Suplemento Económico

El dilema de la industria argentina

La actividad combina alto crecimiento y fuerte demanda, con escaso acceso al financiamiento y caída de la inversión. El presente es auspicioso, afirma Dante Sica, director de la consultora Abeceb.com, aunque advierte sobre la disparidad en el desarrollo y la desinversión. Se agotaron los factores que impulsaron la recuperación.

La Industria Argentina es un extraño cóctel de infrecuente receta: alto crecimiento y demanda, 75% del uso de la capacidad instalada, fuerte desarrollo del sector automotriz y siderúrgico, marcada inflación, atrofia del mercado crediticio y caída de la inversión tecnológica. ¿Será letal el trago? Dante Sica, titular de la consultora Abeceb.com, explica los síntomas y las posibles consecuencias de un escenario complejo.

-El pasado 2 de septiembre fue el Día de la Industria. ¿Cuál es la realidad del sector?

-Cuando uno mira los datos se ve que la Industria está en un momento bueno, en una etapa de crecimiento, no es sólo recuperación con respecto al 2008, sino creciendo en algunos sectores por encima a lo que fue ese año.

En el corto plazo hay números muy robustos y crecimiento en casi todos los sectores de la economía, salvo casos puntuales; un muy alto nivel de utilización de la capacidad instalada y una tasa de crecimiento importante.

-¿La cifra del 75% de utilización de la capacidad instalada es alentadora?

-El 75% es el promedio, hay sectores que están muy por encima de eso. Cuando uno mira esa foto, queda claro que hay una fuerte expansión de empleo este año, que se recuperó de la caída sufrida por la crisis el año pasado. En términos generales la coyuntura es buena, ahora cuando uno empieza a mirar un poco más hay algunos factores a tener en cuenta. Si este año sacamos del crecimiento el complejo siderúrgico y el automotriz, la industria sólo está creciendo menos del 2%. Esto da una idea de que hay que mirar con un poco más de cuidado, porque es cierto que el número agregado es fuerte, pero sin estos dos complejos que crecen a tasas superiores al 30%, el resto de la industria crecería muy por debajo.

-¿La razón del crecimiento es la alta demanda interna?

-Hay una demanda muy fuerte, no sólo interna sino también externa. Hay una demanda importante desde Brasil. La otra cuestión es cuando uno mira la inversión, donde hay sectores que desde hace unos años vienen manteniendo los niveles de capacidad instalada y no han aumentado sus niveles de inversión, y otros sectores donde la inversión es mucho más notoria. Lo que se observa es por un lado un alto crecimiento y utilización de la capacidad instalada, pero los procesos de inversión son heterogéneos al interior de la industria. Hay sectores donde la inversión fue más dinámica, también en mejora tecnológica, y otros donde lo invertido sólo se limitó a mantener o estirar los niveles de capacidad instalada actual.

PROBLEMAS

-¿Cuál es el principal problema que enfrenta la industria?

-Los factores que en buena parte explicaron este fuerte proceso de recuperación de la industria que se observó en el proceso 2002-2010, con la caída del 2009, me parece que se fueron agotando. Gran parte del impulso o la capacidad de reacción de la industria fue que contaba primero con una capacidad instalada ociosa muy alta, que en el 2001 era del 50%. Eso ya no se registra. Encima hay un proceso de inversión heterogéneo, es decir alta capacidad instalada contra baja. Segundo, durante todo este período la industria gozó de un tipo de cambio muy alto, en especial en la relación con el dólar. Y ese plus se ha ido perdiendo, es decir que ahora hay un tipo de cambio que sigue siendo competitivo pero que no es tan alto como en los períodos anteriores.

-¿Hay más elementos?

-El tercer elemento son los salarios en dólares, que estaban muy por debajo después del proceso devaluatorio. Ese costo salarial barato en dólares hoy se ha perdido porque ahora los costos son similares a los de la región. Un trabajador tiene aquí un costo similar a Brasil, Chile o Perú. Y el cuarto elemento es que los servicios, en especial el sector energético, que era muy bajo al comienzo de la década, siguen siendo bajo pero hay un problema de suministro, en especial con el gas. Esos cuatro factores que fueron un fuerte impulso que le permitieron a la industria crecer y generar una renta muy grande, por encima del promedio, han desaparecido. La preocupación a futuro es que si con todas estas bondades que le dio este período, los procesos de inversión fueron heterogéneos, con lo que viene va a ser muy difícil repetir esas condiciones de competitividad. Aquellos que no modificaron su plataforma tecnológica encontrarán mayores dificultades de competitividad en el ciclo que viene.

PELIGRO: INFLACION

-¿Cómo impacta la inflación en la industria?

-El tema inflacionario está implícito en la apreciación del tipo de cambio. Es incompatible mantener un crecimiento por parte de la industria, que es exportadora hacia países donde la inflación en dólares es menor al 2%, cuando acá hay una inflación en pesos arriba del 20%.

-La inflación también estimula el consumo. ¿Es un arma de doble filo?

-La inflación tiene algunas cuestiones porque por un lado da la sensación de que adelanta consumo, pero también carcome el mismo consumo de los sectores de ingresos fijos o quienes no tienen la posibilidad de renegociar salarios, como es el caso de los sectores más informales o que reciben un programa de subsidios. Segundo, la inflación alta come la rentabilidad de las empresas. Y en un país sin financiamiento, la inversión se financia con renta propia. Con lo cual cuando se pierde rentabilidad al mismo tiempo está horadando el proceso inversor.

-¿Cómo observa el acceso al crédito?

-Ese sigue siendo un tema pendiente de la Argentina. A pesar de los programas de financiamiento vía ANSES, que tardan mucho tiempo en implementarse, Argentina tiene un problema estructural en el mercado de capitales. En la medida que no haya una unidad de cuenta confiable, es decir que tenemos una moneda con inflación, y segundo no existe un mercado de capitales desarrollado, lo que hay es una atrofia en el sistema financiero que impide que se apalanquen fuertes procesos de inversión. Con lo cual en épocas de alta renta el proceso de inversión crece, pero cuando la renta cae afecta estos procesos.

-¿Esto es para todos los sectores?

-Es en general. Si uno mira, los préstamos sobre el PBI alcanzan el 12%, y diría que más del 50% son préstamos al consumo. En Brasil los préstamos sobre el PBI son del 50%; Chile, 60%; Estados Unidos debe estar en 60%. Es decir que en cualquier parte del mundo los procesos de inversión se apalancan con financiamiento del mercado de capitales. En el caso de la Argentina, la inestabilidad económica, la falta de una unidad de cuenta, las agresiones que ha sufrido el mercado, lo que generó es un mercado atrofiado.

-¿La seguridad jurídica es realmente una preocupación para los industriales?

-Ese es un elemento más, porque los riesgos regulatorios existen en casi todas las economías, lo que uno tiende es a disminuírlos. En Argentina, durante los últimos años y de la mano de cierta discrecionalidad en algún tipo de políticas, se ha generado que el riesgo regulatorio sea mayor. Con lo cual cada vez que viene una inversión a la Argentina la tasa de descuento que tiene que ofrecer es mucho más alta que la de otros países. Eso no sólo le pasa a los capitales externos, sino también a los nacionales, que encima tienen que arriesgar su renta propia. Por eso son mucho más adversos al riesgo.

PROTECCION

-¿La industria argentina está bien protegida contra gigantes como China?

-Hay sectores que están muy protegidos. Argentina ha desarrollado -especialmente durante la crisis- y siempre ha tenido mecanismos de protección. Uno no puede decir que la industria no está protegida. Ha tenido un tipo de cambio superlativamente alto en esta última década, y a su vez ha contado con instrumentos de administración del comercio, que de alguna manera han protegido al sector industrial. Pero la mayor protección para el sector industrial es invertir en tecnología. En el mediano plazo o en términos estructurales lo recomendable es mejorar tecnológicamente, sino todo es corto plazo, todos son parches. Si no mejoramos la competitividad estructural va a ser muy difícil seguir siendo competitivos, por más que tengamos protección.

-Y en ese aspecto hay dificultades.

-Creo que la inversión ha sido muy heterogénea. Algunos sectores han invertido y acompañaron el proceso de crecimiento con adquisición fuerte de tecnología y otros que no. Los que no lo han hecho ahora están en peores condiciones para realizarlo.

-¿Cómo vislumbra el año próximo para la industria, teniendo en cuenta el escenario electoral?

-No veo situaciones de crisis. No creo que haya ni crisis financiera, ni crisis del sector externo, ni crisis fiscal como ha pasado otros años. Lo que sí hay son problemas en cada uno de los sectores. Siempre en los procesos electorales aumenta la incertidumbre y la gente tiende a protegerse un poco más, a ser adverso al riesgo. Habrá un poco de inestabilidad, máxime en el período agosto-octubre, que pasamos de las internas y la definición de los candidatos a las elecciones generales. Pero eso es propio del proceso democrático. No hay que asustarse.