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Crítica: con "La separación", Asghar Farhadi enfocó la tradición iraní y ganó un Oscar

El drama de una pareja joven

"La separación" (Jodái-e Náder az Simin). Irán, 2011. Dirección y guión: Asghar Farhadi. Fotografía: Mahmoud Kalari. Música: Sattar Oraki. Actores: Leila Hatami, Peyman Moaadi, Shahab Hosseini y Sareh Bayat. Presenta: Alfa. Duración: 120 minutos. Calificación: Para mayores de 13 años.

Ganadora del Oscar, a la mejor película extranjera, el relato que propone Asghar Farhadi escapa al común denominador del cine iraní. No es complaciente con las tradiciones de su país, tampoco las cuestiona, pero sí muestra que su gente intenta hacer un esfuerzo por adaptarse a los cánones de la vida moderna.

No obstante a pesar de la contemporaneidad que muestra el filme, la historia deja en claro que queda mucho camino por transitar, para que la visión que el hombre tiene de la mujer iraní, sea modificada.

Precisamente es el hombre el que permanece más aferrado a sus tradiciones y eso puede verse no solo en el comportamiento y el pensamiento que demuestra el marido, ante su mujer, cuando ella le solicita el divorcio.

También se observa en la aplicación de las leyes, las que a pesar de su necesidad de cierta objetividad frente a los hechos, no parece poder escapar a preceptos de la religión islámica.

"La separación" tiene por protagonistas a Nader y Simin, una pareja de unos treinta y pico, con una hija. El tiene el padre enfermo y la mujer que aspira a un mundo más libre y de mayores perspectivas de futuro para la hija de la pareja, intenta convencer a su marido para que emigren a otro país.

EXCUSA VALIDA

El hombre al que le cuesta dejar su lugar, pone una excusa válida, la de tener que cuidar a su padre enfermo de Alzheimer. Hay unas frases que intercambian el hombre y la mujer que resultan definitorias por su síntesis. Ella le dice "por qué te preocupas si él no te conoce"; "pero yo lo conozco a él", responde el hombre.

El conflicto llega al juez, al que le llama la atención la solicitud de divorcio de ella, en particular porque no tiene quejas de su marido. Nader no la maltrata, no le hace faltar nada. El resultado es la negación a la mujer para dejar Irán.

Simin decide mudarse a la casa de sus padres y Nader, el marido, queda al cuidado de su padre. Un hecho imprevisto, un accidente con el anciano, prácticamente provocado por la empleada que lo cuida, ubica a la pareja Nader-Simin, en un ángulo oscuro de la vida.

Con un ritmo sostenido, que no decae a lo largo de la película, diálogos directos, simples y una emocionalidad constante en sus protagonistas -Peyman Moadi y Leila Hatami-, los que le otorgan al filme la sensación de estar viendo un documental, permiten asomarse a la vida actual en Irán y a la lucha que llevan sus ciudadanos por insertarse en el mundo contemporáneo, más allá del respeto a las tradiciones.

Calificación: Muy buena