en los que hemos pasado por absolutamente todas las cosas: hemos crecido juntos, tenemos hijos, nos hemos hecho preguntas y hemos tenido respuestas, y donde también uno ha cambiado sus puntos de vista, sus búsquedas y demás. Entonces hay muchas cosas con respecto al paso del tiempo, la cotidianidad, el desgaste y el futuro que uno imaginó, en las que esta obra te interpela.
(EW) -De mi personaje, todo me duele y me divierte a la vez. Hay un humor que tiene ella que es medio sarcástica de repente, y después se vuelve vulnerable, siente culpa. Todavía estoy descubriéndola.
-¿Se reconocen en sus personajes?
(GH) -El otro día estaba escribiendo sobre eso. Hay algo que ocurre con los personajes que es que muchas veces me encontré diciendo textos de la obra en mi vida real y entendía mejor por qué los decían en ese momento, y también me pasa al revés, que entiendo cosas por situaciones que está viviendo el personaje. Con Nick Hornby me pasa. Las palabras empiezan a resonar en el mundo ficcional y en el real.
(EW) -Creo que todos los que tuvimos una pareja o un vínculo nos vamos a ver reflejados porque es una obra absolutamente vincular, que eso es lo que más me gusta y con lo que más me identifico en este momento. Hay algo que lo estoy atravesando y es como si lo tuviese a flor de piel. Después, el color de cada personaje es otra cosa, y cómo se vinculan ellos también, pero una gran parte me resuena porque es universal.

Wexler se reencuentra con Heredia en ‘El estado de la unión’, que sale a escena de viernes a domingos en el teatro Picadero.
QUIMICA CONOCIDA
-¿El ya haber trabajado juntos les allana el camino para construir a esta pareja?
(EW) -Sí, porque nos conocemos mucho y yo me siento muy cómoda para construir un mundo con él. Es fácil, pero a la vez es un doble desafío porque ya nos conocemos y trabajamos juntos en otra obra hace no mucho tiempo, entonces teníamos que ver de qué manera nos encontrábamos en el escenario con estos dos personajes nuevos. Ver de qué manera los construimos conociéndonos tanto, que no tengan la misma marca que los anteriores, que el humor y la profundidad no cayeran en el mismo lugar.
(GH) -Yo creo que al conocernos ya sabemos desde dónde podemos construir un universo que es nuevo. En ese sentido, ese terreno ya está ganado porque no tenés que pensar en cómo trabaja la otra persona, sino que conocés sus herramientas y hay algo de potenciarse que está bueno.
-¿Creen que el público va a tomar partido por uno de los dos o la empatía va a ir cambiando a medida que avanza la obra?
(GH) -El otro día hicimos una pasada con algunas personas y alguien dijo que en un momento estaba pensando igual que ella pero después no tanto y se identificó más con él, y al final se dio cuenta de que los dos tenían algo de verdad. No es que un personaje tenga la verdad absoluta, porque todas las cosas de las que hablan son entendibles y hace que sean humanos.
(EW) -No hay una bajada de línea tampoco. Son ellos con ese mundo, con el que muchos se van a encontrar identificados, planteando y viendo cuál es la manera de encontrarse otra vez.
-Gonzalo, usted además de actuar participó de la adaptación del texto junto a Andrea Garrote, ¿qué ‘argentinismo’ o guiño local les sumaron?
-Hay algo que en la novela se habla mucho que es de la idiosincrasia inglesa y hay muchos guiños políticos que tienen que ver con la cultura de ellos. Hubo que trabajar mucho en eso. Tampoco queríamos que sea una obra que caiga en lugares donde el público tenga que decidir ponerse de un lado u otro. Hay un borde medio borroneado y me parece que difuminar esa línea está bueno porque los dos creen que está bien lo que piensan. Después sí hubo cosas que, obviamente, por una cuestión de efectividad, tuvimos que sacar, cortar y demás, como para darle cierta fluidez al texto. Pero no fue un trabajo de tomar grandes decisiones. Fueron pocas.
-¿Con qué mensaje quieren que se vayan los espectadores?
(GH) -Creo que hay algo que va a ser de pura empatía con las situaciones, con los textos, con alguno de los dos personajes por el vínculo que estés viviendo en este momento o que hayas tenido alguna vez. Alguna situación te interpela. Es casi inevitable no comparar lo que hacen los personajes con lo que hiciste vos en tu vida en determinado momento y cómo lo resolviste vos. Hay algo que es bastante universal y me parece que va a pasar por ahí.
-¿Es una obra que invita a reconciliarse o hacerse preguntas incómodas?
(EW) -Tiene una mezcla que es interesante, pero creo que va a unir más que separar. Pienso que van a salir con una sonrisa y con ganas de construir.

Para Heredia, la "química" con Wexler les permite construir universos nuevos.