Opinión
Mirador político

El deterioro del peronismo

El kirchnerismo -el sector con más votos del PJ- hizo un acto el sábado para reivindicar a la expresidenta que cumplió un año de prisión domiciliaria. Piadosamente, los medios le dedicaron poco espacio.

Encuestadores, analistas y periodistas que habitualmente se ocupan de la interna partidaria hicieron otro tanto. Prefirieron seguir machacando con Adorni quien, dicho sea de paso, en materia de corrupción ya se recibió de cartonero si se lo compara con Martín Insaurralde.

La movilización K a Parque Lezama tuvo dos rasgos sobresalientes. La baja concurrencia de dirigentes y militantes (no estuvo la CGT, tampoco hubo gobernadores) y la exhibición pública de las carencias que hoy mantienen al partido alejado de cualquier expectativa de retorno al poder.

La primera carencia del PJ es de un liderazgo convocante. Como se trata de un partido no ideológico, sino de poder, sin ese factor ordenador se dispersa. Además, carece de un candidato competitivo que contenga a tantas tribus en busca del bote salvavida.

 

El liderazgo de Cristina Kirchner está en entredicho y su eventual sucesor, Axel Kicillof, ha fracturado al PJ en el distrito electoral de mayor peso del país. El futuro del gobernador es una incógnita, aunque no esté rodeado del museo kirchnerista (Guillermo Moreno, por ejemplo) y otros exponentes del “antiguo régimen”. Él es el representante por excelencia de la economía K que terminó en desastre.

En suma, la ausencia de liderazgo derivó en falta de conducción y eso obstruye la manera tradicional del PJ para consagrar candidatos: a dedo.

Otra carencia del peronismo es la de una propuesta electoral diferente a la del pasado. Tan poca creatividad ha desembocado en la ausencia de un “relato” electoral mínimamente persuasivo. El kirchnerismo y Kicillof proponen por igual repetir la experiencia que los llevó a perder las elecciones en 2023. Por asombroso que parezca, ese fue el corazón del mensaje que Máximo Kirchner pronunció el sábado en el Parque Lezama.

En una pieza inolvidable de fantapolítica, sostuvo que poco más de dos años atrás el pueblo estaba mejor que hoy, aunque en realidad había 57% de pobres y más de 200% anual de inflación. También aseguró que Cristina Kirchner está presa por haber defendido a los pobres ante los poderosos. Se supone que, en aquel éxtasis de felicidad, el pueblo se confundió y votó erróneamente por Javier Milei.

¿Qué propuso MK? Defaultear la deuda pública, estatizar todo lo estatizable, reponer subsidios, etcétera. ¿Quién lo haría? El peronismo. Pero como el PJ se “torció” hace falta que su madre lo reencamine. Para el vástago de la expresidenta el peronismo es la única fuerza política capaz de “salvar” al país de los libertarios.

Dijo también que al kirchnerismo no le interesa la unidad con quienes quieren acordar con el FMI y que los votantes deberán dar “un salto de calidad”, descartando propuestas liberales. Si eso ocurriese -advirtió- el peronismo “ordenará” a la Argentina. No es difícil imaginar cómo.