Aunque no se vislumbran sobresaltos en la marcha de la economía, el futuro tampoco es una autopista. Algunos baches asoman en el camino. El panorama no es crítico, sino tenso. Hernán Lacunza, ex gerente del Banco Central y titular de Empiria Consultores, advierte sobre la inflación crónica, una mayor depreciación del peso frente al dólar y la conflictividad que arrojará el capítulo salarial, entre otras variables de este 2012 que recién comienza.
-¿Se logrará conservar un crecimiento sostenido en 2012?
-Creo que los motores del crecimiento de origen externo e interno que tuvimos hasta el 2011 este año serán más débiles. Por el lado externo nos daba un impulso constante la suba del precio de los granos y la apreciación del real, además del nivel de actividad económica de Brasil.
-¿La demanda de los principales productos argentinos está asegurada?
-Los granos son un commoditie, es decir que no son un producto diferenciado. Si no lo demanda A, lo demanda B. No es que no vamos a tener adonde colocar esos granos. Ahí la incógnita radica en el nivel de los precios. El de la tonelada de soja cayó más de 100 dólares durante 2011, y eso es mucho, significa un 20%. No creo que baje más. Por el lado de los precios no hay noticias favorables, y por el de las cantidades tampoco. Los informes agrícolas anuncian que la sequía está afectando a una parte de la cosecha, por lo que las cantidades pueden llegar a ser menores.
-¿De cuánto estima que será el crecimiento de la economía este año?
-Sería del 2,5 o 3% de crecimiento real. Hay polémica con los números oficiales y prefiero evitarla.
-¿Qué ocurrirá en el flanco interno?
-Por el lado interno el crecimiento estaba fogoneado por un impulso del consumo en base a salarios reales en aumento, es decir salarios que le ganaban a la inflación, aunque sea por poquito. Este año va a ser difícil que eso se vuelva a convalidar, ya que al haber un menor crecimiento hay que administrar menos abundancia y más escasez. También la quita de los subsidios va a bajar el ingreso de al menos una parte de la población, y el crédito será menos abundante. Va a haber menos dólares y por lo tanto menor emisión, y las tasas de interés serán más altas.
INFLACION
-¿Esta merma del consumo ayudará a moderar la tasa de inflación?
-Sí, sin dudas, pero dependerá también mucho de cómo reaccione la política económica ante esta morigeración del nivel de la actividad. No es una recesión, pero sí un menor ritmo de crecimiento. Si reacciona voluntaristamente, doblando el impulso del gasto o la emisión monetaria, la inflación puede ser más alta. Pero si el nivel de actividad es menor, la inflación tendería a apaciguarse.
-¿La quita de los subsidios, en cambio, surtirá el efecto contrario?
-Habría un impacto por una única vez, pero impacto al fin, sobre los precios y el nivel del costo de vida. Al menos para la porción de la población donde el impacto de las tarifas sea pleno, ese segmento tendrá un aumento que significa 6 o 7 puntos de inflación.
-¿El capítulo salarial será clave para atender el tema inflacionario?
-Es uno de los desafíos de este año y terminará impactando sobre la moderación de la inflación. El Gobierno está dando pautas ambiguas, pero que tienden a desacelerar las expectativas. No proclaman un número de manera abierta e indudablemente esto entrará en tensión con el poder sindical. Es un capítulo clave en el primer trimestre del año.
DOLAR ALTO
-¿Cómo se comportará el dólar este año?
-Pienso que continuará la depreciación del peso. Será un proceso paulatino, pero a mayor ritmo de lo que venía siendo en los últimos años, cuando fue del 5 al 7%. Me parece que no debería ser muy diferente a la evolución de los precios y la inflación.
-¿Son realmente eficientes las medidas para controlar la fuga de capitales?
-Se ha actuado sobre la fiebre, sobre los síntomas. Se ha sacado al paciente de terapida intensiva, lo cual es bueno. Se estaban fugando u$s 3.500 millones por mes, así no hay plan ni enfoque de economía que resista este flujo. Pero una vez sacado el paciente de esta situación, hay que aprovechar para hacer la terapia correcta. Si me preguntan porqué se fugaban esos dólares, cualquiera fuera la causa que había en octubre, todavía sigue vigente. Lo que ocurre es que ahora hay una parte de la demanda reprimida. Eso puede ser eficaz en el corto plazo, pero no sé más tarde.
-¿Controles tan estrictos son sostenibles en el tiempo?
-Es difícil sostener en el tiempo este tipo de medidas. Si la causa de la fuga o de la dolarización es una percepción de atraso cambiario porque la inflación local es superior a la internacional, hay que actuar sobre la inflación, no reprimir los síntomas.
-¿Puede leerse también como una señal de desconfianza en el rumbo económico?
-Puede verse como que se lee alguna inconsistencia en el mediano plazo, que en algún momento se va a ajustar. Los inversores o ahorristas tratan de anticipar ese movimiento. Ahora todo está más tranquilo.