Ciencia y Salud

El cambio es posible

La trata de personas, la violencia y la imposibilidad de acceder a los mismos derechos sexuales y reproductivos que los varones, son sólo algunas de las injusticias de las cuales aún son víctimas numerosas mujeres en el mundo. La desigualdad existe, pero diversas organizaciones trabajan para torcer el rumbo de esta realidad. Así lo explicó Ulrika Holmström, una especialista en la temática de equidad de género.

Ulrika Holmström (35) nació en Suecia y desde chica se interesó por la problemática de la discriminación y, en especial, aquella vinculada con la desigualdad entre varones y mujeres. En su país natal estudió Ciencias Sociales y se especializó en Historia Económica Internacional, con un enfoque de género. Enseguida comenzó a trabajar en diversas organizaciones dedicadas a elaborar estrategias y políticas para eliminar la inequidad de género, más tarde, entre 2005 y 2008, estuvo a cargo del proyecto "Desarrollo de Métodos sobre Género y VIH/SIDA", que se implementó en cinco países del sur de Africa y Suecia. Desde hace un año vive en la Argentina, donde trabaja como asesora de género en la Fundación Mujeres en Igualdad (MEI). En una entrevista con La Prensa habló de su experiencia en la temática, describió cuál es el camino hacia un mundo más equitativo y se mostró optimista ante la posibilidad de lograr ese cambio.

-¿Por qué decidiste dedicarte al tema de la igualdad de género?

-Es algo que me preocupa desde hace muchos años porque siempre tuve una sensibilidad muy grande por todo lo que sean las injusticias y ganas de hacer algo, de ayudar para aportar algún cambio. Desde que era joven siempre vi las injusticias del mundo, según el país donde tuviste la suerte o mala suerte de nacer, según el color de piel, según el sexo, o lo que sea. A mí me tocó personalmente el tema de la discriminación por sexo, la desigualdad entre hombres y mujeres.

-¿Fuiste víctima de este tipo de discriminación?

-Sí, pero no tuve problemas tan grandes. Tal vez porque tuve la suerte de nacer en Suecia, que es un país un poco equilibrado en relación a la igualdad entre hombres y mujeres. Pero en pequeñas situaciones sentí que se espera otras cosas de mí por ser mujer, se espera un tipo de comportamiento que a veces no va con lo que uno es... noté ese tipo de cosas, sobre todo en la adolescencia, que es cuando uno es más auto crítica, y esas expectativas de cómo tenía que ser el cuerpo perfecto y cómo hay que hacer esto o lo otro se sienten más.

-¿A qué se dedica la Fundación Mujeres en Igualdad?

-La Fundación trabaja en la Argentina desde 1990 sobre los derechos de las mujeres y desde hace varios años está trabajando con el tema género y corrupción. Es decir, cómo afecta la corrupción los derechos de las mujeres y cómo lograr, a través de un proceso de acceso a la información y trabajando en red, más transparencia para contrarrestar esa situación.

-En general, el término corrupción se asocia con cuestiones políticas pero sin embargo vemos que también existe en otros ámbitos. ¿Qué se entiende entonces por corrupción?

-Hay diferentes definiciones de corrupción. Transparencia Internacional lo define como el "mal uso del poder encomendado para obtener beneficios particulares". Este mal uso de un poder encomendado puede estar tanto en el sector privado como en el público y que su objetivo sea obtener beneficios particulares significa que se buscan beneficios personales para quien hace mal uso del poder, incluyendo a miembros de la familia y amigos. En tanto, la Convención Interamericana contra la Corrupción de la OEA, define a la corrupción como "actos públicos u omisiones cometidos por funcionarios en el ejercicio de sus funciones, a cambio de los cuales han obtenido ilícitamente beneficios para sí mismos (sobornos, incremento del poder político, beneficios económicos, evitar confrontaciones)". Muchas veces la corrupción se manifiesta como un tipo de obstáculo al trabajo social, sobre todo del Estado. Los grupos sociales más pobres son los que más necesitan ese apoyo del Estado y, entre los pobres, la mayoría son mujeres. De los grupos vulnerables o desfavorecidos, las mujeres son las que sufren más esa corrupción.

-¿De qué otra forma la corrupción afecta a la mujeres?

-La trata de personas tiene mucho que ver con corrupción, sobre todo cuando hablamos de la trata sexual.

DE AFRICA A LA ARGENTINA

-¿Cuál es el objetivo de las estrategias y políticas de género? ¿Varían de una cultura a otra?

-Las estrategias pueden ser muy diferentes según la sociedad, las condiciones, los problemas, la cultura. De todas formas, los problemas son bastante parecidos, por lo tanto podemos aprender mucho de las estrategias de otros países e intercambiar experiencias. Pero también hay diferencias entre los países y hay diferentes caminos para una mayor igualdad.

-¿Cómo fue tu experiencia en ese sentido al trabajar en el sur de Africa?

-Cuando se habla del Sida en Africa, generalmente la tendencia es hablar de eso como si fuera un sólo lugar pero en realidad son muchos países diferentes y culturas distintas. Hay problemas propios de algunos países. Por ejemplo, en parte de Botswana utilizan unas hierbas para secar la vagina de la mujer y eso aumenta mucho el riesgo de infección con VIH. Un problema generalizado es la falta de independencia económica de muchas mujeres, que dependen del marido y que por esa dependencia, no sólo económica sino también social, no pueden tomar decisiones ni siquiera a veces sobre su propio cuerpo. Este es un problema muy grande del VIH/Sida.

-¿Cuál perciben que es el rol de la mujer argentina?

-En la Argentina, creo que uno de los logros es la representación política. También hay muchas mujeres que tienen una vida laboral activa y que llegan a cargos importantes. Pero, como en muchos lugares, se ve la dificultad -no sólo en la vida política sino en la laboral- de llegar a esos lugares y tener la misma posibilidad que los hombres. Además, existe el problema de dependencia por parte de las mujeres, también en relación a la vida de familia; la violencia contra las mujeres -si bien no hay números oficiales- parece ser un problema bastante grande, al igual que la trata, que es algo que impacta mucho.

En los quioscos de diarios y revistas de Buenos Aires siempre hay imágenes de mujeres desnudas, con pechos gigantes, cuerpos fantásticos, y creo que eso va generando un ideal que influye mucho; muchas mujeres están preocupadas por su peso, hablan de eso, hay muchas operaciones estéticas y esto tiene que ver con esa imagen tan fuerte de esa mujer idealizada. Incluso tiene que ver con la trata, porque se muestra la imagen de la mujer como objeto sexual, que de alguna forma el hombre puede pagar (al comprar la revista, o para estar con una prostituta). Por supuesto, todo esto tiene que ver con la corrupción. Al igual que el acceso al aborto y los derechos sexuales y reproductivos, que muchas veces se ven comprometidos por temas de corrupción.

-¿Cómo evaluás la legislación argentina en términos de igualdad de género?

-Hay algunas leyes buenas. Pero más que falta de legislación, el problema está en la falta de políticas públicas; hay una hueco entre la legislación y la realidad que vive la gente.

-¿Qué otro obstáculo hay en el país para llevar adelante la igualdad de género?

-Hay una cultura machista, bastante fuerte. Esta es una cuestión que no se cambia de un día para el otro. Hace falta trabajar con temas de género, cuestionando los estereotipos de mujeres y hombres. Habría que empezar con los niños y adolescentes para ir cambiando la percepción de los más jóvenes. Por ejemplo, en las guarderías o jardines de infantes de Suecia hay personas especializadas en género que trabajan con los niños o con los profesores. Porque muchas veces las personas que trabajan en las guarderías no están consientes de que tratan a los varones y a las niñas de manera diferenciada. Y es que está tan incorporado en nuestra forma de actuar y pensar que ni siquiera nos damos cuenta. Por eso tiene que haber un cambio de mentalidad no sólo en las mujeres sino también en los varones.

SALUD Y MENSAJES DE TV

-¿Cuáles son los temas que más preocupan en relación a las mujeres y sus condiciones de salud?

-El tema del Sida en la Argentina no es tan preocupante como en el sur de Africa pero es importante no dejarlo crecer. Generalmente se habla de la feminización del sida, como una tendencia internacional. Aquí en la Argentina también hay algunos números que son preocupantes y que nos pueden hacer pensar que está pasando algo parecido, porque entre las mujeres más jóvenes se ha visto una tendencia de aumento de la proporción de VIH/Sida.

-¿Qué acciones deberían llevarse adelante para impedir que aumente la cantidad de personas con VIH?

-Se debe hacer un trabajo de prevención. Ahora no hay tantas campañas de información como hubo en los "80 y "90; los jóvenes de hoy no vivieron ninguna de esas campañas por eso es importante hacerlas. Además, ahora se va a hacer obligatoria la educación sexual, lo cual es muy bueno porque el Sida tiene que ver con la sexualidad. Cabe destacar que la educación sexual debe abordarse de una manera seria, sin prejuicios y con muy buena calidad. Es importante que la educación sexual no sólo hable de problemas (enfermedades sexualmente trasmisibles, de VIH, de embarazos no deseados), hay otros temas que hay que abordar también. Para eso es necesario formar a los formadores. Porque a veces se espera que cualquier profesor pueda dar una clase de educación sexual, pero sin embargo no es fácil, es un tema muy privado, delicado, complejo, que requiere una formación profesional.

-¿Cómo se hace para marcar un cambio en un país donde uno de los programas televisivos con mayor rating -el año pasado- mostraba mujeres semi desnudas, que permiten que les corten las polleras y les pregunten las capitales de los países, aun tratándose de un certamen de baile?

-Habría que generar un debate nacional sobre este tema. Yo miré ese programa y me impactó mucho; en Suecia existe el mismo programa pero es totalmente diferente, las personas bailan con ropa, no es un baile tipo pornográfico. Por eso hay que generar un debate sobre la imagen que queremos ver de las mujeres. La de ese programa es una imagen muy simplista, un estereotipo, que entre otras cosas muestra un ideal físico que no es posible en general para el resto de las mujeres.

-¿Cuáles deberían ser los primeros pasos para lograr ese debate sobre la igualdad entre varones y mujeres?

-Tiene que haber personas e instituciones que lo pidan. Tiene que haber una voluntad colectiva, porque el tema tiene que ver con el bienestar de los niños, con su posibilidad de crecer. Si empezamos desde temprano, cada niño puede desarrollar sus deseos y voluntades como quiere, podría ser más libre. De lo contrario, les ponemos límites, los encajamos en determinadas cosas. Creo mucho en la posibilidad de que las cosas cambien y lo he visto también, en situaciones muy complicadas. Está bueno siempre acordarse de eso y usar la bronca que te dan las injusticias como una fuerza de cambio; porque las cosas pueden cambiar y cambian.