El monitor del consumo arroja números en rojo cuya prolongación en el tiempo depende, en general, de la canasta que se mida. El análisis que lleva adelante el equipo de economistas de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios habla también de un cambio en los hábitos, lo que ha llevado a un incremento de la cantidad de locales vacíos frente al aumento constante del comercio electrónico.
Lo cierto es que en marzo las cifras exhibieron una desaceleración del consumo frente a febrero. La pregunta del millón es cuándo se retomará la buena senda, cuándo se iniciará el círculo virtuoso de la economía.
“Con la estabilidad se generarán los incentivos a la inversión y la innovación. Ambos son cruciales a la hora de crecer a mediano y largo plazo”, explica Matías Bolis Wilson, economista jefe de la Cámara.
-Durante la semana circularon datos de la caída del consumo a partir de un informe generado por una consultora. ¿Qué cifras maneja la Cámara?
-Los últimos datos dieron negativo por primera vez en bastante tiempo. En los datos de marzo nos dio -1,3% interanual y -0,5% contra febrero, desestacionalizados.
-¿Es la primera vez que les da negativo?
-Sí, venía dando positivo en la variación mensual. La interanual daba negativo pero lo que pasa es que la base de comparación del año pasado era bastante alta. Es lógico ese resultado en rojo. El tema es seguir el número mensual.
-¿Qué productos toman para elaborar el estudio?
-Nosotros tomamos todo como para medir un poco el gasto final de las familias en bienes y servicios.
-¿Qué razones encuentran en el último resultado?
-Lo que empezamos a ver el año pasado es una rotación en el consumo final de las familias de los bienes de consumo masivo hacia bienes durables. Hubo una traslación fuerte en las compras de las familias el año pasado. Debido a la reaparición del crédito surge la posibilidad de financiar bienes durables a más largo plazo. Eso lo advertimos a lo largo de todo el 2025. Lo que estamos notando en estos datos de principio del año es que los bienes durables empezaron a no consumirse tanto. Lo que hay que confirmar es si ese cambio que notamos volvió a mutar o no. Para eso necesitamos algunos meses más porque con uno o dos no alcanza.
-Un mes no es suficiente para marcar una tendencia.
-Exacto. Hay que esperar para ver si se confirma ese cambio o no. Hubo toda una recomposición del gasto final de las familias.
-¿Esa recomposición va hacia el ahorro o hacia la expansión?
-No necesariamente hacia el ahorro. Algo del impacto en el ingreso real hay en los últimos datos por la aceleración de la inflación. Entonces influye la baja en el ingreso real que impacta directamente en el consumo.
COMERCIO ELECTRONICO
-Los informes de las consultoras que miden el consumo destacan la caída de las ventas en los canales tradicionales, y al mismo tiempo el crecimiento del comercio electrónico. ¿Detectan este fenómeno?
-Lo del e-commerce está creciendo a tasas muy grandes desde hace varios años. Ese es un cambio que existe no sólo en la Argentina sino en todo el mundo. Hay otro informe que nosotros hacemos que aborda los locales vacíos. Ahí venimos detectando un aumento de locales vacíos, y en parte tiene que ver con el incremento del comercio electrónico. Se bajan costos y no hace falta alquilar un local. Además, hubo un cambio en el propio consumidor. En la pandemia el comportamiento del consumidor cambió mucho.
-¿El cambio impacta en el empleo que genera el comercio?
-Algo hay pero no es llamativo.
-La venta ilegal callejera cayó en marzo. ¿Qué lectura hacen?
-Eso depende. En general está regido por dos cosas: lo que encontramos antes de 2016 o 2017 era una lógica según la cual las ventas minoristas y las ventas ilegales se movían a la inversa. Es decir, cuando una subía, la otra bajaba. Eso cambió con los controles y operativos que hay en la Ciudad de Buenos Aires. Nosotros tenemos la capacidad para medir sólo en la Capital. Es una referencia para el resto del país. En la Ciudad hubo muchos operativos que empezaron a controlar la venta ilegal. Ese es uno de los factores de la baja. El otro es el que mencioné antes, que tiene que ver con el consumo masivo o el ingreso de las familias. Ahora no está tan claro que vayan en direcciones opuestas las ventas legales y las ilegales por la caída de los ingresos. Acá están jugando los dos factores.
-En materia de consumo, ¿diferencian patrones por región?
-Lo que está pasando en la Argentina es que hay tres sectores que están traccionando para arriba la economía: el campo, la energía y la minería. Entonces hay focos provinciales en donde realmente les está yendo muy bien, contra los grandes aglomerados donde se aprecia una diferencia de ritmo de consumo y de crecimiento. Nosotros no lo tenemos dividido por región sino que vemos el consumo agregado de todas las familias. Claramente hay una diferencia regional fuerte.
-Las grandes urbes no reciben, al menos por ahora, beneficios de esos sectores.
-No. El Conurbano bonaerense va a otro ritmo que Neuquén u otras localidades de la cordillera, que claramente se benefician de la minería y de Vaca Muerta.
-Los gastronómicos manifestaron su preocupación por la caída del consumo en sus locales en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Ustedes observan este fenómeno?
-Eso lo incluimos en el informe de consumo general. En particular en los gastronómicos no estamos viendo una caída. Pero creo que depende de la región por un lado y de la evolución de los precios por el otro, cómo afecta el ingreso real de las familias.
LAS REFORMAS
-El Gobierno avanzó con la reforma laboral y estaría en carpeta la reforma impositiva. ¿Benefician estos cambios al comercio a la hora de crecer y generar empleo?
-Absolutamente. Pero no sólo al comercio sino a toda la actividad empresaria. La actividad industrial también está muy afectada por los impuestos. Hay gravámenes muy distorsivos como Ingresos Brutos. Esta reforma es muy necesaria en una economía que necesita volver a crecer. Pensemos que la Argentina no crece en términos netos desde 2011. Uno mira el gráfico y es para agarrarse la cabeza. La economía venía a buen ritmo y se planta en 2011, justamente cuando se instaura el primer cepo cambiario. Si vamos a una economía que está en vías de apertura o normalización del comercio exterior, se necesita brindarle herramientas al sector privado para que sea competitivo. Y una herramienta muy clara es el tema impositivo. Somos conscientes de que eso vendrá en una etapa más avanzada.

-¿Se han generado cambios en la práctica a partir de la reforma laboral?
-Lleva tiempo. Además hay idas y venidas con respecto a la instauración de la reforma. La levantaron, la volvieron a poner. Hasta que no se estabilice la parte institucional, demorará el efecto en la economía. Hay una realidad: no se puede aumentar el ingreso real de las familias sin crecer. En caso contrario caeríamos en lo mismo de lo que venimos, con un proceso inflacionario que se puede desmadrar. La economía tiene que crecer. Nosotros no creemos que el Gobierno vaya a dar políticas de ingresos. Lo dijimos desde el principio. No veíamos un boom de consumo aunque esperábamos que la inversión fuera más rápida. Esto por dos razones. Una es de corte ideológico. Nosotros no vemos que el Gobierno tenga una intencionalidad para incentivar políticas de ingreso. Eso es más keynesiano. Segundo, recibieron un Estado atado de pies y manos. Para aplicar políticas de ingresos se necesita financiarla de alguna manera. Una política de ingresos puede ser una baja de impuestos al consumo o aumentos de los salarios. El famoso Plan Platita era una política de ingresos. Pero si no hay un Estado con cuentas equilibradas y no hay un fondo adonde recurrir ni acceso al financiamiento internacional, no hay chances.
-Ustedes tenían claro que esto no iba a ocurrir. ¿Esperaban que la inversión madurara más rápido?
-Fue un poco lo que pasó. El consumo en realidad creció mucho el año pasado pero nunca esperamos un boom. En realidad preferimos que tanto el consumo como el crecimiento sean sostenibles. Sino no le sirve a nadie, ni a los empresarios ni a la población en general. Hay que generar nuevamente círculos virtuosos en la economía para que vuelva a crecer. Sino no se genera el aumento del ingreso de las familias. Esto sin inflación.
-A nivel sectores hay algunos rubros que reclaman por verse perjudicados ante las características del modelo económico. ¿Hay margen para reconvertirse en la Argentina?
-Con la economía inestable que había a finales del 2023, al borde de una hiperinflación, no íbamos a crecer. Como condición necesaria para volver a crecer y avanzar al desarrollo se necesita estabilizar la economía. Estamos en ese proceso. En este cambio estructural las empresas tienen que adaptarse a las nuevas reglas de juego, que tal vez hace mucho que no ven o nunca vieron. Las empresas ahora tienen que jugar de otra manera en esta economía. Tienen que abrir la cadena de costos, mirar si son eficientes o no. No hay una remarcación y una dispersión de precios como había en la hiper o a finales del 2023. Las empresas tienen que volver a competir y ser más eficientes. Cuando se empieza a estabilizar la economía hay sectores que se pueden adaptar y otros que deben pelearla más porque estaban acostumbrados a otras reglas de juego. Cuando ponen reglas con mayor estabilidad hay que adaptarse sí o sí. De lo contrario la empresa no andará bien. Ya no hay remarcaciones de precios que te puedan salvar a fin de mes. Hay que ser más competitivos y ser una empresa. No tratar de ganar plata por una inflación que empuja los precios.
-¿Eso obliga a una introspección como empresa?
-Absolutamente. Por eso hay sectores a lo que les va bien, que están mucho mejor preparados para atravesar este proceso y sectores que no. Ahora estamos entrando en la segunda etapa que es sentar las bases de un crecimiento sostenible. No sirve que un año la economía crezca un 5% y al año siguiente caiga un 5%. Ningún empresario puede perdurar en el largo plazo con estas condiciones, y la gente tampoco. Si el conjunto del PBI es igual que en 2011, en términos de PBI per cápita caímos cerca del 15% porque la población siguió aumentando. Las variables principales de la sociología de un país dependen del crecimiento económico. Léase pobreza, indigencia, empleo, desempleo, empleo informal y las ganancias de las empresas. No hay chances de que una empresa gane más en una economía que no crece. Cuando se normaliza la economía comienza a crecer la inversión. De hecho, nosotros recibimos muchas visitas de delegaciones del exterior que están mirando a la Argentina con otros ojos.
-¿Qué tipo de empresas y de qué regiones?
-Hay muchos países europeos interesados. Creo que en esto influye mucho el acuerdo Mercosur-Unión Europea. También hay muchos países de América Latina que miran hacia al Argentina. Obviamente es un trabajo que llevará tiempo, en un mundo convulsionado.
-A partir de los tres motores con que cuenta la economía, y partiendo de la idea de que se consolide la estabilidad económica, ¿se le pueden agregar algunos eslabones a la cadena de valor del agro, la minería y los hidrocarburos para que haya más empleo en otras zonas del país?
-Con la estabilidad se generarán los incentivos a la inversión y la innovación. Ambos son cruciales a la hora de crecer a mediano y largo plazo. Si no vamos a volver al viejo método que ya quedó demostrado que no funciona. Esto de buscar el consumo sin tener forma de alimentar esa demanda. Ya van 14 años que no crecemos. Es muchísimo. El consumo y el ingreso real de las familias dependen de que la economía vuelva a crecer. También hay que ver cómo vamos abriéndonos al comercio exterior. No tenemos el tamaño de Brasil, China o Estados Unidos para darnos el lujo de cerrarla y vivir con lo nuestro. No tenemos la escala para concretar inversiones y la forma de ampliar el mercado es básicamente correr las fronteras comerciales.